REVISTA DEL CAMPO

Lunes 17 de Enero de 2011

 
Las claves del expectante momento lechero

El negocio lácteo nacional está en plena reinvención. Nestlé y Soprole luchan por fusionarse, pese a la oposición de los productores. Mientras tanto, agricultores apuestan a su propio proyecto industrial en El Monte, Colun amenaza con convertirse en el principal receptor de leche y los agricultores quieren duplicar la producción nacional en la próxima década.  
Eduardo Moraga Vásquez La cita fue el martes pasado a las 9 de la mañana. El lugar elegido: la antigua planta lechera de Los Fundos, en El Monte, en las cercanías de Santiago. Adolfo Larraín se encontró con el seremi Metropolitano de Agricultura y los ingenieros para dar una primera mirada a la abandonada factoría. El panorama sorprendió a Larraín: "Pensaba que iba a encontrar todo en muy malas condiciones. Sin embargo, nos dimos cuenta que todos los elementos estructurales están en buenas condiciones".No podían pedir más los lecheros para partir el 2011. Adolfo Larraín, que es presidente de la Asociación de Productores de Leche de la Zona Central, había recibido hace un tiempo el mandato de sus bases para lanzar una planta procesadora propia. El objetivo es dejar de depender de Soprole como único comprador.Para ahorrar costos, la primera opción fue recurrir a la antigua planta de la Cooperativa Agrícola y Lechera de Santiago. Los próximos pasos durante este año serán definir tanto la inversión necesaria para echar a andar el proyecto como el modelo de negocio que desarrollarán. El seremi se comprometió a financiar los estudios necesarios."Vamos a ir con calma, porque queremos llegar lejos. Sabemos producir leche, pero no somos expertos en comercializar. Queremos asociarnos con una empresa extranjera o una comercializadora de alimentos chilena", explica Larraín.La escena de El Monte es sólo una muestra del movido escenario en que se encuentra por estos días el negocio lácteo.Este jueves, la Federación de Productores de Leche, Fedeleche, presentará su rechazo formal a la fusión Nestlé-Soprole, que gana enemigos incluso en el Gobierno, ante el Tribunal de Defensa de la Libre Competencia. Los pronósticos indican, que dada la acuciosidad con la que está trabajando la Fiscalía Nacional Económica, la pelea no se resolvería antes de fin de año.

Además, en los próximos días subirán los precios pagados a los productores de leche, debido alza internacional de los últimos meses.Sin embargo, no todos los cambios son tan rimbombantes. También hay un silencioso, pero notable salto en la productividad en los planteles lecheros chilenos, junto con un renacer de la asociatividad, desde la comercialización hasta la compra de insumos.Son piezas que configuran un escenario positivo, principalmente en los retornos a los productores, en los próximos años y que da pie a solucionar problemas como las desconfianzas entre los actores de la cadena y la falta de una política agresiva de fertilización.A continuación un análisis de como se rearma el puzzle lechero chileno tras años de conflictos entre las partes.

