REPORTAJES

Domingo 14 de Marzo de 2004

LA CRISIS MINUTO A MINUTO. Las 72 horas en las que el presidenciable tomó el poder total:
La cirugía mayor de Lavín

El lunes, el abanderado de la derecha inició una difícil operación para salvar su proyecto presidencial, amenazado de muerte por el enfrentamiento entre los timoneles de RN y la UDI. Aconsejado por sus más cercanos, tomó las riendas del conflicto durante tres días, en los que descabezó ambas colectividades, forjó una alianza clave con Andrés Allamand e inició una larga campaña a La Moneda con un perfil más político, que pretende mantener.

SERGIO ESPINOSA

Joaquín Lavín sabía de la existencia de una testigo secreto. Las palabras del presidente de Renovación Nacional, Sebastián Piñera, a una radio aumentaron súbitamente la temperatura de la mañana que despuntaba el viernes 5 de marzo.

La misma mañana que encendió todas las alarmas de una crisis inminente en la derecha cuando un reportaje publicado ese día revelaba que el administrador municipal de Santiago - y uno de los hombres más cercanos al presidenciable opositor- , Patricio Cordero, había recibido en la alcaldía a una mujer que acusaba al propio Piñera y a Andrés Allamand de conocer con anterioridad la denuncia que el viernes 10 de octubre pasado efectuó la diputada Pía Guzmán.

Sin saberlo, ese día el timonel de RN puso precio a su cabeza no sólo ante la UDI, sino que por primera vez frente al propio Lavín. De nada serviría que en la conferencia de prensa que daría menos de tres horas después con su directiva, morigerara el tono de sus acusaciones. Ya era tarde, se había iniciado una compleja sucesión de acontecimientos que termina-
rían con una Alianza por Chile intervenida quirúrgicamente en sus estructuras básicas por las manos de un Joaquín Lavín aferrando fuertemente el bisturí.

Lunes de tensión

El edil había partido de vacaciones en febrero con la preocupación de ver cómo la centroderecha se ahogaba en un mar de enfrentamientos, desconfianzas y disputas de poder entre sus dos partidos. La lenta negociación municipal cupo a cupo entre la UDI y RN estaba privilegiando el equilibrio entre ambas colectividades en lugar de propender simplemente a la búsqueda de los mejores candidatos, lo que a Lavín no le agradaba porque atentaba contra su objetivo de maximizar la votación de la Alianza.

Si entonces lo que veía no le gustaba, su regreso al trabajo no pudo tener un peor estreno: el virtual quiebre de su relación con Allamand a raíz del encuentro de Cordero con la supuesta testigo, así como los vientos de guerra que soplaban desde la directiva piñerista, amenazaban con convertirse en el tiro de gracia a su proyecto presidencial. Peor aún, la caldera siguió aumentando su presión la noche del lunes 8 con la declaración que formulara el gremialismo, desconociendo a Piñera como un interlocutor válido en RN e incitando su destitución.

Ese mismo día, Lavín comenzó a ser objeto de fuertes presiones de parte de sus asesores. Los insistentes llamados tenían un mensaje común: si no reaccionas ahora, se va todo a la cresta.

Paralelamente, cercanos en común a Lavín y Allamand, como el alcalde de Puente Alto, Manuel José Ossandón, monitoreaban el malestar del ex diputado para ver hacia dónde se inclinaban sus afectos. Hacia Piñera, con quien había amenazado presentar querellas en contra de los involucrados en el caso de la testigo - lo que suponía necesariamente la presencia del alcalde de Santiago declarando en tribunales- , o hacia Lavín, por cuyo proyecto había apostado para reingresar a la vida política luego de su fracaso senatorial de 1997. La respuesta no tardaría en llegar.

Lunes.
Municipalidad de Santiago, 5 PM

El edil Manuel José Ossandón; el director del Instituto Libertad y Desarrollo, Cristián Larroulet, y el edil de Las Condes, Francisco de la Maza, coincidieron en la oficina de Lavín. Los tres habían sido convocados por éste para analizar los pasos a seguir.

