VIVIENDA Y DECORACIÓN

Sábado 7 de Mayo de 2005

Señales en Blanco y Negro

Aunque estudió pintura en la Universidad de Chile, Adriana Asenjo ha dedicado gran parte de su vida a realizar xilografías. Imprimiendo matrices en papel de arroz y con tinta negra, en sus obras busca establecer lo esencial, por eso prescinde del color y prefiere figuras simples a la hora de componer una imagen.

Texto, Soledad Villagrán Varela / Fotografías, César Fonseca

Hace más de treinta años que Adriana Asenjo (64) trabaja en la misma casona centenaria ubicada cerca del Museo de Bellas Artes. Allí hay varios talleres, muchos de los cuales conocieron el trabajo de artistas como Marta Colvin, Nemesio Antúnez y Carlos Pedraza. A meses de la muerte de este pintor, el año 2000, Adriana decidió dejar la habitación donde al principio de su carrera hacía óleos y preparaba telas "para ganarse la vida", y emigrar al que fuera el gran salón de la antigua vivienda.

En ese espacio silencioso y acogedor, tal como ella, la artista pasa gran parte de la semana sumergida en la creación de xilografías, una técnica que tomó en serio desde que Antúnez la "empezó a inflar", como ella dice, incentivándola a exponer su trabajo.

A partir de entonces ha desarrollado temas que evocan particularmente su infancia en Osorno, donde creció rodeada de una naturaleza imponente que la marcó al punto de generarle la necesidad vital de ir al menos una vez al año al sur, a sentir los olores del bosque. Así, series de paisajes australes y troncos de árboles, han quedado impresos en papel de arroz en un fuerte contraste de blanco y negro. "No soy de muchas palabras, para eso están mis grabados", acota la artista, quien también ha expresado sus reflexiones en series de figura humana.

En la ejecución de sus obras Adriana prescinde de los bocetos. Una vez que concibe una imagen trabaja directamente sobre la matriz de madera, "el taco", haciendo desbastes en trozos de raulí si se trata de xilografías de pequeño formato, o cortando e interviniendo terciados si son grabados más grandes. Luego entinta la superficie elegida y pone el papel de arroz, presionando con la mano o con un pequeño objeto de madera para que se adhiera la tinta.

"El parto" se produce al retirar lentamente la hoja. En ese momento aprecia el resultado y según vaya quedando conforme realiza distintas pruebas ­equivalentes a un original­ en las cuales va modificando la matriz hasta dar con la idea que condense su pensamiento y la satisfaga estéticamente. "Mis imágenes son de mucha síntesis", precisa la artista. Ahora, por ejemplo, aludiendo al funeral de Juan Pablo II, está realizando xilografías que ilustran un féretro sostenido por varias personas, pero "pronto va a quedar el ataúd sólo", explica.

En su taller (teléfono 633 2186), Adriana también se toma tiempo para compartir con un grupo de artistas haciendo dibujos de figura humana. Además imparte clases de grabado para adultos y para niños ­con quienes "termino hasta jugando y bailando", y es miembro honorario del mítico Taller 99.


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Foto:César Fonseca


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