REVISTA DEL DOMINGO

Domingo 24 de Mayo de 2015

Desde El Yeso:
En busca de la laguna Los Patos

Este recorrido se acerca a la frontera argentina para alcanzar la laguna Los Patos, desde donde se ve el cerro Marmolejo, el "seismil" más austral del mundo. Como para recordar que el Cajón del Maipo aún tiene mucho por descubrir.  
Montserrat Sánchez.  "El Cajón es lejos la mejor escuela", dice Karime Vitagliano mientras el resto del grupo, quince personas, buscamos un puesto tibio alrededor de la fogata a orillas del embalse El Yeso. Oscurece y el cordero que esperamos ya está próximo a alcanzar su punto perfecto de cocción.

La frase de Karime Vitagliano, outdoor manager de Into The Andes, empresa que organiza expediciones en esta zona, cobra especial sentido cuando empezamos a pasar lista a la cantidad de actividades de naturaleza que se puede hacer en este cañón cordillerano ubicado a poco más de una hora de Santiago. En ese escenario, el plan para el día siguiente, un trekking a la laguna Los Patos desde las Termas del Plomo, bien adentrados ya en el Cajón, camino a la frontera con  Argentina, podría considerarse una de las opciones más livianas. Sin embargo, es también de las más atractivas.

El campamento donde nos encontramos ahora está formado por los jeeps en que llegamos (necesariamente hay que usar todoterreno, por la dificultad del angosto camino ripioso que bordea la ribera del río Yeso) y los Trekan, unos carros de arrastre de fabricación chilena que -con un colchón doble en su interior- hacen las veces de carpa, pero bastante más cómodos.

El embalse, inaugurado en 1964 para proveer de agua potable a Santiago y que hoy es la principal fuente de abastecimiento de la capital, en esta época del año todavía no tiene nieve. Este día la reserva de agua tampoco ha mostrado el característico color turquesa que se puede ver en las fotografías tomadas en días soleados que había encontrado antes en Google. Pero ahora que oscurece, un arcoíris de colores rojos se refleja sobre sus aguas, mientras se acentúan los tonos morados y rosados de los cerros que lo rodean.

La escena de la caída de la noche sobre el embalse dura pocos minutos, suficientes para que los exploradores dejen de conversar y comience un festival de zooms y clicks en todas direcciones. Corre un viento frío. Somos los únicos en este lugar, sin contar un zorro culpeo y varios caranchos cordilleranos que hace rato merodean en busca de las sobras del cordero. Pronto las primeras estrellas -que armarán todo un espectáculo más tarde- aparecen.

Al día siguiente partimos a las 11:30 en dirección a las Termas del Plomo, siguiendo el camino que bordea el embalse (que tiene siete kilómetros de extensión y contiene 253 millones de metros cúbicos de agua) y que, desde su límite oriental, en 10 kilómetros lleva a la entrada del Parque Valle del Yeso (privado; cobran entrada). Desde ahí hasta las termas son seis kilómetros más. En total, y como el camino es de ripio, se puede cubrir en poco más de una hora.

Desde el embalse, mientras nos adentramos en el cajón, el paisaje cambia totalmente. Atrás quedan los verdes valles del Maipo. Ahora estamos entre montañas altas, áridas y coloridas que recuerdan a las que se ven en el Altiplano. Restos de hielo comienzan a aparecer y la altura es cada vez mayor: en la entrada ya estamos a 2.700 metros.

Nos estacionamos en las termas (que en realidad es un pozón de agua natural a 2.910 metros de altura) y comenzamos el trekking. Subimos la ladera de un cerro con finas capas de hielo y caminamos por la pendiente. Pronto alcanzamos el plano y llegamos a una quebrada por donde corre un afluente del río Yeso. Caminamos a los pies de una montaña, bordeándola. La vegetación es escasa y la huella que seguimos claramente es del tamaño que debió tener el cauce del río en el pasado. Hoy ocupa una pequeña parte de él, por lo que podemos caminar sobre las piedras. En la ruta no hay nadie más y solo divisamos tres caballos que, cuando notan nuestra presencia, se mueven inquietos. "No mucha gente conoce esta ruta", dice Karime.

Tras 45 minutos de caminata junto al río llegamos a una caída de agua que corre por el cerro que estamos bordeando. Hay restos de hielo. Abandonamos el sendero por el que veníamos y comenzamos a subir el cerro. En un punto tenemos que cruzar el agua sorteando piedras y continuamos el ascenso. Desde la parte alta y hacia atrás tenemos una panorámica del valle que recorrimos antes rodeado con altas montañas y una ribera que, a medida que subimos, parece tener cada vez menos agua. Tras remontar el cerro sorteamos un par de laderas más y, al completar una hora de caminata, llegamos a la meta: la laguna Los Patos, a 3.160 metros de altura.

Pequeña, la laguna está a los pies de otra montaña. El paisaje es alucinante ya que, como telón de fondo, a lo lejos se ve el cerro Marmolejo, que tiene 6.108 metros y es el "seismil" más austral del mundo, según dice Karime. La cumbre está coronada por un glaciar de 20 kilómetros de extensión aproximadamente.

Gran parte de la laguna está tan congelada que ni siquiera logramos romper el hielo arrojando piedras. Corre viento, hace frío e incluso caen algunos pequeños granizos que rebotan en la dura superficie. El sol aparece a ratos y su tibia huella se siente de inmediato.

Almorzamos a orillas de la laguna con un menú ideal para el momento: pura comida casera. Son preparaciones al vacío de la marca Outdoor Daff que, tras calentarlas con un equipo autónomo, resultan perfectas para comer al aire libre. Es como darse un pequeño gusto a grandes alturas. Aunque no se compara con sentirse completamente desconectados del mundo, a pesar de que la capital esté solo a pocas horas.

 Hágalo UstedDificultad: Mediana. La ruta no es difícil aunque la altura agrega un cierto desafío.

Cómo llegar: Desde San José de Maipo hay que tomar Camino al Volcán. Tras pasar San Gabriel (a los 25 kilómetros), se llega a Romeral, donde hay una bifurcación: hacia la izquierda está el Camino al Embalse El Yeso. De ahí son 23 kilómetros hasta el comienzo del embalse. Para las Termas del Plomo hay que andar otros 17 kilómetros por el mismo camino, hasta la entrada al Parque Valle del Yeso. Y desde ese punto hay que seguir otros seis kilómetros hacia el interior de la cordillera.

Con quién: Into the Andes hace una excursión de dos días a la zona, acampando en el Embalse El Yeso (intotheandes.cl; cel. 09/7559 5572). El alojamiento es en un carro Trekan (trekan.cl) y la comida es de Outdoor Daff (daff.cl). Además en el embalse se hacen clases de kayak y puede aprovechar las aguas de las Termas del Plomo. Si no cuenta con lo necesario, en Sherpalife puede arrendar equipo de montaña (sherpalife.cl). La salida cuesta 253.000 pesos por persona (mínimo dos participantes; incluye entrada al Parque Valle del Yeso). La temporada es de noviembre a junio, dependiendo claro de las condiciones climáticas.



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<p><b>ÍCONO.</b> El embalse El Yeso tiene siete kilómetros de extensión y 253 millones de metros cúbicos de agua.</p>

ÍCONO. El embalse El Yeso tiene siete kilómetros de extensión y 253 millones de metros cúbicos de agua.


Foto:FELIPE FARÍAS ROJAS


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