VIVIENDA Y DECORACIÓN

Sábado 28 de Febrero de 2015

 
Nobleza centenaria

El hotel Casa Werner, en Llanquihue, recuperó los espacios de una casona de 1916 para crear el primer hotel boutique de esa ciudad. Toda la remodelación apuntó a revelar el máximo potencial de una vivienda tradicional del sur de Chile.  
Texto, Andrea Wahr R. Fotografías, gentileza Hotel Casa Werner.  Estar a la altura de la nobleza de la construcción de 1916 fue uno de los propósitos que guiaron la remodelación de esta casa en Llanquihue. Los dueños de Casa Werner, César Vicuña y Sofía Covarrubias, la encontraron después de dos años de búsqueda en la zona.

Ahí funcionaba un hostal, pero ellos se plantearon hacer algo más refinado, "con harto cariño", como dicen. Así, después de una exhaustiva remodelación, que estuvo a cargo del arquitecto Rodrigo Pezzuto, decidieron abrir el primer hotel boutique de Llanquihue, un lugar que para Vicuña tiene "un potencial enorme".

La vivienda cuenta con 900 m2 distribuidos en cuatro niveles. Estaba en buen estado, ya que había permanecido en manos de una sola familia, los Werner, descendientes de los primeros colonos alemanes que se instalaron en la zona. Para adecuarla a su nuevo uso hubo que realizar modificaciones en los sistemas eléctrico y de calefacción, aumentar el número de baños a 12 -para que cada habitación tuviera uno privado- y mejorar la aislación acústica. Todo apuntó a que la construcción revelara su máximo potencial.

Se reemplazaron varias capas de papeles murales antiguos por telas estampadas; mientras que los muebles con que se ambientó el hotel son los mismos que estaban en la casa, que había sido refaccionada en los años 60. "Solo tuvimos que comprar camas para las piezas",cuenta Vicuña.

La casa está situada, además, junto a un humedal con una gran biodiversidad. Hay un bosque de arrayanes, numerosas aves acuáticas y animales autóctonos. El atractivo jardín también se ha mantenido y los dueños recolectan periódicamente semillas para mantener las amapolas, fucsias y demás flores que lo llenan de color. En el lugar hay un huerto, de donde salen los ingredientes para los desayunos, que incluyen exquisiteces como kuchenes, galletas y pan, todos hechos en casa. Adicionalmente, los huéspedes pueden comer y almorzar ahí preparaciones de comida chilena casera.

-Buscamos que la gente se conecte con una historia real y única; que viva la experiencia de habitar una casa histórica como hace cincuenta o cien años. Con las comodidades de hoy, pero el espíritu de siempre -dice Sofía Covarrubias.Los antiguos dueños de la casona, la familia Werner, son descendientes de colonos alemanes que llegaron a Chile en 1852.

 


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<br/>A la izquierda, el comedor, donde sirven desayunos típicos del sur, con kuchenes y panes hechos en casa.

A la izquierda, el comedor, donde sirven desayunos típicos del sur, con kuchenes y panes hechos en casa.


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