CULTURA Y ESPECTÁCULOS

Jueves 28 de Octubre de 1999

Nury González, El Tejido Imposible

Siendo fuertemente conceptual, la obra de Nury González puede parecer fría. Pero en la muestra "Historia de cenizas" - hasta el 9 de noviembre en la Galería Gabriela Mistral (Alameda 1381)- hay una visualidad pregnante, que viene de la economía de los elementos, de la ferocidad de los textos y de una manualidad que rescata el trabajo con el color, los contrastes y la sensualidad de los materiales. En la primera sala se despliega un texto bordado en rojo sobre la muralla que dice: "No es la casa, es mi alma la que arde por los cuatro costados". El espacio siguiente está rodeado por 117 fardos de huaipe, cada uno cubierto por un vidrio y las letras impresas relacionadas al ropaje de la casa y de la mujer. Por las paredes se dibujan las figuras de cuatro casas, y además están los cuadros que contienen cenizas y telas bordadas en rojo con párrafos sobre el cuerpo.

El montaje es la culminación de una etapa de cinco años en que la artista ha trabajado con el bordado, el tejido y las tramas como técnicas análogas al grabado y la pintura, y como metáforas de la autobiografía y la historia nacional, donde los hilvanes - simbólicamente- pretenden rearmar la memoria perdida.

En un primer momento fue el intento de incorporar textos a su obra con alguna potencialidad expresiva y un sello particular. En el bordado encontró las múltiples posibilidades conceptuales que la han llevado a investigar sobre las manualidades domésticas, el universo femenino y el propio pasado, de vagas raíces al pertenecer a una familia de inmigrantes europeos. También encontró vínculos con la historia de Chile, perdida y difusa en la metáfora de sus puntadas inacabables.

Los últimos elementos que han entrado en juego son el bordado directo en la pared, las cenizas y el huaipe, como signos del tejido imposible, del destejido, del desecho y del desvanecimiento de la memoria que ha intentado recuperar.

"El tejido en el muro es llevar a un extremo lo que he venido trabajando, y es el inicio de algo nuevo. Con una sensación visual distinta, está la perforación, una especie de herida sobre la superficie dura, una intervención que se pierde por ser efímera. También trabajo con la idea de la casa que contiene al cuerpo, y del cuerpo como habitar del alma; de los cuerpos que desaparecen en las cenizas; y con la mujer, como cuerpo que desea. Está la historia de la propia casa, aquélla donde concentré los recuerdos y que se quemó totalmente hace unos años; y la de Chile, país de almas en pena".


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