1 recambio industrialCuando los neozelandeses de Fonterra tomaron el control de Soprole, luego de desembolsar US$ 202 millones por el 43% de las acciones de la Fundación Isabel Aninat, se envió una clara señal: Chile se convertiría en un polo de exportación de la trasnacional. Sin embargo, luego vino la crisis financiera internacional, un año de pocas lluvias y una creciente tensión con sus proveedores de materia prima.Hasta el momento, a pesar de que Soprole todavía es la principal compañía transformadora de la leche, el boom de exportaciones sigue en compás de espera. Lo que es más llamativo, en el último par de años parece haber apretado el freno.Mientras que en 2007, ostentaba una recepción de 492 millones de litros, 105 millones más que la cooperativa Colun, su más cercano perseguidor, en los 11 primeros meses de 2010 la brecha se había reducido a sólo 49 millones de litros.Es un secreto a voces en la Región de los Lagos que Colun se apronta a anunciar la construcción de una nueva planta productora de quesos, lo que agregaría mayor velocidad a su crecimiento."Colun funciona con una disciplina de hierro por parte de los productores, acertada comercialización y estructura de costos liviana. Además, como las ganancias de la empresa se reparten entre los socios de la cooperativa, ellos han podido hacer las inversiones necesarias para aumentar año a año su base productiva. Afuera de la Colun hay una fila inmensa de lecheros a la espera de que los inviten a ser cooperados. Las empresas competidoras están alertas y si no ha trascendido públicamente su ascenso es por el bajo perfil comunicacional que históricamente tiene la gerencia de la Colun. No me sorprendería que antes de cinco años sea el principal procesador lácteo de Chile", afirma un conocedor del sector. Este año, además, aparecerá por los palos Nestlé. A fines de 2011, la trasnacional europea pondrá en marcha una nueva torre de secado en Osorno, con un costo de 100 millones de dólares, que le permitirá aumentar su recepción en 150 millones de litros anuales.Como la empresa decidió establecer a Osorno como punto de producción de su marca de leche en polvo Nido para América Latina, se espera que a mediano plazo se agregue otra torre de secado.¿Qué dicen en Soprole de estos cambios? En primer lugar, ponen el acento en que siguen siendo los primeros. En segundo término, es que este año volverá a crecer fuerte en recepción de leche luego de un par de años de traspiés en las exportaciones y en su capacidad de industrialización.Si el Tribunal de Defensa de la Libre Competencia determina parar la fusión Nestlé-Soprole, la futura competencia por los proveedores de leche podría expresarse en toda su magnitud.2 mejora en los campos"A los productores se les abrió el mundo en la última década", enfatiza Tomás Gehlen, CEO de Integra, una administradora de campos lecheros, entre ellos el de Juan Cúneo.Por estos días se vive una de las mayores revoluciones en la historia de la producción lechera nacional. La llegada de inversionistas de otros sectores de la economía, el florecimiento de las empresas prestadoras de servicios especializados, el boom de viajes de agricultores, profesionales y obreros a Nueva Zelandia y el acceso más fácil a nuevas tecnologías han remecido desde la producción de litros por vaca hasta el rendimiento de las praderas.Un par de datos. Si hasta hace una década un productor eficiente usaba el 50% de la pradera, hoy no se conforma con menos del 70%. Eso tiene un impacto directo en la producción de leche. Mientras que en los años 80, una vaca top daba 3.600 litros al año, hoy ronda los 7.400 litros."Los productores saben que para sobrevivir, dados los bajos márgenes y las malas relaciones con las empresas procesadoras, su única alternativa es mejorar constantemente", afirma Juan Pablo Aruta, productor del Biobío.¿Qué se viene a futuro? Profundizar las mejoras. Según el Consorcio Lechero, en la próxima década Chile puede duplicar su producción. En tanto, Tomás Gehlen, explica que si se aplica la mejor tecnología posible, podría triplicarse el volumen.3 auge asociativo"El éxito de Colun es un llamado de atención para todos. Es una cooperativa y sus productores viven una realidad mucho mejor que el resto. Además, frente a empresas que amenazan con tener un poder casi monopólico con la posible fusión Nestlé-Soprole, los productores se dieron cuenta que tienen que trabajar en conjunto para mejorar su posición negociadora", dice Germán Stolzenbach, presidente del Consorcio Lechero, organismo que reúne a las procesadoras y a los productores de materia prima.Stolzenbach propone una primera vía de asociatividad: juntar grupos de productores, con unos 50 millones de litros en conjunto, para negociar la venta de su leche a las plantas procesadoras.En Fedeleche destacan el caso de FuturoLac, un colectivo de productores de Los Muermos, que se unió no sólo para la venta de su producción, sino que para comprar insumos y transmitir sus mejores prácticas productivas.Otro camino es el mentado caso de los lecheros de la zona central que andan tras su propia planta lechera en El Monte. Son dos vías, pero un camino: ver al vecino como aliado y no como competidor.4 el piso de los us$ 3.500No hay dos miradas respecto del futuro del precio internacional de la leche: todo indica que se mantendrá de bueno a muy bueno en los próximos años.El mercado mundial está presionado por el aumento de la demanda en las economías