REVISTA YA

Martes 4 de Octubre de 2011

 
Las 11 certezas de Carolina

Carolina Herrera de Báez, creadora de la línea de fragancias de Carolina Herrera.  
Por Juan Luis Salinas T.  1. Hacer perfumes es algo que me encanta. En 1996, mi madre me invitó a trabajar en la creación de las fragancias 212 y me involucré tanto que ya he desarrollado más de quince, sin contar las ediciones especiales de temporada. La última es 212 VIP Men, que es una revisión de la fragancia original en versión masculina y que se inspira en la vida nocturna de Nueva York. 2. Los perfumistas son como magos. Artistas capaces de transmitir emociones a partir de creaciones que llegan por el olfato y desatan miles de emociones en todos los sentidos. He podido trabajar con varios de los mejores y me asombra su habilidad para crear historias con los aromas. 3. No me gusta la sobreproducción. Especialmente las mujeres que se visten  como una declaración de principios y para llamar la atención. Personajes como Anna Dello Russo, la editora de Vogue Japón, me intrigan. Su amor desmedido por la moda traspasa el límite para convertirse en una caricatura. 4. Los zapatos de Christian Louboutin me encantan, pero los llevo en ocasiones especiales. Me resulta una tortura imaginar que existen mujeres que no se bajan de esos tacones. La mujer real es más práctica, hace miles de cosas al mismo tiempo y necesita ir cómoda. 5. Las mujeres debemos tener un buen bolso.  Especialmente ahora que debemos cargar con nuestra vida para todos lados. Mi favorito es el Matryoshka de CH, la segunda línea de Carolina Herrera, que tiene un tamaño perfecto para llevar todo. 6. Compro poco, pero compro cosas que sé que podré llevar siempre y que no están de última moda. No soy una fashion victim. Me gusta tener cosas de Stella McCartney o Givenchy, pero elijo los diseños menos ostentosos o que no pasan de moda rápido. 7. Venezuela es mi patria. Nací y viví ahí hasta los 13 años, y eso marca una etapa muy feliz de infancia. Nueva York sigue en mi corazón, por eso voy bastante. Ahí tengo mi otra familia, mis amigos, mi rutina y, por lo mismo, cuando llego me resulta muy fácil entrar en su ritmo, recuperar la rutina que tuve en mi juventud. 8. Un campo de amapolas. Creo que no hay flor más bella y sencilla que la amapola, que curiosamente no tiene olor. Pero tiene una fragilidad y una sencillez que la diferencia del resto. De hecho es una flor que no se acostumbra a cultivar para vender en florerías. Es más silvestre, más natural. 9. El cine ocupa una parte muy importante en mi vida. Me hubiera encantado continuar con mi labor como documentalista que inicié hace un tiempo, pero tuve que dejarlo por mi trabajo y por mi familia. Con tres hijos es imposible. Pero es algo que mantengo ahí, que espero retomar algún día. 10. No tengo íconos de moda. Podría decir que la figura de mi madre me ha marcado y que de ella he aprendido mucho en cuanto a elegancia, pero sería una respuesta obvia y esperable. Lo más cercano a un ícono de moda que tengo es Jane Birkin, me parece una mujer real y atrevida para su época. 11. Viajo ligera. Me gusta ir cómoda. Sólo llevo una maleta y una bolsa para mis zapatos. Mi trabajo implica viajar mucho. Al año hago ocho o diez viajes largos, y varios más que son dentro de Europa y son cortos. Viajar llena de maletas me parece un despropósito, algo irreal.

 


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