Allí escuchó las críticas por su pasividad frente a una crisis que llevaba demasiado tiempo desangrando a la Alianza y la necesidad de reformular todo el esquema bajo el cual funcionaba su proyecto presidencial. Le dijeron que si bien conocían su capacidad de tomar decisiones, la existencia de un grupo de samurais asesorándolo en los temas importantes daba la impresión pública de que eran éstos y no él quien llevaba las riendas de su candidatura. Y, por último, que había que darle una señal a un Allamand herido que ya había enviado el mensaje de que, pese a todo, no haría nada que perjudicara el proyecto lavinista.

La reunión terminó a las 19.30 horas. Cuando los tres visitantes se retiraron, dejaron a un Lavín trazando el golpe de autoridad que le pedían a gritos. A esas alturas, tenía claro que cualquier solución pasaba por cortar no una, sino dos cabezas: Como Piñera, Longueira también se había convertido en un obstáculo para pacificar al sector y por lo mismo tampoco era parte del nuevo libreto. Era la parte más dolorosa de la intervención.

Además, la salida de ambos timoneles no podía ser planteada en términos de un favor, sino de una exigencia. Esa misma noche, Lavín tomó nota de dos hechos clave que le ayudarían a ello. La declaración de guerra emitida por la comisión política de la UDI, en la que rompían todos los puentes con Piñera, y el atrincheramiento de éste ponían a la UDI y RN en ruta de colisión. Al mismo tiempo, Allamand le extendía la mano que necesitaba para golpear la mesa.

Televisión Nacional, 9 PM

Sentado en el panel del noticiario 24 horas, Andrés Allamand ratificó el armisticio con el alcalde de Santiago. Junto con reafirmar que éste era la única carta de la derecha para 2005, criticó la actitud de la UDI y llamó a una reingeniería completa a la Alianza. El código político que Lavín escuchó en la pantalla fue: sal a la cancha y haz lo que debas hacer.

Con ello, el ex timonel de RN también enviaba otro mensaje destinado a la casona de Antonio Varas 454. El hasta entonces camino común emprendido por Allamand y Piñera comenzaba a tomar rumbos distintos. Si el jefe de RN se había embarcado en una lucha fratricida con la UDI y el propio Lavín, arriesgando el fracaso del proyecto de la derecha, él tenía claro que no se prestaría para eso.

Martes. 9.30 AM

El Hyundai Elantra blanco del alcalde de Santiago viajaba veloz en dirección a la alcaldía cuando Lavín escuchó a Pablo Longueira iniciar un contacto con radio Agricultura. Nada nuevo, debió pensar cuando el diputado comenzó a disparar fuerte contra Sebastián Piñera, Pía Guzmán y los involucrados en el montaje que ha denunciado en contra de su partido.

Eran las 10.40 cuando recibió en su oficina un llamado de un asesor. ¿Estás escuchando a Longueira?. El edil no podía creer que más de una hora después se tratara de la misma entrevista, en la cual nuevamente el timonel lanzaba dardos a Allamand, aseguraba que solicitaría investigar las llamadas telefónicas entre éste y Piñera, al tiempo que anunciaba nuevas querellas. La pradera de la Alianza por Chile estaba ardiendo. Había llegado la hora de apagar el incendio.

Llamó inmediatamente a De la Maza para solicitarle que se comunicara con Allamand. El golpe de timón estaba listo e incluía, además de la salida de Longueira y Piñera, un nuevo equipo que negociaría la plantilla municipal integrado por dos alcaldes de RN y dos de la UDI, además de un nuevo grupo de asesores que reemplazara a los samurai.

A las 11.00, el jefe municipal de Las Condes dio con el abogado. Longueira se volvió loco, fueron las primeras palabras que le dijo Allamand. De la Maza le explicó que tenía la fórmula de Lavín para solucionar la crisis y necesitaba juntarse con él. Poco después, en su oficina del 8º piso del edificio de Isidora Goyenechea, donde trabaja el ex presidente de RN, aceptaba integrar el nuevo equipo asesor de Lavín.