emergentes, como China o Brasil, pues cuando las personas suben sus ingresos tienden a consumir más productos lácteos.Adicionalmente, productores importantes como Nueva Zelandia y Australia pueden aumentar sus volúmenes sólo en forma marginal. Paralelamente, la producción de la Unión Europea se reducirá por la baja de los subsidios agrícolas, acrecentada por las restricciones al presupuesto público creadas por la actual crisis económica. De hecho, en la última década las exportaciones europeas de lácteos se han reducido en 7 mil millones de litros, más del doble que toda la producción chilena.Si hasta hace un lustro la leche en polvo se movía en torno a los US$ 2.500 la tonelada, el nuevo escenario de oferta y demanda apunta a un piso de US$ 3.700.En ese nuevo escenario, el precio a productor debería moverse sobre los $175 por litro. Sin duda una buena noticia, si se consideran los $159 que se llegó a pagar en 2010.Sin embargo, hay que considerar dos variables adicionales que afectarán el ingreso de los productores. La primera se refrendó con la nueva política de Nestlé, anunciada hace unos días, que apunta al pago diferenciado por contenido de materias sólidas más que por litros.Por su tamaño y expectativas de crecimiento, la jugada de Nestlé obligará al resto de las empresas a considerar fórmulas de pago similares. Los productores que saldrán mejor parados en este nuevo escenario serán los que se enfoquen en un mejoramiento del material genético de sus planteles.Eso sí, un segundo elemento, el alza de los insumos, afectará el resultado de los lecheros. El alza de los alimentos, que beneficia el precio pagado a los productores, también los golpea por el lado del encarecimiento de alimentos consumidos por las vacas, como el maíz forrajero, que se ha encarecido en 30% en los últimos doce meses.Hay que tener en cuenta que el modelo productivo del sur del país mezcla praderas, baratas de producir en primavera, con alimentos concentrados en invierno. Eso sí, los más perjudicados son los productores de la zona central que dependen todo el año de ese insumo.5 la nata de problemasEn el nuevo puzzle lechero hay varias piezas que aún faltan por aparecer. Son las soluciones a problemas de competitividad que no están resueltos.En el ámbito estatal, todavía no existe una política clara frente a la llegada de productos lácteos del Mercosur conprecios distorsionados, que obliga a los privados a hacer lobby permanentemente ante las autoridades. Esa incertidumbre permanente desalienta las inversiones, que en el caso del sector lácteo son cuantiosas y tienen un horizonte de varias décadas. Asimismo, en el sector lechero se le pide al Estado agilizar la apertura a la siembra de transgénicos. "Podemos importar maíz de ese tipo para alimentar las vacas, pero no podemos producirlo en el país. Si se hiciera acá, ahorraríamos hasta 30% en ese insumo, mejorando fuertemente la rentabilidad de los lecheros", argumenta Tomás Gehlen.Otra pieza faltante es la ausencia de una política agresiva de fertilización. Las praderas chilenas, en promedio, producen sólo un tercio del forraje de un buen productor neozelandés. Hasta ahora el Estado se concentra en el programa de recuperación de suelos degradados del SAG, al que hay que postular cada año. Los privados plantean pasar a un sistema más simple y con más recursos que imite el exitoso decreto 701 que subvenciona las plantaciones forestales. El fisco recuperaría la inversión por el salto en producción de los predios.Adicionalmente, se requiere mejorar los caminos rurales de las regiones de Los Lagos y Los Ríos, con cerca del 80% de la producción nacional. La dispersión geográfica y dificultad para acceder a las plantas, en especial en invierno, les juega en contra a los productores, que terminan dependiendo de una sola empresa procesadora. De hecho, un grupo de inversionistas norteamericanos que evaluó competir con Manuka, de capitales neozelandeses, por la compra de la Hacienda Rupanco, desistió de hacerlo por los serios problemas de conectividad.En el ámbito privado, eso sí, también hay piezas faltantes. La primera es el desarrollo de una industria prestadora de servicios moderna."Los predios medianos tienen maquinarias que en otros países se arriendan, lo que agrega costos. El problema es la falta de profesionalismo entre muchos prestadores de servicios. Un par de días de retraso en el manejo del forraje significa pérdidas millonarias y nadie se arriesga a eso", afirma Gehlen.Además, hay que mejorar las relaciones entre las empresas procesadoras y los productores, que alcanzaron nuevas cotas de desconfianza con el anuncio de la posible fusión Nestlé-Soprole. El Consorcio de la Leche, que sienta en una misma mesa a ambos sectores, es un avance. De parte de los agricultores, eso sí, se pide, como un primer paso, que los precios internos tomen una trayectoria similar al ascenso de los últimos meses en el exterior.A largo plazo, se requiere un tipo de relación en que los beneficios del negocio sean repartidos en forma más ecuánime entre ambos actores de la cadena.

Mientras que en los años 80 una vaca de alta calidad producía 3.600 litros al año, hoy llega a los 7.400 litros, una muestra de la modernización de los agricultores. 

La mala calidad de los caminos rurales de las regiones de los lagos y los ríos obliga a los productores a depender de la planta procesadora más cercana.

 


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