ARTES Y LETRAS

Domingo 24 de Abril de 2011

FERIA DEL LIBRO En Buenos Aires
El Libro argentino busca recuperar terreno en la nueva versión de la Feria

Recobrar el espacio perdido frente a España en el ámbito de la traducción y distribución es uno de los desafíos que se ha puesto el mundo editorial trasandino, que celebra la versión 37 de su tradicional encuentro con el lanzamiento de Buenos Aires como capital mundial del libro.  
ALICIA RINALDI Buenos Aires ngresar a la feria porteña es una mezcla de estar en un parque de diversiones y una gran juguetería, cualquiera sea la relación que se tenga con los libros. Los sentidos se estimulan automáticamente ante tamaño despliegue de colores y formas de los stands, la voz por el altoparlante que anuncia la próxima charla y la visión, casi infinita en cada pabellón, de un mar de libros de los más variados temas y autores.

En sus pasillos circulan distintas "tribus" urbanas, la del lector avezado y el principiante, el que acude por un autor y el que lo hace por el mediático de turno de la TV, el que revuelve los escaparates de ofertas y el que compra sólo novedades, los que alimentan sus bibliotecas personales y el que lleva su primer ejemplar a casa.

Esa diversidad de público es ya un sello propio, y se ve reflejado en las más de 1.300 actividades, entre debates, presentaciones, mesas redondas y espectáculos, que, además de literatura, abordan los rubros más dispares (política, ecología, deportes, cocina, arte, etc.). Los organizadores admiten también que a veces se "camina al filo del cuchillo" y se proponen no caer en la "banalidad" y perder el objetivo del evento.

"Lo más importante de la feria es que se acerca a los libros gente que el resto del año está ajena a ellos", aseguró a "El Mercurio" un pionero de la industria editorial, Daniel Divinsky.

El fundador de Ediciones De la Flor (Quino, Fontanarrosa y Nik) tiene buenas expectativas sobre las 12 novedades que presenta; entre ellas, "¿Quién es Montt?". Sobre el ilustrador chileno Alberto Montt, que estará con el público el 28 de abril, enfatizó: "es absolutamente genial".

La feria número 37 es la "plataforma de presentación" y lanzamiento de Buenos Aires como Capital Mundial del Libro, y "podremos difundir nuestras actividades en este año de alcance masivo", resaltó la subsecretaria de Patrimonio Cultural de la Ciudad, Josefina Delgado.

Caminar la Feria

El secreto para conocerla a fondo es caminar con paciencia todo lo que den los pies y escudriñar en los rincones de los stands para encontrar no sólo novedades, sino rarezas y ejemplares de lujo.

Para los fanáticos de Jorge Luis Borges, la Biblioteca Nacional ofrece un catálogo de 400 páginas de los libros que el escritor donó a esa institución, que dirigió durante 18 años.

"Borges, libros y lecturas" reproduce marcas y acotaciones escritas a mano por el autor de "El Aleph" en los libros que pertenecieron a su colección y que permanecieron ocultos por 30 años en sótanos de la institución.

Aunque la literatura infantil tiene su propia feria en julio, igual abundan las propuestas para los chicos, que juegan y escuchan historias en varios lugares. Iamiqué, la editorial fundada por una física y una bióloga en 2000, apunta a un nicho específico en la serie "Preguntas que ponen los pelos de punta", "La guía turística del sistema solar" o "Un paseo matemático por el museo".

El estilo es "contar las cosas de modo divertido, atractivo y mucho rigor científico", resumió Ileana Lotersztain sobre los productos que fueron adoptados en escuelas y bibliotecas en países de la región, como Chile, Uruguay, Colombia o Venezuela.

El libro alemán deslumbra por el diseño, las novedades y la variedad en el stand de la Feria de Frankfurt; aún cuando el objetivo es la presencia, sólo se vende un lote reducido.

La novedad es que por primera vez se exhiben las novelas gráficas, publicadas en 2010, una tendencia de "contar historias a través de cómic o el dibujo que creció en los últimos años en Alemania", contó Dieter Schmidt.

