REVISTA YA

Martes 15 de Septiembre de 2015

Sarah Jessica Parker
La actriz que revolucionó la moda neoyorquina

"Tiene el estilo, la clase y el carisma", dijo de ella el gran diseñador Óscar de la Renta, uno de los tantos amigos diseñadores de la actriz, quien se ha transformado en ícono del fashion americano. A 17 años de dar vida a Carrie Bradshaw, la protagonista de "Sex & The city" no pierde protagonismo. Y, a pocas semanas de su arribo a Chile, revisamos las claves de su estilo.  
Por Juan Luis Salinas T.  La secuencia de presentación de "Sex and the city", me atrevería a decir, fue la primera señal del fenómeno que vendría y que no acaba. La advertencia de que Sarah Jessica Parker, para gusto de unos o disgusto de otros, se convertiría en una de las mujeres más influyentes en la moda de las últimas décadas.

La apertura es así: Sarah Jessica Parker camina con un tutú, tacones altos y camiseta ceñida por Manhattan mientras aparecían imágenes de lugares emblemáticos de Nueva York (era 1998, las Torres Gemelas existían). Taxis por todos lados. Y de repente un bus pasa y arroja agua sobre la actriz. El bus tiene un cartel publicitario con la imagen de Carrie Bradshaw (el personaje de Sarah Jessica), una periodista que escribía la columna de la vida sentimental y sexual de las mujeres de Manhattan en el periódico The New York Star.

El vestuario de Sarah Jessica Parker era un riesgo. El tutú y la camista corta que llevaba la actriz no eran prendas de moda entonces. Por el contrario, tenían mucho de disfraz. Tampoco tenían firma de diseñador. El tutú fue comprado por Patricia Field, la vestuarista de la serie, en una tienda vintage. Darren Star, el director, estaba en desacuerdo con la ropa. Le parecía poco elegante. Un tutú como prenda callejera entonces resultaba más cercano a personajes como Madonna o Cyndi Lauper, que a una cronista de la Gran Manzana con aspiraciones de sofisticación.

Pero el tutú apareció. Sarah Jessica Parker coincidió con la idea de Patricia Field y el look se convirtió en sello de la actriz.

También ocurrió lo inevitable: Sarah Jessica Parker -SJP, en el mundo de los fashionistas- se transformó en Carrie.

Actriz y personaje se instalaron como íconos de la moda. SPJ y Carrie como una inspiración, una creadora de tendencias, una musa de diseñadores.

Han pasado 17 años desde su estreno televisivo -en junio de 1998- y otros tantos de su segunda secuela cinematográfica, pero Carrie o SJP se mantiene inalterable como la personificación de la mujer de treinta y algo, independiente, moderna y que asume sin complejos su interés por la moda. La serie, cuyo máximo nivel de audiencias superó los diez millones de auditores, también proyectó a Nueva York como una capital de la moda. En esa época la semana de la moda neoyoquina recién estaba ganando terreno y los diseñadores estadounidenses todavía se caracterizaban más por su sello sportwear que por su atrevimiento. Es cierto, existían Tom Ford y Marc Jacobs, pero ellos reinaban en Europa.

La serie y su actriz ayudaron a redefinir el sello fashion de Nueva York, a darle un toque más vanguardista y ponerla en el imaginario colectivo de miles de mujeres en todo el mundo. Nueva York, más allá de la tierra de las oportunidades; Nueva York como la ciudad para tener estilo propio, tomar cosmopolitan con vestidos couture y perseguir un taxi en stilettos.

Sarah Jessica Parker es la gran imagen de todo. Existe un antes y un después en la influencia fashion de SJP. Un barranco de diferencia entre la actriz adolescente que empezó colorina en Broadway como Annie y la ícono de estilo rubia en la que derivó luego de asumir el papel de Carrie Bradshaw.

Ese después curiosamente sigue pareciendo interminable. Un después, que en todo caso, ella parece llevar con tranquilidad y más deseos de moda.

El comienzo

Cuando "Sex and the city" se estrenó en junio de 1998, ni el director de la serie ni su protagonista imaginaron el impacto que tendría la historia durante las seis temporadas (94 capítulos) en que estuvo en televisión, amén de las dos secuelas cinematográficas. Las historias de Carrie y de sus tres amigas (Samantha, Miranda y Charlotte) revelaron e impusieron un estilo de vida, una perspectiva feminista con un toque chic y un código estilístico que fue tomado como una declaración de principios por las fanáticas de la serie.

Terminaban los 90. Carrie Bradshaw y sus tres amigas representaban a una parte de la sociedad americana que en esa época atravesaba por un momento bastante alocado y lleno de incertibumbres. Todo era escapismo: bares, discotecas, restaurantes de moda, flirteos y dudas sobre el compromiso en pareja. Internet aparecía como una novedad y la instantaneidad de las comunicaciones era una fantasía que parecía posible. Carrie y sus compañeras, además de su obsesión por hablar de hombres y romances, no ocultaban su pasión por la moda. Hacían gala, en especial Carrie, de una moral bastante consumista, de deseo irrefrenable por los tacones altos (en especial los firmados por Manolo Blahnik) y una curiosa atracción por las mezclas hasta entonces incomprensibles: ropa depotiva con accesorios lujosos, vintage con ropa couture.

La estilista y diseñadora de moda Patricia Field fue pieza básica en esta propuesta y en el look que luego seguiría manteniendo la actriz. "Patricia Field era esencial, no hubiese sido posible la serie o la película sin sus ideas y su forma de eludir las normas", aseguró en su momento SJP a Vogue.

