CULTURA Y ESPECTÁCULOS

Lunes 10 de Septiembre de 2001


El Payaso, un Gran Personaje Popular del Teatro Vuelve a Escena

Esta semana regresa "Las siete vidas del tony Caluga", una de las tantas exitosas obras de la dramaturgia nacional que recogen al saltimbanqui.
Las esquinas santiaguinas, entre tacos y cambios de luces de semáforos, se llenan de malabaristas, payasos ambulantes y juglares posmodernos. De puertas para adentro, a partir del 14 de septiembre, un payaso volverá a la vida pública: ese día regresará la obra teatral "Las siete vidas del tony Caluga", en una carpa en la nave central del Centro Cultural Estación Mapocho.

Como esta pieza, dirigida por Andrés del Bosque, otros montajes representativos de la dramaturgia nacional han venido revisando desde los años 50 la figura del payaso (ver recuadro). Aquí, algunas de ellas.

Caluga y compañía: En 1994 se estrenó la primera versión de "Las siete vidas del tony Caluga", que narraba las correrías de Abraham Lillo Machuca, quien fue, por más de 50 años, el más importante de los payasos nacionales. Fue un éxito de público, con dos años en cartelera y una cifra aproximada de 150.000 espectadores. Esta obra se remontará con la participación del protagonista original, Oscar Zimmerman, y un nuevo elenco.

La pieza fue reescrita por Andrés del Bosque, para recalcar tópicos que antes no se trataron: la lucha sindical que dio Lillo Machuca para que se aprobara la ley de previsión de los artistas y la ausencia de su padre, quien se suicidó al lanzarse al río Maipo.

En la obra también aparecen otros saltimbanquis criollos: Coligüe (Héctor Aguilera Campos), un payaso pícaro contemporáneo de Caluga; Chalupa (Alberto Díaz Hidalgo), un tony político que parodiaba a figuras como el presidente Arturo Alessandri Palma, o Pollito Pérez, quien acompañaba a Caluga como la comparsa seria de sus rutinas.

Landa y el tony chico: Otra aproximación al universo del payaso chileno es la pieza "El tony chico", del dramaturgo Luis Alberto Heiremans ("El abanderado"). La expresión "circo pobre" se ajustaba a cabalidad al contexto que rodeaba al protagonista de la obra: un niño debilucho que es apadrinado por un payaso llamado Landa recién llegado a la compañía. La carpa estaba rota, la dueña era una viuda postrada en silla de ruedas y la bailarina actuaba también en el número del trapecio.

Este drama realista fue estrenado por el Teatro de Ensayo de la U. Católica un día después de la muerte de su autor, en octubre de 1964. 30 años después, la pieza se reestrenó con éxito de público y de crítica en el Teatro UC, bajo la dirección de Cristián Campos.

Pelusita, Liberty y Cuchara: Los expertos dicen que la obra "Los payasos de la esperanza" es "Esperando a Godot" a la chilena. Al menos, esa fue la definición que "The New York Times" ocupó para describir esta obra estrenada en 1977.

La pieza fue uno de los éxitos teatrales de esa época al recrear la historia de dos payasos cesantes, Pelusita y Cuchara, que deciden iniciar en el oficio a un aprendiz, el tony Liberty, mientras esperan en una pieza a una asistente social.

Bajo la dirección de Claudio di Girólamo y con las actuaciones de Mauricio Pesutic, Roberto Poblete y Rodolfo Bravo, la puesta en escena recorrió a teatro lleno más de 15 países.

El texto, escrito por Raúl Osorio y Mauricio Pesutic, se inspiraba en un hecho real. Los actores, en su época de estudiantes y trabajando en la Vicaría de la Solidaridad, asesoraron las rutinas de un taller de payasos cesantes.

Tragapoco y Comenunca: En 1954, el Teatro de Ensayo de la UC estrenó "Navidad en el circo", escrita por Luis Alberto Heiremans y dirigida por Germán Becker. Con elenco integrado por Nelly Meruane y Mario Montilles, la obra alcanzó popularidad al ser montada en una auténtica carpa de circo.

El texto era una versión de "Navidad en la plaza", de Henri Gheón, adaptada a la realidad del circo chileno. La historia transcurría un 24 de diciembre por la noche, al interior de un circo pobre, casi indigente. De ahí el particular nombre de los bufones: Tragapoco y Comenunca. La trouppe finalmente es sacada a flote por un misterioso trapecista-ángel.

Esta adaptación es uno de los textos más demandados por los escenarios locales. En 1978, el Teatro Nacional Chileno remontó la obra en la sala Antonio Varas. En 1973 y 1987, Canal 13 realizó dos versiones de la obra con Sonia Viveros y Jaime Azócar en el reparto. En 1998 fue remontada por el propio Germán Becker.

Trubico y Salustio: Estrenada en 1995 bajo la dirección de Andrés Pérez, "La consagración de la pobreza", de Alfonso Alcalde, narraba la vida de dos maestros chasquillas que se transformaban en payasos: "Trubico" y "Salustio".

Estos singulares bufones se conocen en la sala de espera de un motel. Mientras esperan una pieza, acompañados de una botella de pipeño, una cabeza de chancho y sus respectivas compañeras, entablan amistad. Durante su paso por un circo de provincia se encuentran con Cristo, a quien terminan asistiendo en sus milagros.

La falta de medios también fue un ingrediente presente en la puesta en escena: los actores almorzaban gracias a una olla común y la escenografía fue fabricada de retazos de ropa vieja.

Rodrigo Miranda


Muestra de Identidad

El poderoso vínculo entre la figura del payaso y la identidad nacional quedó al descubierto en el montaje "Hojas de Parra", basada en textos de Nicanor Parra. En esa pieza, de 1977, Chile era representado como un circo y, entre bufonadas y farsa, se proferían radicales críticas al gobierno militar. De ahí, el abrupto final de la obra: una noche, la carpa donde se desarrollaba la puesta en escena fue incendiada por desconocidos.

"El payaso se convirtió en una especie de representante de la chilenidad. Después del golpe militar también cobró lecturas políticas", asegura el crítico teatral Pedro Labra.

Y agrega: "A través de la risa, el payaso, como el chileno, esconde el sufrimiento. También tiene la condición de aparentar y la contradicción de decir una cosa y hacer otra".

Para el director Andrés del Bosque el tony criollo es heredero del bufón medieval, un personaje marginal que no acataba las normas sociales. Al respecto dice: "Los chilenos somos como los payasos. Pero no de cualquier tipo. Pertenecemos a lo bufonesco. El bufón es más político que el payaso común y le dice a su rey las cosas más satíricas e hirientes, a condición de que sea en tono divertido".

"Un payaso como el tony Caluga representa a la fuerza de la cultura popular que verdaderamente construyó este país, en contraposición a figuras como Andrés Bello o Diego Portales, que aparecen serios, como si estuvieran imposibilitados dereír", finaliza Del Bosque.




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Con su protagonista original, Oscar Zimmerman, el 14 de septiembre vuelve a cartelera la obra
Con su protagonista original, Oscar Zimmerman, el 14 de septiembre vuelve a cartelera la obra "Las siete vidas del tony Caluga".
Foto:El Mercurio
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