La irrupción

del libro digital

Los amantes de las nuevas tecnologías tienen una visita obligada al primer Espacio del Libro Digital, que exhibe formatos de e-books, tablets e Ipad con lo que ir familiarizándose si se quiere leer de ese modo. Además, hay clases para escuelas y adultos sobre el uso del netbook y el funcionamiento de una sala virtual escolar con un docente que puede controlar los PC de sus alumnos y abrirse "a un mundo infinito de posibilidades pedagógicas", explicó la experta Cristina Velázquez.

En tiempos en que aún en el mundo desarrollado se desconoce cómo va a impactar el libro digital en la industria, "es un tema en el cual hay que ponerse al día. No va a desplazar al libro de papel, pero va a coexistir", apuntó Divinsky.

En esta misma feria, a fines de la década de 1990, el maestro de la ciencia ficción Ray Bradbury aseguró que las computadoras "no podrán reemplazar el placer de llevar un libro debajo del brazo". Habrá que esperar el desarrollo de los acontecimientos; por de pronto, una firma española de libros digitales vendió en diciembre pasado, en su desembarco en Argentina, 2.000 aparatos, contra los 250 que había estimado la central en Madrid.

Un evento cada vez más popular

La feria sigue siendo un evento masivo que satisface cade vez menos a algunos escritores. Claudia Piñeiro, autora de "Las viudas de los jueves", y que presentará su última novela "Betibù", sostiene que "la feria es un evento popular, es una fiesta. La gente va a recorrer los stands y a escuchar a los autores. A mí no me pasa como a algunos de mis colegas que se ven desilusionados, tal vez por el paso de los años. A mí me sigue interesando, y voy incluso a escuchar a otros escritores. Criticarla porque es comercial es ser elitista y perder de vista que mucha gente del interior del país hace esfuerzos por visitarla y que hay quienes compran los libros que van a leer todo el año porque en su pueblo no hay una librería".

 Escritores invitados 

Gabriela Adamo, directora de la Feria: "No tenemos que leer todo con el argot de Barcelona"La nueva directora de la feria porteña proviene de la industria del libro y la traducción, estuvo al frente de TYPA, una organización comprometida con "hacer visible los escritores argentinos" en el exterior. El fuerte de Adamo es la traducción del alemán -Herman Hesse y Arno Schmidt- pero también tradujo ensayos y cuentos del inglés.

-Argentina tuvo una tradición en traducción y hoy está dominada por España, ¿se puede recuperar el terreno perdido?

"Por un lado, está la calidad literaria y la calidad de las traducciones, que sigue siendo excelente en nuestro país. Un traductor literario necesita una combinación de saberes bastante particular porque no solo es conocer muy bien la lengua de origen, sino la cultura de origen y saber escribir bien en su lengua propia. Argentina tiene una tradición importante pero se le suma la coyuntura económica que hizo que en la dictadura y en los años 90 se fuera perdiendo el liderazgo a manos de España. Hay que trabajar desde políticas culturales recuperando la importancia de Argentina; este año hemos traído editores de Alemania e Inglaterra para que vean que no sólo España es un socio interesante. Es importante pensar juntos como América Latina, los traductores de Chile, Perú, Colombia, nos juntemos para defender nuestro lugar frente a la industria española."

-Además porque hay una diferencia sustancial entre el español de España y el de América Latina

"Este es un tema crucial. En América Latina hay mucha tolerancia a las variantes del idioma. Yo sé que en Chile es un poco distinto y en México también, pero no me molesta, al contrario; es parte de la riqueza de la lengua. A nadie se le va a ocurrir en Argentina corregir una traducción mexicana porque no le suena bien pero en España sí lo hacen. Creo que ahí nos tenemos que poner firmes y también desde el lector: por qué tengo que leer todo a través del argot de Barcelona si acá hay tantas variantes para usar y que son tan válidas como las otras."

-¿Por dónde pasan esas políticas para juntarse?

"Los traductores son trabajadores solitarios y más en América Latina, y para defender su trabajo no les va a quedar otra que unirse."

-¿La feria puede crear un espacio futuro?

"Me encantaría que hubiera un centro de traductores, como tiene la Feria de Frankfurt. De hecho, este año sumamos una actividad con el Club de Traductores Literarios de Buenos Aires."



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Foto:LORETO RIVEROS


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