EDITORIAL

Viernes 20 de Junio de 2003


Proyecto inmobiliario en Zapallar

El proyecto El Boldo nos está obligando a revisar el concepto de lo que debe ser una empresa moderna que debe responder a una visión de país y del mundo y no a un mero afán especulador de ganancia de dinero.
Se ha suscitado una polémica en torno al proyecto inmobiliario del cerro El Boldo, de Zapallar. Pareciera ser otro proyecto inmobiliario más en esa zona ya inundada de construcciones de todo tipo, respecto de las cuales no ha habido protestas ni polémica.

¿Por qué ese silencio antes y todo este ruido ahora? Es un buen síntoma porque conlleva la defensa de un patrimonio. Porque las construcciones anteriores se levantaron en medio del yermo paisaje costero, y el cerro El Boldo, en cambio, es diferente. Posee una flora natural, constituye un oasis de verdura, se ha salvado hasta ahora de la depredación. Es, de alguna manera, único. Es el testigo que da cuenta de lo que tal vez fueron un día nuestros cerros costeros. En suma, forma parte de nuestro patrimonio natural.

La amenaza que ahora representa la proyectada construcción ha despertado así la conciencia de que el patrimonio está conformado también por paisajes comunes y significativos, de los que un cerro como éste forma parte. Paisajes que contribuyen a nuestranoción de pertenencia a un territorio y auna nación.

Pero el proyecto El Boldo, sobre todo, nos está obligando a revisar el concepto de lo que debe ser una empresa moderna que debe responder a una visión de país y del mundo y no a un mero afán especulador de ganancia de dinero; debe abrirse hacia el futuro; por lo tanto debe ser novedosa, generadora de riqueza y de empleos; respetuosa de la persona y de su medio ambiente; en suma, debe ser factor de un auténtico desarrollo.

Una empresa moderna sabe que el derecho a las legítimas y necesarias ganancias del mundo privado no debe vulnerar el interés público. Porque, para todo proyecto privado, hay un límite moral que es el bien común, es decir, los derechos y la libertad de los demás y el respeto de su hábitat natural. Porque toda empresa es primero y sobre todo un servicio a la comunidad.

Un proyecto moderno para El Boldo debería así ser innovador, respetar la vida natural, la flora del cerro, aquello que propiamente constituye su patrimonio, la privacidad real de los futuros habitantes, el bien de la comunidad de Zapallar y el desarrollo armonioso del entorno.

Este proyecto El Boldo nos muestra todo lo contrario. No es novedoso, sino obsoleto, porque se limita a repetir - con variantes, claro- un modelo existente en otras partes, y por lo tanto no se abre al futuro. No crea riqueza nueva, sino que invade la riqueza natural del entorno y la destruye para reemplazarla por cemento u otros. No crea empleos locales, porque es bien sabido que las empresas constructoras trabajan con sus propios técnicos y obreros especializados. No contribuye al desarrollo de Zapallar, sino que lo obstaculiza, ya que este desarrollo está fundado en la privacidad buscada de sus habitantes. Por otra parte, la construcción del conjunto que se propone está destinada a destruir la promesa implícita en la oferta: el verdor de la naturaleza, el horizonte infinito, la privacidad. Pero los edificios propuestos arrasarán con la naturaleza del entorno y obstruirán el horizonte, y ¿qué privacidad podrá haber en departamentos contiguos destinados a vivir hacia el exterior? (contiene el germen de un boomerang para sus promotores). El proyecto hace caso omiso de derechos ajenos, como el de una fluida circulación.

No parece un proyecto del siglo XXI.

Ocurre con el patrimonio lo que ocurre con la libertad y los derechos. Tocar una libertad, tocar un derecho, es tocarlos todos. Son absolutamente solidarios. Tocar un testigo cualquiera de nuestro patrimonio intangible,físico o natural, es tocar al patrimoniode los chilenos.

En suma, se puede afirmar que el proyecto en cuestión no sólo representa la violación de un patrimonio natural, sino que vulnera el bien común de Chile. Porque este patrimonio aún intocado pertenece a todos los chilenos, a los lectores de estas líneas, a aquellos que nunca han visto el cerro El Boldo ni oídohablar de él, a aquellos que lo conoceny lo aman.

¿No sería posible que el responsable de este proyecto respetara el derecho del cerro El Boldo a seguir siendo lo que es y presentara un proyecto moderno?




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