Congreso Nacional, 1.30 PM

A 120 kilómetros de distancia, el jefe de la UDI se encontraba en la oficina del senador Carlos Bombal cuando la secretaria de éste tocó la puerta. De parte de don Joaquín Lavín están llamando a don Pablo, informó. Ambos habían pedido poco antes sendos churrascos, coca light y frutas para almorzar mientras revisaban temas legislativos. Dígale que lo llamo más tarde, fue la respuesta del diputado. Cinco minutos después volvió a aparecer Pamela. Don Joaquín lo está llamando porque quiere hablar con usted, insistió.

Longueira tomó el teléfono mientras Bombal se retiraba; éste afuera se encontraría con el senador Andrés Chadwick. Cinco minutos después Longueira salió y los tres se recluyeron en el despacho de Bombal. Allí el presidente de la UDI comenzaría a digerir una petición que lo dejó descolocado.

En Santiago, Lavín colgó el teléfono con el estómago apretado. Su amigo le había aceptado no repostularse para un nuevo período de dos años al mando del partido, pero le había hecho ver que estaba cometiendo una injusticia al situarlo al mismo nivel que su archienemigo Piñera. Con el ánimo por los suelos, 30 minutos más tarde Lavín recibió una llamada del jefe gremialista en la que le pedía olvidar su último comentario.

Alcaldía de Santiago, 4.50 PM

Solo en su despacho con su asesor de prensa, Jorge Romo, Lavín realizaba los últimos ajustes a la declaración pública que leería en los siguientes minutos en un salón de honor de la alcaldía abarrotado de periodistas. La había escrito de su puño y letra en una hoja y su secretaria la había transcrito en computador. Es un paso histórico el que estás dando, le dijo Romo. El edil sonrió, tomó la hoja y partió. A partir de ahora su liderazgo se sometería al examen más difícil. Iba por la presa más dura.

Barrio San Damián, 5 PM

Lavín está pidiendo que renuncies a la presidencia de RN. Sebastián Piñera despertó abruptamente de su siesta con el aviso de su mujer, Cecilia Morel. Luego que la UDI le declarara la guerra, ese día se lo había tomado libre para recluirse en su hogar y analizar los pasos que daría. Pero esto no estaba en sus cálculos y no podía creer lo que decía la radio.

Escuchar de boca del propio Lavín que poco antes le había solicitado a Longueira no seguir al mando de la UDI, y que no había hecho lo mismo con él, lo indignó. Rápidamente citó a los miembros de la mesa a su casa, que por entonces ya comenzaba a recibir la visita de amigos y familiares como su hermano Pablo, el ex director de TVN.

Camino a la casa de Piñera, el vicepresidente de RN, Rodrigo Hinzpeter, recibió un llamado de Andrés Allamand, quien al informarse de la cita le indicó que también iría. Tanto la mesa como el timonel, hasta ese momento, pensaban que el líder liberal - pese a sus declaraciones en televisión el lunes- todavía estaba con ellos. Incluso comentaban la difícil posición en la que Lavín estaba dejando a Allamand, al ofrecerle integrar su nuevo equipo.

El propio empresario no podía creer la distancia que había comenzado a marcar su camarada. Recordaba que la mañana del domingo anterior habían desayunado ambos, junto a Alberto Espina y los miembros de la mesa, en la casa de Allamand para analizar la presentación de las querellas por la testigo secreta, en un ambiente en el que sentían que estaban arriba en el marcador frente a la UDI.

Barrio San Damián, 8 PM

Comenzaba a atardecer cuando Allamand llegó a la residencia de Piñera. En una salita del 2º piso se sentó justo al frente de éste. ¿Andrés, supiste tú, en forma previa, lo que iba a decir Lavín?, fue lo primero que le preguntó el dueño de casa, obteniendo un sí por respuesta. ¿Has aceptado integrar ese grupo de asesores de Lavín para la campaña?, prosiguió el ex senador, recibiendo una nueva confirmación. Te quiero explicar, esto es lo mejor que le pudo haber pasado a la derecha, a RN e incluso a tí...

