VISIÓN NACIONAL

Miércoles 22 de Diciembre de 1999

Rayuela con Raíces Indígenas

Los mapuches son los precursores de este deporte actualmente federado. Hoy lo practican más de 80 mil jugadores. Tamaño de los tejos - cilíndrico y plano - divide a los cultores de esta modesta práctica que se ha ganado cierta mala fama.
Por Iván Fredes

Triste fama rodea a los rayueleros. Y no es por mera casualidad. Sus canchas generalmente están situadas al fondo del patio de una cantina, botillería o quinta de recreo. Y, en el peor de los casos, muy cerca de ellas, al frente, en la misma cuadra o a la vuelta de la esquina.

De hecho, el popular dicho de la rayuela corta, como se conoce a la destreza de empinar el codo con un trago en la mano - ¡salud!- surge de la prolija similitud con el movimiento del antebrazo para lanzar el pesado adminículo metálico llamado tejo.

Los rayueleros se defienden. Dicen que hay que tener buen pulso para jugar. Lo que pasa es que algunos arreglan el pulso con un traguito, comenta el campeón serenense Heriberto Espinoza (52). Ostenta el récord de nueve dobles quemadas sucesivas en un solo juego. Algo así como acertar 18 goles de penales, uno tras otro.

De Arica a Punta Arenas, de mar a cordillera, centenares de clubes y miles de jugadores - ene botellas mediante- se reúnen cada fin de semana para practicar unos de los juegos criollos más antiguos, populares y folclóricos, pero prácticamente ignorados por la gran mayoría.

¿COMO SE JUEGA?

Básicamente, la rayuela oficial consiste en lanzar desde una distancia de 14 metros un pesado objeto metálico - rayuela o tejo- sobre una pequeña e inclinada caja cuadrada (con greda o barro compactado), la que está dividida por una lienza horizontal en el centro.

La gracia del cuento es tener fuerza, puntería y buen pulso para que el pesado tejo metálico - del tamaño de media lata de cerveza y poco más de un kilo y medio de peso- caiga justo sobre la lienza o lo más cerca de ella.

Cuando el tejo cae medio a medio, tocando la lienza, el jugador hace una quemada, equivalente a dos puntos. Si el tejo queda más cerca de la lienza que el de su contrincante, anota sólo un punto. Obviamente, gana quien acumula más puntaje en el juego. Todo muy simple.

Un partido se juega entre dos parejas y gana la que primero hace 12 puntos. Puede durar entre cinco minutos y tres horas. Cuando es un torneo interclubes, el partido se compone de seis juegos, con seis parejas por equipo. Como la jornada se puede alargar hasta la noche, el árbitro debe tener una linterna, en vez de pito, para mirar dónde cae el o los tejos.

Aunque parezca insólito, la popular rayuela tiene un origen prehispánico. Los mapuches jugaban el Tecum (españolizada después como tejo) antes de la llegada de los conquistadores. Hacían una raya en la tierra y lanzaban pequeñas piedras de colores para diferenciar los primitivos tejos de los jugadores.

Fue en la época colonial cuando criollos y mestizos adoptaron y perfeccionaron el juego. Para ello incorporaron el cuadro arcilloso con una raya marcada con tiza o lienza y tejos circulares de fierro, plomo o bronce. Entonces, no había reglamento y las distancias de tiro y el número de rayas en competencia eran convenidas previamente en cada juego.
Después de varios cambios cosméticos, la rayuela finalmente fue declarada Deporte Nacional en 1948. A la vez, se instituyó el 19 de julio como el Día del Rayuelero.

En la actualidad, este popular juego es un deporte federado que reúne a 55 asociaciones, con 510 clubes y 40 mil jugadores, entre Arica por el norte y Bulnes por el sur.

DIVIDIDOS POR TEJOS

Los rayueleros federados aceptan sin más el reglamento oficial. Este exige un tejo cilíndrico de 70 mm de altura por 62 mm de diámetro (como una lata de cerveza partida a la mitad). Debe pesar entre 1.650 y 1.700 gramos. Tiene una distancia única de lanzamiento de 14 metros.

Desde Bulnes hasta Punta Arenas hay otros 40 mil rayueleros que no aceptan la reglamentación oficial. Estos emplean un tejo plano de 22 mm de altura y 80 mm de diámetro (como una lata de atún). Pesa de 500 a 700 gramos. Se lanza desde distancias progresivas de 12, 14, 16, 18, 20 y 22 metros.

El presidente de la Federación de Rayuela, Anselmo Mena, dice que todos los intentos para unificar la rayuela han sido vanos. Falta voluntad para que se adopte el tejo cilíndrico.

Los rebeldes afirman que el tejo plano fue primero y no ceden en su empeño. Rechazan la unificación, porque tendrían que aprender a tirar de nuevo con un tejo mucho más pesado.

Por la misma razón, sólo la mitad de los rayueleros
del país puede participar en campeonatos locales, comunales y regionales oficiales para elegir a las mejores parejas que disputan, cada dos años, el título de campeón nacional.
Para el próximo torneo nacional - noviembre del 2000, en Arica- participarán unos 500 jugadores.

La novedad esta vez será la participación de las selecciones de Perú y Bolivia, países estos últimos donde chilenos residentes la introdujeron como una forma de confraternizar con sus anfitriones.

UNA CAMPEONA

Ubeldina Pérez Bordoñez (44) es una de las veinte jugadoras del Club Indio Atacameño (Copiapó). Sus hermanos y sobrinos son rayueleros empedernidos. Juega desde 1991, el mismo año en que sus hermanos instalaron la cancha de rayuela en el fondo del patio de su casa. Ahora, es la única jugadora federada en actividad. Me gustó. Ensayaba en la misma casa, comenta. Ella lanza el tejo cilíndrico de 1,5 kilos. En un partido hago hasta cuatro quemadas. Los fines de semana, cuando hay encuentros en la cancha de su casa, vende cervezas, vino y empanadas.

Los dirigentes dicen que este deporte es uno de los favoritos de la gente de la tercera edad que pertenece a sociedades de socorros mutuos, sindicatos de ex ferroviarios, de la construcción o clubes diversos.

Hay jugadores de 20 a 80 años. Todos son entusiastas, asisten religiosamente a los partidos de fin de semana y hasta poseen varios pares de tejos (cada uno cuesta entre 10 y 24 mil pesos).

En las competencias oficiales existe ley seca, asegura el presidente de la Federación de Rayuela, Anselmo Mena. Esta se levanta apenas termina el juego. Dicha prohibición no impera en los compromisos amistosos.

En el fútbol se toma más, y llevan hasta cajas con cervezas, se defiende Mena. Dice que pese a la lucha para mejorar la mala imagen de sus deportistas, están condenados a cargar el estigma de borrachos, no porque lo sean, sino porque la mayoría de las canchas están en cantinas o bares. ¿Será por algo?



Herramientas Reducir letras Aumentar letras Enviar Imprimir
  • Servicios El Mercurio
  • Suscripciones:
    Suscríbase a El Mercurio vía Internet y acceda a exclusivos descuentos.

    InfoMercurio:
    Todos los artículos publicados en El Mercurio desde 1900.

    Club de Lectores:
    Conozca los beneficios que tenemos para mostrar.

Versión Digital

  • Revistas
    El Mercurio
  • PSU@ElMercurio.com Ediciones Especiales