VIVIENDA Y DECORACIÓN

Sábado 12 de Junio de 2004

El tesoro del Maipo

Más allá del río que lo recorre, el pueblo de San José de Maipo esconde otras riquezas: tres Monumentos Nacionales y una historia que se remonta a 200 años.
Texto, Soledad Salgado S. / Fotografías, Homero Monsalves

Años atrás, cuando la tuberculosis hacía temblar los hogares del país, un compatriota que contrajo la mortal enfermedad fue a recuperarse a Suiza. Sin mayor éxito y seducido por el prestigio de la ciencia alemana, se trasladó a una clínica en Berlín. El médico, luego de examinarlo y diagnosticarle una tuberculosis avanzada, le dijo: "¿Sabe usted dónde está Sudamérica?", "Sí", le respondió el enfermo, "¿Y sabe dónde está Chile?". "Sí, doctor". "Bien, entonces váyase para allá, busque un pueblito que se llama San José de Maipo y si en ese clima no se mejora, péguese un tiro". El paciente siguió su consejo y se trasladó al pueblo con una pistola automática en el bolsillo... No tuvo necesidad de usarla.

La historia confirma que el aire de San José de Maipo es especial. Ya adentrándose en el cajón se siente distinto. Refresca, alienta. Eso, sumado a un paisaje verde, de montañas imponentes, hace que Santiago parezca muy lejano, aunque sólo esté a 50 kilómetros de distancia.

El lugar es la capital de la provincia que lleva su nombre, y es mucho más que aire puro. Edificios de incalculable valor histórico se presentan modestamente ante los ojos de los visitantes, en su mayoría ajenos al rico patrimonio cultural que ofrecen.

El pueblo fue fundado por el gobernador Ambrosio O'Higgins en julio de 1792, con el nombre de Villa de San José de Maipo o Villa Alta, como un asentamiento para los trabajadores de las minas de plata del sector, que hasta el momento vivían dispersos en la zona. Según explica el cronista urbano Miguel Laborde, el propio O'Higgins supervisó la creación del lugar, con un diseño moderno para la época y un trazado de 9 calles y 27 manzanas, con una plaza central y construcciones de adobe y paja. Todavía hay quienes creen que en una de esas casitas de adobe, que aún existe, pernoctó una noche don Ambrosio O'Higgins y la llaman La Casa del Pueblo. Para otros, es sólo un gancho turístico.

Uno de los edificios de mayor importancia patrimonial es la iglesia que lleva más de 200 años siendo testigo de la historia del pueblo y que fue declarada Monumento Histórico en 1992. Se estima, con cierta certeza, que fue construida en 1797, con muros de adobe y varas de eucalipto a la vista, siguiendo el estilo colonial que imperaba en la época. Su torre de madera se construyó 100 años después, transformándose rápidamente en un hito del pueblo; hoy alberga tres campanas de bronce y el coro.

En sus muros están enterrados párrocos y vecinos ilustres de la comuna. Mientras campanas, imágenes religiosas, cáliz, vestimentas sacerdotales y registros antiguos se guardan en un pequeño museo y dan cuenta de dos siglos de existencia. Desde el interior de la iglesia, sin embargo, algunos objetos de incalculable valor han sido robados. Aún así, sus puertas están siempre abiertas, invitando a la oración.

En busca de la sanación

En San José de Maipo hay dos calles principales, El Volcán y Comercio. Esta última, con sus casas de fachada continua, ha sido varias veces candidata a ser declarada Zona Típica por el Consejo de Monumentos Nacionales, pero por diversos motivos aún no se concreta la iniciativa, que permitiría además de aumentar el turismo, dar mayor protección a la zona.

Es justamente en la calle Comercio, frente a la Plaza de Armas, donde se levanta el ex sanatorio
Laennec, que junto con la Casa de Salud Carolina Doursther de Tocornal, sirvió de refugio para cientos de enfermos pulmonares. Gente que llegaba al pueblo, incluso desde otros puntos de América y Europa, buscando alivio en un clima privilegiado por el aire de montaña. Ambas construcciones son Monumento Histórico, faltando sólo el decreto del Ministerio de Educación para confirmar el último de ellos.

El ex sanatorio, construido en 1920 con líneas neoclásicas, fue primero el Hotel Francia. Sus propietarios encontraron en el Cajón del Maipo similitudes geográficas y climáticas a las de los Alpes, las que decidieron explotar tanto para el turismo como para terapias de salud. Diez años después lo donaron a la Caja del Seguro Obrero. Los nuevos dueños le agregaron otro volumen, de líneas más simples, en albañilería reforzada y estructuras de hormigón armado, completando así un sanatorio de 5.200 m2 al que llamaron Laennec, en homenaje al médico francés que inició las punciones al pulmón.

Llama la atención lo cuidado de los detalles y su pintura rojo colonial con molduras blancas. Actualmente, aunque no presenta daños estructurales, sólo el 30% del edificio es ocupado por la dirección del Hospital de San José de Maipo y del Servicio de Salud de la comuna, mientras que el resto está en franco abandono desde 1960, cuando las afecciones pulmonares disminuyeron. De no haber una pronta restauración estructural se condena a muerte a este Monumento Nacional presente en la memoria de todos los habitantes de San José de Maipo.

La Casa de Salud Carolina Doursther, llamada así en honor a la dueña original del inmueble, mira en una amplia perspectiva sobre el pueblo, el río y las montañas circundantes. La fachada, con su acceso señorial de arcos y escaleras, presenta elementos del neoclásico europeo, con una rica carpintería en antepechos de balcones y barandas de madera. Su parte posterior, en cambio, se pierde en medio de un hermoso parque que, a pesar del deterioro natural por el paso del tiempo, aún conserva antiguos árboles, plantas, glorietas y una pileta del diseño original. Aunque no se sabe exactamente su fecha de construcción, se estima que fue edificada en dos etapas, siempre con el propósito de servir como pensionado para mujeres enfermas del pulmón.

Actualmente depende del Servicio de Salud Metropolitano Sur Oriente, como parte de su infraestructura hospitalaria. Sin embargo, está por concretarse un proyecto que pretende restaurar la casa, con el apoyo de la Escuela de Construcción Civil de la Universidad Católica, y transformarla en un centro de recreación y convenciones, dirigido por funcionarios de la salud.

Además de estas construcciones, destaca la llamada Casa Esquina. Situada detrás de la municipalidad, fue construida en 1890 como sede de la Primera Escuela de Niñas y tiempo después se constituyó en el lugar del primer municipio de la comuna. El Consejo de Monumentos Nacionales aprobó su declaratoria como Monumento Histórico, pero falta el voto municipal para proceder a la firma del decreto.

Todas estas construcciones, más la antigua estación de trenes que no funciona desde los años 70, constituyen un valioso legado patrimonial, que hacen de San José de Maipo un destino turístico importante. Un sitio que no sólo debe conocerse por su naturaleza, sino que por la rica historia que conserva.


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1- En uno de los costados de la Casa de Salud, se produce el acceso. Este volumen seguramente fue construido en una segunda etapa.
1- En uno de los costados de la Casa de Salud, se produce el acceso. Este volumen seguramente fue construido en una segunda etapa.
Foto:Homero Monsalves


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