NACIONAL

Sábado 14 de Abril de 2012

No tienen dinero para reparar el hogar de ancianos que quedó inhabitable después del 27-F:
Hermanitas de los Pobres esperan que la Divina Providencia les arregle su asilo

Desde este lunes la casona del barrio Matta es Monumento Nacional, razón por la cual las religiosas no pueden demoler el recinto, como quisieron hacerlo después del terremoto de 2010.  
Nadia Cabello Más de cien años tiene la casona que albergaba al asilo de ancianos de las Hermanitas de los Pobres y que el terremoto del 27 de febrero de 2010 dejó inhabitable. El edificio es una de las construcciones más emblemáticas del barrio Matta, en el centro de Santiago, y desde el lunes es Monumento Nacional en la categoría de Monumento Histórico.

La noticia, sin embargo, no alegró del todo a la congregación de religiosas, pues después de conocer el nivel de los daños que dejó el 27-F lo primero que quisieron fue demolerlo.

"Quisimos conservar la casa y por eso se hizo un estudio muy detallado para ver qué posibilidades teníamos de recuperarla y reforzar lo que fuera necesario, pero los arquitectos vieron que todo estaba muy frágil y muy dañado. Entonces decidimos, con dolor en el corazón, que era mejor demoler. Claro que con esta constatación del Consejo de Monumentos no se puede derribar", explicó la madre superiora de la congregación, María Fabiola.

Aunque la religiosa dice estar contenta por el reconocimiento del edificio, también les crea un problema: una eventual reparación debe hacerse según los estándares del Consejo de Monumentos. "Nos explicaron que se pueden hacer algunas cosas porque entienden que es una edificación de más de un siglo y hay muchas cosas que están pasadas, pero eso significa esperar más tiempo y (destinar) más dinero. Lo que tenemos que mantener intacto es la fachada", explicó María Fabiola.

Un arquitecto de la congregación trabaja con otro profesional del Consejo en un proyecto que se adapte a las exigencias de reparación.

Según las estimaciones iniciales, se necesitarían entre 8 mil millones y 10 mil millones de pesos para recuperar la casona, una inversión que está muy lejos de las posibilidades de la congregación, que trabaja cuidando ancianos con las pensiones que éstos reciben y de la caridad de los feligreses.

Pero María Fabiola confía en que de alguna forma podrán obtener el dinero. "Nosotros contamos con la Divina Providencia, a quien pedimos siempre y solicitamos la ayuda de todos los buenos corazones que nos puedan ayudar. La congregación hizo un llamado después del terremoto y todos los países aportaron dinero, pero eso se fue en la construcción de la casa de Concepción que todavía no se termina. Para esta casa -la de calle Carmen- contamos con la ayuda de los buenos corazones chilenos", sostiene.

Una vez que tengan el proyecto final de reconstrucción del edificio, las religiosas no dudan en recurrir al Consejo de Monumentos y al municipio de Santiago para que las ayuden a reunir los fondos necesarios.

Si bien por fuera los daños no son muy notorios, al interior se observa cómo los muros se desprendieron, el cielo falso de las habitaciones de los adultos mayores se cayó, las naves de la capilla se separaron y los muros estructurales quedaron con severas grietas.

Los ochenta ancianos que vivían allí y las religiosas que los cuidaban debieron trasladarse hasta otras casas de la congregación, principalmente a la de avenida San Pablo, en Santiago, y a otra en Viña del Mar.

El decreto que declara Monumento Nacional la casa la valora por su arquitectura, la belleza de su construcción, la "innovación tecnológica con el uso temprano del hormigón armado en los entrepisos" y su cuidado diseño con el uso del ladrillo a la vista.

Además, se reconoce que la implementación de jardines interiores facilitaba las actividades de recreación y terapéuticas para los ancianos, pues desde que fue diseñado en 1898 por el arquitecto e ingeniero Eugenio Joannon Crozier, el recinto siempre fue pensado como un asilo.

Sin embargo, hoy sus beneficiarios no pueden disfrutar de los más de 22 mil metros cuadrados de construcción, pues cada pequeño temblor es una nueva amenaza para la casona.

PRESUPUESTO

Entre 8 mil millones y 10 mil millones de pesos cuesta reparar la casona diseñada en 1898 por Eugenio Joannon Crozier.

 


Herramientas Reducir letras Aumentar letras Enviar Imprimir
<b>RIESGO CONSTANTE.-</b> Pese a su antigüedad, el inmueble siempre fue concebido como un hogar de ancianos. Con 22 mil metros cuadrados construidos, sin embargo, en la actualidad está tan deteriorado que cada nuevo temblor es una amenaza para su estabilidad.
RIESGO CONSTANTE.- Pese a su antigüedad, el inmueble siempre fue concebido como un hogar de ancianos. Con 22 mil metros cuadrados construidos, sin embargo, en la actualidad está tan deteriorado que cada nuevo temblor es una amenaza para su estabilidad.
Foto:SEBASTIÁN VERGARA


[+] Vea más fotos    >>
  • Servicios El Mercurio
  • Suscripciones:
    Suscríbase a El Mercurio vía Internet y acceda a exclusivos descuentos.

    InfoMercurio:
    Todos los artículos publicados en El Mercurio desde 1900.

    Club de Lectores:
    Conozca los beneficios que tenemos para mostrar.

Versión Digital

  • Revistas
    El Mercurio
  • PSU@ElMercurio.com Ediciones Especiales