VIVIENDA Y DECORACIÓN

Sábado 11 de Mayo de 2002


Canal 13 tv

Un total de 18 edificios se ocultan tras su unitaria fachada, conformando un conjunto que, al levantarse en 1983, constituyó un modelo para América Latina. En la pequeña escala del barrio Bellavista, la masa de 30 mil m2 se integró por altura, texturas y materialidad.
Texto, Miguel Laborde Fotografías, Guillermo Farías

Para cualquier oficina de arquitectos, el desafío era de gran magnitud. Estudios, laboratorios de ingeniería electrónica, salas de prensa, bodegas, talleres, todo requería una investigación específica. Incluso las circulaciones; más de alguien recordaba cuánto costó hacer subir un caballo al cuarto piso de la Casa Central de la Universidad Católica. Ahí, y en casas de calle Lira, en un gimnasio de la calle Rosal, las instalaciones estaban repartidas. Muchos funcionarios jamás se encontraban "en vivo".

El arquitecto Eduardo San Martín realizó algunos trabajos en 1972. Comenzó por remodelar una oficina para el noticiero y luego le pidieron un estudio, el primero de teleseries, para "La Madrastra", rehabilitando un galpón.

Al asumir Eliodoro Rodríguez la dirección del canal, éste encargó un gran estudio para Sábados Gigantes. San Martín, con el ingeniero Rafael Richard como experto del canal, viajó a Buenos Aires y Río. Aunque allá ocupaban galpones industriales, en esta última ciudad encontraron, donado por Alemania, un estudio diseñado por ingenieros eléctricos, elemental pero con una parrilla elevada de 600 m2, todo accionado por botones. Carísimo, pero sirvió de modelo para desarrollar aquí una versión local.

Al incendiarse el estudio de "La Madrastra", don Eliodoro tomó la decisión; buscar un terreno para Canal 13, donde se congregaría todo lo disperso. Un aviso en la prensa, ofreciendo un gran sitio de bodegas de Philips, aceleró el proceso. Con más de 15 mil metros cuadrados, cerca de otros canales, no distante del Metro, a los pies del cerro San Cristóbal y de su antena transmisora. El lugar era óptimo y quedó resuelto en una semana. San Martín volvió a viajar con el ingeniero Richard a Argentina y Brasil, pero también a España y Francia, en busca de referentes operacionales.

Definida la ingeniería, llegó la hora de la arquitectura. Para no reventar el barrio Bellavista con los
típicos galpones, el diseño de las fachadas dialogó con las sobrias masas de ladrillo de algunas fábricas del sector, recogiendo su escala, expresión, tonos, masa y materia. Sería una fábrica de imágenes...

Hacia el interior se optó por una secuencia de tres patios según el esquema de la casa patronal chilena, desde el más público ­ingreso­ al más privado ­los estudios­. De éstos, los que exigían una altura mayor fueron dispuestos hacia el interior del terreno, alejados de las fachadas, inadvertidos desde el barrio.

Medio a medio, entre patios y cristales, quedó el casino. En contraste con el período anterior, el personal se encontró inmerso en un orden espacial que permite un máximo de interacción y encuentros.

La primera etapa, de 1983, desarrolló los espacios más indispensables en torno a los dos patios de atrás y correspondió a la oficina San Martín, Wenborne y Browne. La segunda, la tercera y la cuarta, para edificios del patio delantero, fachadas y estacionamiento subterráneo bajo la plazoleta delantera, estuvieron a cargo de San Martín, Wenborne y Pascal.


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Foto:Guillermo Farías


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