EDUCACIÓN

Lunes 1 de Diciembre de 2014

Distinguidas por la Universidad Católica:
Profesoras entregan sus claves para triunfar en el aula

Isabel Bravo e Ivett Gutiérrez resultaron ganadoras del concurso EdUCiencias 2014. Aquí explican cómo sus ganas de estar constantemente capacitándose influyeron a la hora de ser reconocidas por su dedicación docente.  
M. C. De niña, Ivett Gutiérrez jugaba a ser la profesora de matemáticas de sus amigos. Aunque otros no siempre miraran su entretención con buenos ojos, ella se entusiasmaba enseñando sobre números y ayudando a sus compañeros cuando tenían dudas. "Las primeras personas que supieron que quería ser profesora fueron mis maestros de básica. Y ellos también fueron los primeros en oponerse. Me decían que era muy buena alumna para perderme en esa profesión", dice.

La historia es similar a la que vivió Isabel Bravo cuando primero le explicó a su papá que quería dedicarse a la docencia. "Él sabía que me gustaban las ciencias, así que apostaba por medicina, enfermería o kinesiología. Esas carreras están muy bien, pero no eran lo que yo quería", explica la actual profesora de biología.

El paso del tiempo terminaría dándoles la razón a ambas: entre más de 100 postulantes, este mes las profesoras resultaron distinguidas con el premio EdUCiencias 2014, reconocimiento que entrega la Universidad Católica y que cada dos años destaca la dedicación ejemplar en la enseñanza escolar de matemáticas (premio Euclides) y biología (premio Abate Molina). Para ganar el millón y medio de pesos que implica el premio, es necesario contar con un mínimo de tres cartas de apoyo de ex alumnos, además de recomendaciones de la institución donde se trabaja y el respaldo de otros profesores.

Siempre estudiantes

¿Qué hace que entre un centenar de profesores, dos resulten ganadoras? Para Isabel Bravo, quien desde 2009 trabaja enseñando a los alumnos de enseñanza media del Colegio Cardenal Carlos Oviedo Cavada de Maipú, la clave está en apoyar la teoría con actividades prácticas, y nunca mirar en menos la capacidad que tienen quienes aprenden.

"La gracia es mostrarles que ellos saben y que aunque no lo noten, están constantemente aplicando conceptos de ciencia. Por ejemplo, si se ponen un chaleco de noche, es porque tienen frío y porque han entendido que en caso de no hacerlo se pueden enfermar", explica.

Parte del triunfo -continúa- también pasa por entender la importancia que tienen las capacitaciones y cursos de especialización en la docencia.

"Después de titularme he estado constantemente estudiando en algún curso, he seguido capacitándome, he asistido a charlas, jornadas o congresos de mi área", concuerda Ivett Gutiérrez.

La profesora de matemáticas del Colegio Divina Pastora de Ñuñoa ha participado en cursos de perfeccionamiento en álgebra lineal y topología, además de haber viajado a Sao Paulo a un curso de verano en análisis real. Tras eso continuó con un diplomado en una universidad del país, además de otra en España.

Su experiencia le permite reflexionar en torno a lo que importa a la hora de enseñar una materia que en muchos casos genera temor y ansiedad. "Tengo paciencia para enseñar, explico tantas veces como sea necesario. Tengo que reconocer en las caras de mis alumnos que entendieron mi explicación. Mientras eso no ocurra, sigo mostrando más ejemplos, con otras técnicas y metodologías".

 


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<b>Isabel Bravo ha tomado cursos</b> que van desde metodología de la investigación hasta lengua de señas.
Isabel Bravo ha tomado cursos que van desde metodología de la investigación hasta lengua de señas.
Foto:CHRISTIAN ZÚÑIGA


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