VIVIENDA Y DECORACIÓN

Sábado 23 de Marzo de 2013

 
El jardín del centro

Por más de cien años, los jardines del ex Congreso Nacional han existido como un oasis escondido entre edificios patrimoniales y emblemáticos en el centro de Santiago. Diseñado por el paisajista francés Guillermo Renner, alberga especies de todo el mundo, esculturas, una pileta, monumentos y hasta las campanas que recuerdan que ahí estuvo la antigua iglesia de La Compañía. Hoy acompaña la sede capitalina del Senado y la Cámara de Diputados, luciendo en perfecto estado de conservación.  
Texto, María Cecilia de Frutos D. | Fotografías, Viviana Morales R. A las siete de la mañana llegan los tres jardineros que cuidan los exteriores que rodean el ex Congreso Nacional. Desde temprano empiezan a regar, barrer hojas, podar arbustos, mantener los árboles centenarios y el pasto en perfecto estado, trabajo que realizan hasta las cinco de la tarde, de lunes a viernes. El más antiguo en el cargo es Antonio Ledesma, con 25 años; Luis Morales Vera lleva 21 y asegura: "El cedro del Atlas es el árbol más exótico que tenemos, y el gomero el más alto, con casi 30 metros". Él y otros funcionaron también cuentan que el diseño original del jardín no ha sufrido grandes cambios, sólo modificaciones menores con el fin de conservar su esencia y adaptarse a las necesidades, sobre todo porque desde 1976, al igual que el edificio al que pertenece, tiene la categoría de Monumento Histórico.

Ubicado en una esquina de la manzana que comprenden las calles Bandera, Catedral, Morandé y Compañía, este parque tiene un origen triste para muchas familias de Santiago, ya que se levanta en el mismo lugar donde antes estuvo la iglesia de la Compañía de Jesús, que se incendió en 1863 con cerca de dos mil personas en su interior. Para lavar esta imagen tan macabra, los vecinos se organizaron y decidieron rendir un tributo a las víctimas con un monumento que se encargó al francés Albert Ernest Carrier-Belleuse y se instaló justo donde estaba el Altar Mayor del templo. Pero tiempo después fue reemplazado por uno de carácter más religioso, y el original se llevó a una plazoleta frente al Cementerio General. La nueva imagen, "La Purísima", la hizo José Miguel Blanco con mármol de Carrara en 1878, y hasta hoy preside el ala oriente del jardín.

Unos años antes de la tragedia había comenzado a gestarse la idea de construir un edificio para el Congreso Nacional en un terreno que perteneció a los jesuitas y que ocupaba el Instituto Nacional, vecino a la iglesia. Los trabajos empezaron en 1857 y en su diseño intervinieron varios arquitectos en distintos períodos: Claude François Brunet des Baines, Lucién Hénault, Manuel Aldunate, Eusebio Chelli, y finalmente, después de un incendio en 1895, Doyere, Joannon y Von Moltke. Así, se inauguró en 1901 con un jardín con forma de L en sus costados norte y oriente -gracias al sitio que había quedado desocupado- diseñado por el paisajista francés Guillermo Renner, mismo autor del Parque Cousiño, el Club Hípico y el Parque de Lota, entre otros.

Como el jardín adornaba la sede del poder legislativo fue vestido con elegantes ornamentos. De la casa francesa Val D'Osne llegaron 15 estatuas-luminarias de hierro fundido y una pileta donde entonces había peces, flores de Loto y cisnes de cuello negro. También instalaron una reja ejecutada por la Maestranza Redon en 1889, que se conserva hasta hoy, pero que en ese tiempo mantenía sus puertas abiertas para el público. Había ocho jardineros y un jefe de paisajismo que se preocupaban del cuidado de sus plantas, entre las que se encontraban especies de distintos lugares del mundo, y con el tiempo se transformó en unos de los pocos rincones verdes del centro de Santiago.

Luego de la clausura del Congreso en 1973, el edificio pasó a manos del Ministerio de Justicia y en 1990, del Ministerio de Relaciones Exteriores. Desde 2008 funciona como la sede de la Cámara de Diputados y del Senado en Santiago, pero para recibirlos el edificio fue totalmente restaurado, así también las esculturas del exterior, que en las últimas décadas se habían deteriorado, envejecido y corroído. Las primeras se recuperaron en paralelo a los trabajos interiores, un año después fue el turno de las demás, y en una tercera etapa se terminó con la pileta ornamental.

 En 2010 llegaron nuevos integrantes a los jardines: se trajeron las campanas de la iglesia de la Compañía, las que desde ese momento se tocan cada medio día, doce veces, en memoria de las víctimas del incendio de 1863 y del terremoto del 27 de febrero. Ellas se integran a este paisaje vegetal donde conviven palmeras -washingtonia, mexicana y chilena-, hayas rojas y tricolor, un gomero, ginkgos, quillayes, mandarinos, peumos, toromiros de la Isla de Pascua, bellotos del Norte, jacarandás, madroños, castaños de la India, crespones, molles, pelu, chorisia, magnolios.

Los jardineros aseguran que los senderos de maicillo son los mismos, pero que se ha puesto más pasto -chépica alemana y dichondra-, y se han incorporado flores como copihues, agapantos, hortensias, aves del paraíso, rosas; además de setos de boj que enmarcan las entradas.

Si bien el lugar es compartido por ambas Cámaras, de su administración se encarga la de los Diputados, y su uso está reservado para visitas oficiales y delegaciones. Sólo en el Día del Patrimonio se abre a todos quienes quieran conocerlo; aun así, los que transitan por el barrio pueden verlo a través de sus rejas, como un respiro necesario en el centro de la ciudad.

 


Herramientas Reducir letras Aumentar letras Enviar Imprimir
Hay cuatro mandarinos en el jardín, que dan frutos todo el año. En el lugar priman especies siempre verde. <br/>
Hay cuatro mandarinos en el jardín, que dan frutos todo el año. En el lugar priman especies siempre verde.



[+] Vea más fotos    >>
  • Servicios El Mercurio
  • Suscripciones:
    Suscríbase a El Mercurio vía Internet y acceda a exclusivos descuentos.

    InfoMercurio:
    Todos los artículos publicados en El Mercurio desde 1900.

    Club de Lectores:
    Conozca los beneficios que tenemos para mostrar.

Versión Digital

  • Revistas
    El Mercurio
  • PSU@ElMercurio.com Ediciones Especiales