Piñera no lo dejó terminar. ¿Te das cuenta que eso significa que RN renuncia a su independencia, autonomía y dignidad? Te pido que nos dejes seguir la reunión de la mesa directiva, fue la fría y cortante respuesta del timonel. ¿Me estás echando?, preguntó Allamand. No, te estoy pidiendo que te vayas porque esta es una reunión de la mesa y tú no perteneces a ella, fueron las palabras con las que Piñera puso fin a la conversación.

En menos de 15 minutos, la relación entre los dos principales líderes de RN terminó por quebrarse irremediablemente.

Sede la UDI, 8.30 PM

Mientras Allamand abandonaba la casa de un resentido Piñera, Joaquín Lavín se enfrentaba a un no menos gélido recibimiento. En la casona de Suecia 286 se reunía con Longueira para agradecerle personal y públicamente el gesto de no repostularse. Lo que recibió de los diversos dirigentes presentes no fueron precisamente aplausos.

Desde que anunciara su golpe de autoridad, el resto de la tarde los llamados de diversos personeros y parlamentarios gremialistas recriminándole su actuación o preguntándole si estaba loco, no lo habían dejado hacer nada más. Ahora, apreciaba en directo la animosidad reinante. Ambos se encerraron en la oficina del diputado. Con la fotografía del asesinado senador Jaime Guzmán como mudo testigo del encuentro, durante 20 minutos el edil volvió a manifestarle sus razones a un afectado Longueira, quien serenamente le reiteró su apoyo. Ahora, sólo debía esperar la respuesta de Piñera.

Miércoles. Sede RN, 10.35 PM

La noche anterior, la mesa piñerista había decidido jugarse su última carta. En una concurrida conferencia de prensa el timonel, en lugar de presentar la renuncia solicitada por Lavín, lo invitó a explicarle personalmente a él y su directiva los fundamentos de su petición. Apelando a la institucionalidad del partido que en ocasiones anteriores - como en su propia bajada senatorial en 2001- desconoció, argumentó que su eventual dimisión debía ser analizada con la Comisión Política y posiblemente un Consejo General.

La estrategia se sustentaba en que una renuncia de la directiva debía ampararse en las normas jurídicas y estatutarias correspondientes. Pero en el fondo buscaba ganar tiempo, esperando un gesto del abanderado similar al entregado al jefe gremialista. Pero éste nunca llegó.

Desde un comienzo, Lavín supo que a Piñera debería notificarlo por la prensa de su decisión. A diferencia de su par gremialista, no podía arriesgarse a llamarlo antes por el riesgo de que éste anunciara públicamente que se le estaba pidiendo la renuncia y que lo consultaría con el partido - precisamente lo que sucedió- , eliminando así el golpe de autoridad. Además, estaba convencido que el timonel no tenía margen de maniobra.

Las gestiones que en esas horas mantuvieron De la Maza y el secretario general de RN, Renato Sepúlveda, no llegaban a puerto. A las 4 de la tarde, el abanderado tomó el teléfono y le señaló al empresario que anunciara su dimisión y él haría inmediatamente un gesto de agradecimiento, con el argumento de que la renuncia que le pedía era un gesto personal de no repostularse a las elecciones de abril próximo y no institucional. Piñera no respondió. Su relación con el alcalde también quedaba cortada.

Sede RN, 5.30 PM

Reunido con su directiva, el jefe de Renovación vio que no tenía salida. Había decidido capitular y la mesa también lo haría como muestra de solidaridad. Eso sí, no descartaban convocar al Consejo General el fin de semana para analizar lo ocurrido. Pero no había mucho más que hacer. Tanto, que luego de citar a la Comisión Política a las 7 de la tarde para oficializar la renuncia, algunos miembros de la mesa se reunieron en el auditorio del partido para ver el partido del Real Madrid contra el Bayer Munich.

Luego de comunicar la decisión de la mesa a la instancia partidaria, Piñera dio a conocer a la prensa la noticia. Yo sabía que la política era ruda, pero nunca pensé que fuera tan sucia, expresó visiblemente afectado pasadas las 9 de la noche.

Varias cuadras más al oriente, un celular comenzó a sonar. Al otro lado de la línea, De la Maza le comunicaba a Lavín - quien se encontraba en una peluquería de Las Condes- la buena nueva. La operación había concluido con éxito. Y las bajas, aunque importantes, habían sido mínimas.

