VIDA Y SALUD

Jueves 24 de Febrero de 2000


Creaciones para Un Nuevo Siglo

Lo lúdico, lo ancestral, lo cotidiano... Todo tiene cabida en la exposición Imaginaciones 2000, que hasta el 31 de marzo se presenta en la galería del Hotel Marriott.Klaudia Kemper, Hernán Fuenzalida y Patricia Valle son algunos de los 24 jóvenes artistas que inauguran este nuevo centro cultural que abrirá espacios para las más variadas manifestaciones del arte.
DOSCIENTOS ochenta metros cuadrados, luminosidad impecable, silencio suficiente. Con estas primeras características abrió sus puertas hace dos semanas la galería de arte del Hotel Marriott.

Pero el concepto que subyace a la estructura es mucho más amplio. Según explica el director de la Marriott Gallery y ex curador del Museo de Arte Contemporáneo, Ernesto Muñoz, más que una galería tradicional en la que se cuelgan cuadros y existe una trastienda, este pretende ser un espacio cultural bullente, lleno de expectativas y posibilidades para el público.

- Queremos que haya un punto de convergencia interdisciplinario en el que podamos exhibir distintas manifestaciones de lo que están haciendo los artistas contemporáneos, especialmente los jóvenes, agrega.

Las propuestas nuevas, sin caer en vanguardismos extremos, serán la tónica de la galería. La otra nota la pondrá la variedad de disciplinas a las que abrirá sus puertas. Además de pintura, escultura e instalación, este centro cultural dará la bienvenida a la fotografía, los encuentros musicales y literarios, y al cine.

Estamos preparando una exposición con artistas brasileños y después vamos a tener una fotógrafa peruana, como parte de la idea de ir armando un conjunto de arte latinoamericano, privilegiando siempre la calidad de los artistas y sus obras, que son lo que da seguridad y proyección a una galería, explica Ernesto Muñoz.

La luz verde de este espacio cultural se encendió con Imaginaciones 2000, una muestra de pintura, escultura e instalación, que reúne obras de 24 artistas reconocidos en el circuito nacional, como Ismael Frigerio, Jorge Lankin, Carlos Montes de Oca, Paco León, Francisco Gazitúa, Ana María Wynicken, Hernán Fuenzalida, Patricia Valle y Klaudia Kemper, entre otros. Con los tres últimos se reunió Sociedad para introducirse en el debut de la galería.

Jugar con Sutilezas

Klaudia Kemper estudió diseño en la Universidad Católica y, tras titularse, hizo una licenciatura en el Beaux Artes de Saint Charles, en París.

La pintura no es la única disciplina en la que ha incursionado. Paralelamente, dedica sus horas a la animación, y con bastante éxito: parte de sus trabajos en esta área pertenecen a la colección del Moma, en Nueva York, y a la del Museo Reina Sofía, en Madrid.

Con una fuerte inclinación hacia la pintura desde la infancia, fue en el tercer año de la universidad que se resolvió a iniciar el camino del arte, en el taller de Bororo. Desde entonces, sus pinceles no se han detenido.

Mi tema principal es el ser humano. Me inspiro en las culturas primitivas, en las organizaciones de personas vinculadas con la naturaleza - especialmente en el período del matriarcado, anterior a nuestra lamentable época del patriarcado- , en los grupos que viven en armonía con la tierra; ahí voy encontrando respuestas, declara.

La fuerza de lo étnico se refleja claramente en su obra, especialmente a través de elementos como vasijas de agua y fuentes que contienen alimentos, que cada vez con más frecuencia emergen en sus cuadros. El que expone en Imaginaciones 2000 - sin título- , da cuenta de ello.

Estoy trabajando mucho la idea de la nutrición, de todo aquello que nos alimenta para poder evolucionar, y en forma absolutamente intuitiva han ido apareciendo las figuras de fuentes con comida y las cosas relacionadas con la maternidad, con una idea de nutrir al mundo, explica.

De haber trabajado atrevidamente el color, la obra de Klaudia Kemper ha evolucionado hacia la sutileza monocromática. En los últimos dos años, la prestancia del azul ha cobrado intensidad en sus pinturas, en conjugación con el blanco.

- Me propuse limitar el color porque quería experimentar, y me gusta porque he llegado a una mayor riqueza en lo sutil. Ahora el color varía en su tono, en su gama, en su intensidad, diferencio zonas de brillo y de opacidad, y voy mezclando materiales para hacer un juego de diferenciación de texturas.

Hay zonas en que trabajo con harta materia y con arena, y otras que son más aguadas. Después de 10 ó 15 años de pintar uno empieza a jugar con las sutilezas del oficio y estoy dejando que la pintura se maneje con contrastes, agrega.

Si bien admira profundamente a Paladino y se ha dejado impregnar también por el pincel de Klimt, Klaudia se reconoce como una artista fundamentalmente intuitiva.

