EL SÁBADO

Sábado 5 de Abril de 2014

 
Barba Azul

Por Rodrigo Pinto Los cuentos folclóricos recopilados por Charles Perrault o los hermanos Grimm suelen tener bien poco de inocentes. Y son muy interesantes, porque permiten rastrear cómo, en las tradiciones orales, se filtraban enseñanzas y moralejas que constituían, finalmente, una manera de leer el mundo. La condena a la curiosidad de las mujeres viene desde antiguo y encuentra en el cuento recogido por Perrault su expresión más transparente. Quizá convenga resumirlo en unas líneas: una mujer se casa con un hombre muy rico, cuyas esposas suelen desaparecer. Al momento de salir de viaje, el marido hace una sola prohibición y la mujer la viola. Cuando Barba Azul la descubre, se dispone a asesinarla, pero, providencialmente, llegan sus hermanos a rescatarla. Hay quienes remontan la leyenda a Gilles de Rais, protagonista de una novela de Vicente Huidobro, y un asesino en serie francés, Henri Landru, conocido como "el Barba Azul de Gambais". Se estima que asesinó a más de cien mujeres. Ha sido también una figura inspiradora en la literatura; hasta ahora, la obra más destacada es el cuento "La cámara sangrienta", de Angela Carter, que pronto será reeditado en España por Sexto Piso, con ilustraciones de la chilena Alejandra Acosta.

Amélie Nothomb se integra, entonces, a una tradición ya ancha, con un personaje que además se ha convertido en un tópico de las discusiones contemporáneas en torno al papel de hombres y mujeres en la sociedad. Y lo hace, como es habitual en una autora de fértil inventiva -que además aprovecha muy bien el punto de partida que le pueden brindar otros géneros e historias-, de una manera absolutamente original. La fábula moral encerrada en el cuento recogido por Perrault deriva acá en otras dimensiones: la apreciación estética del color, el modo de ser aristocrático, el arte de la fotografía, la pasión amorosa (o, más bien, las condiciones para que se produzca, y las trampas que contiene por sí misma), y -lo más importante- la subversión del tópico, el quebrantamiento del lugar común, la elegantísima salida por una puerta inesperada. Nothomb escribe mucho y no siempre al mismo nivel, pero esta vez sí que da con el tono exacto para escribir una historia que realza la percepción de los sentidos, reivindica el champagne y hace relucir el mejor humor subversivo del que la autora es capaz. Saturnine, la protagonista, sabe que su nombre viene de la melancolía, y quizá esa certeza le brinda la lucidez necesaria para divisar a tiempo las trampas del azar y las aún más peligrosas de la tradición.

Amélie Nothomb.Anagrama, Barcelona, 2014.138 páginas.

 


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