Jueves. Sede UDI, 7.30 PM

El día se inició con una preocupación común a la UDI y RN: comenzar un acelerado proceso para encontrar a los sucesores de Longueira y Piñera. A las 7 y media de la tarde, la cúpula gremialista se dio cita en la sede de Suecia para, en no más de 20 minutos, oficializar lo que desde el mismo martes habían estado discutiendo: la asunción de Jovino Novoa como nuevo timonel. Esa misma noche, en la casa del alcalde de Vitacura, Raúl Torrealba; el senador Alberto Espina; Andrés Allamand, el diputado Nicolás Monckeberg, Renato Sepúlveda, como administrador interino de la colectividad, y el anfitrión, analizaban lo mismo.

Por espacio de 45 minutos, Espina y Allamand protagonizaron la más áspera disputa política de su vida. El tema se zanjó con el reconocimiento del primero de que no hubo otra salida para el conflicto, mientras el segundo admitió haber cometido un error de procedimiento. Las confianzas en RN comenzaban a reconstruirse, mientras Torrealba emergía como el candidato de consenso para liderar la nueva etapa que emprende el partido.

GANADORES Y PERDEDORES

JOAQUÍN LAVÍN

El abanderado opositor politizó fuertemente su perfil, pero a diferencia de ocasiones anteriores no piensa recluirse en un papel edilicio terminada la crisis. Con dos años electorales por delante, decidió que el timón no lo soltará más, para afianzar su liderazgo político.

ANDRÉS ALLAMAND

Es el ganador de la operación. Si bien resintió el fin de su relación con Piñera - que ya venía debilitada- y deberá restablecer las confianzas del sector piñerista, pasó de ser el séptimo samurai al asesor político más relevante del nuevo equipo de Lavín. Con ello, quedó en una posición política inmejorable para los próximos años y una cuota de poder no despreciable, como el nexo natural entre RN y el presidenciable.

PABLO LONGUEIRA

Con su paso al costado, el actual timonel gremialista terminó por mitificar su figura dentro del partido, bendecida por los éxitos electorales y políticos que se anotó en su gestión de seis años. Ello, pese a que su salida significó un duro golpe a su autoridad. Si bien en el lavinismo no lo ven como el generalísimo de la campaña lavinista, tendrá igualmente un puesto de primer orden en la campaña.

JOVINO NOVOA

El sucesor de Longueira dirigirá las riendas gremialistas en dos años clave para el partido, los que espera iniciar con una reparación pública de su figura una vez que el juez Sergio Muñoz concluya la investigación del Caso Spiniak. Su llegada al timón de la UDI se ve como un contrapeso a un Allamand poderoso con el que las relaciones seguirán marcadas por la desconfianza mutua.

SEBASTIÁN PIÑERA

El gran perdedor en esta batalla, desaprovechó la oportunidad de salir con un funeral de primera como su par de la UDI. Al tensionar la relación con Lavín hasta el final, quedó aislado en el partido, sin comunicación con el alcalde y dejó a Allamand como el gran líder del ala liberal del partido. Aún así, Joaquín Lavín evalúa realizar un gesto al timonel para aplacar en lo posible el fuerte resentimiento instalado en sectores de la tienda.

PÍA GUZMÁN

La otra gran perdedora de la jornada. Pese a que su relación con Piñera ya estaba en el suelo, la salida de éste precipitará su exclusión de la plantilla parlamentaria el próximo año, considerando que sus vínculos con Allamand - su otro gran defensor en el pasado- también están cortados. Así, no pocos apuestan que, en su actual soledad, decida emigrar del partido por su propia cuenta.



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Juan Andrés Fontaine, Cristián Larroulet, Andrés Chadwick, Jacqueline Van Rysselbergue y Andrés Allamand, cuando se oficializaron como el equipo clave de Lavín.
Juan Andrés Fontaine, Cristián Larroulet, Andrés Chadwick, Jacqueline Van Rysselbergue y Andrés Allamand, cuando se oficializaron como el equipo clave de Lavín.
Foto:Jaime Bascur


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