- Cuando pinto, no pienso; por más que trato de organizar mi trabajo intelectualmente, el momento de pintar es totalmente intuitivo y trato de realizarme en eso, buscando mi parte más primitiva. He hecho pinturas que se parecen bastante a ciertas cosas que he visto después en tribus africanas, sin haberlas conocido yo antes.

Hepatitis Creadora

Treinta y seis años tiene Hernán Fuenzalida, y los últimos diez los ha dedicado íntegramente a la pintura. Autos y fierros inspiraban sus primeros trazos durante la niñez, aunque fue el dibujo de una enfermería con resbalines el que le valió su primer reconocimiento en un concurso. Con los blocks y los lápices de cera que obtuvo como premio, siguió llevando sus ideas a imágenes.

Más adelante, terminado el colegio, estudió mecánica automotriz en Inacap y la terminó exitosamente.

- Pero no me gustó; además, en el transcurso de los estudios me enfermé de hepatitis, y para entretenerme, pintaba. Después quería estar enfermo de hepatitis toda la vida... y aquí estoy.

Se decidió a estudiar Licenciatura en Arte en la Universidad de Chile, de donde egresó en 1990.

- En ese tiempo pintaba mucho con negro y otros colores oscuros, pero no me llenaba. La gente de la Universidad de esa época era bastante dark y a mi me empezó a angustiar esa pintura, hasta me daba lata estar en el taller, así es que dejé de pintar y me dediqué a los trámites burocráticos para titularme. Como seis meses después de eso, salió el color.

Es precisamente la variedad en la paleta una de las características centrales de la pintura de Hernán Fuenzalida, influenciada por una amplia gama de corrientes, entre ellas el fauvismo, el surrealismo y el impresionismo alemán. Lo ecléctico emerge en la tela que expone en la Marriott Gallery, titulada 29 de marzo de 1998, en recuerdo del día en que el tenista Marcelo Ríos se coronó como número uno del mundo; de ahí que se observe, en la colorida atmósfera del cuadro, una cancha de tenis.

- Esto es un juego. Me gusta que mi pintura moleste, que choque, que sobresalte. Eso tiene que ver con mi forma de ser interior: puedo andar deprimido por cosas cotidianas, pero soy una persona alegre, muy lúdica; me río mucho, me visto con muchos colores y todo eso lo expreso en la tela.

Tras haber expuesto en varias colectivas a lo largo del país - y también en Osaka, Japón- , Hernán se prepara para su primera individual en Santiago, a fines de marzo, en el Centro de Extensión de la Universidad Católica.

Momentos e Historias

Con un lápiz de pasta en la mano pasaba Patricia Valle gran parte del día, haciendo dibujos cuando era niña. Y aunque nunca imaginó que estudiaría arte, la vocación la invadió en forma definitiva al terminar el colegio.

Estudió en la Universidad de Chile y luego partió a París, donde ha vivido los últimos doce años, intercalados con algunas estadías breves en Chile.

En la Ciudad Luz expuso en varias galerías y vio evolucionar su obra hacia una lúdica mezcla de lo cotidiano y anecdótico, con lo intimista.

Me inspiré primero en Magritte, en Velázquez y algo en Dalí. También tengo influencias del cine surrealista de Buñuel y me identifico mucho con el de Almodóvar en el rescate de lo divertido, porque mi obra tiene harto humor, expresa.

En la exposición la representa Tocador (acrílico sobre tela), que presenta una mesa con cremas, maquillajes y otros objetos, frente a una ventana desde la que se observa un paisaje. Interior y exterior se unen a través de la rama de una enredadera que se cuela por la ventana.

- Son cosas que he tenido, que han sido mías, que conozco. Creo que los objetos tienen vida propia: envejecen y mueren, y al igual que nosotros, tienen una personalidad.

Para Patricia, cada cuadro cuenta una historia; es un momento que reúne objetos y experiencias que se traspasan a la tela, a veces cambiando de color, pero conservando una conexión profunda consigo misma.

- Estoy tratando de acercarme a la naturaleza. Siempre he pintado interiores y quiero introducirme más en el paisaje porque creo que es una veta que hay que explorar. En eso estoy.

En eso y en otras cosas. Las horas de Patricia Valle transcurren entre el taller, las clases de cómics que imparte para jóvenes y un curso de dibujos animados. Pronto pretende unir ambos en una pequeña película animada.

Mónica Cuevas Urízar




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LA FUERZA DE lo étnico se refleja claramente en la obra de Klaudia Kemper, especialmente a través de la figura humana y elementos como vasijas de agua y fuentes con alimentos, que cada vez con más frecuencia emergen de su pincel, como en esta obra sin título, que presenta en la Marriott Gallery.
LA FUERZA DE lo étnico se refleja claramente en la obra de Klaudia Kemper, especialmente a través de la figura humana y elementos como vasijas de agua y fuentes con alimentos, que cada vez con más frecuencia emergen de su pincel, como en esta obra sin título, que presenta en la Marriott Gallery.
Foto:Raúl Bravo


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