En una entrevista en The New York Times, la estilista Patricia Field teorizó que el atractivo del look de Carrie consistió en que abarcó todos los estratos de Nueva York. Desde Upper West Side y el centro de Manhattan, hasta sectores como Williamsburg (que luego se puso de moda) y barrios de inmigrantes. Un ejemplo de eso fue el collar de placa de identificación con el nombre de Carrie, que se inspiró en el accesorio que utilizaban los jóvenes puertorriqueños y afroamericanos en los años 90. El estilo de Carrie era tan ecléctico como Nueva York.

La serie tuvo capítulos memorables para la moda, como el titulado "El derecho de una mujer a los zapatos". En ese capítulo aparecieron dos de las tantas frases que relacionaron la filosofía de vida de una mujer soltera con la moda: "Es difícil caminar en los zapatos de una mujer soltera. ¡Es por eso que a veces necesitas zapatos realmente especiales!" y "No les temo a las alturas... ¿has visto mis zapatos?". Otra digna de destacar: "Me pareció que haríamos una buena pareja. Yo era adicta a la moda; él era adicto a la política. Y, en realidad, ¿cuál es la diferencia? Ambas disciplinas se dedican a reciclar ideas desgastadas y a hacerlas parecer frescas e inspiradoras". Otra más: "Una relación es como couture; si no te queda perfecto, es un desastre". Sarah despuésde Carrie

Mientras las aventuras de Carrie Bradshaw se retransmiten al infinito y cada cierto tiempo anuncian una posible tercera secuela cinematográfica, Sarah Jessica saca lustre a su imagen de figura de la moda contemporánea. Durante y después de la serie comenzó a codearse con grandes nombres de la moda como Alexander McQueen y Óscar de La Renta. Con el diseñador dominicano se prodigaron mutua admiración. "Cuando la conocí supe que tenía ante mí a la moda hecha mujer. Ella puede lucir todo lo que uno puede crear: sencillo, clásico, moderno y hasta alocado. Solo Sarah puede lucirlo bien. Tiene el estilo, la clase y el carisma", dijo De la Renta en una entrevista. El año pasado, luego de la muerte del diseñador, la actriz escribió una carta de condolencias: "Fue especialmente significativo colaborar con él este año en la Met Gala. Siempre agradeceré que me permitió honrarlo poniendo su nombre en rojo en su glorioso vestido. Fue una inspiración y un hombre como ningún otro". El vestido al que se refería SJP era el diseño que De La Renta creó para que llevara a la gala del MET el año pasado.

Sarah Jessica, al igual que otras celebridades, también ha incursionado en la moda. En 2011  asumió la presidencia de Halston Heritage, marca que intentó revitalizar el legado del diseñador estadounidense muerto en 1990. La experiencia tuvo éxito mediático, pero escasa repercusión comercial. Cuatro años antes, en 2007, SJP presentó su primera línea de ropa con la firma de moda masiva Bitten. Esta propuesta representó una diferencia estilística e ideológica con su personaje televisivo. Mientras Carrie quemaba su tarjeta de crédito sin remordimientos para comprar diseños exclusivos y ostentosos, Sarah Jessica apostó por la democratización de la moda. Cuando presentó su colección para Bitten explicó que con sus diseños sería "capaz de gastarte 200 dólares en ropa, salir de la tienda con seis bolsas y ser capaz de pagar tus facturas y llevar a los niños a un sitio especial por su cumpleaños".

Sarah también ha lanzado fragancias: Lovely, Covet, Dawn, Endless, Twilight y SJP NYC.

Hoy la actriz no le pierde el pulso a la moda. Solo en el último año ha lanzado colecciones de zapatos similares a los que llevó en la serie. También asumió orgullosa sus cincuenta años protagonizando campañas publicitarias como la que está haciendo para Ripley o para los jeans Jordache. Se pasea por las alfombras rojas y no deja indiferente a nadie. En la gala del MET (de este año, dedicada a la moda china) llegó con un vestido que realizó en colaboración con la cadena H&M y coronada con un particular tocado chinesco firmado por el sombrerero británico Philip Treacy. El año pasado ya había cosechado admiración con su look homenaje al couturier estadounidense Charles James. También el anterior con su particular versión de la estética punk e incluso varios años más atrás, cuando acompañó a Alexander McQueen (uno de sus diseñadores más amigos) vestida al más puro estilo british -con un vestido en tela escocesa- en la gala que celebraba la estética anglosajona.

Su vestuario este año para el MET provocó comentarios encontrados. Muchos lo odiaron, muchos lo aclamaron. Ocurrió lo mismo que sucedía con el guardarropas de Carrie Bradshaw, quien alguna vez dijo en la serie: "sin riesgo, no hay triunfo".

actriz y personaje se han instalado como íconos de moda, como una inspiración, creadora de tendencias y musa de diseñadores.

sJP se mantiene inalterable como la personifica-ción de las mujeres modernas,y asume sin complejos su interés por la moda.

 


Herramientas Reducir letras Aumentar letras Enviar Imprimir
No hay gala del MET donde SJP no haya dado que hablar con su vestuario.
No hay gala del MET donde SJP no haya dado que hablar con su vestuario.


[+] Vea más fotos    >>
  • Servicios El Mercurio
  • Suscripciones:
    Suscríbase a El Mercurio vía Internet y acceda a exclusivos descuentos.

    InfoMercurio:
    Todos los artículos publicados en El Mercurio desde 1900.

    Club de Lectores:
    Conozca los beneficios que tenemos para mostrar.

Versión Digital

  • Revistas
    El Mercurio
  • PSU@ElMercurio.com Ediciones Especiales