EL SÁBADO

Viernes 27 de Septiembre de 2002


La nostalgia del alma

Desde que uno recuerde, las esculturas de Lucía Waiser presentan mujeres. Con materiales cambiantes, a veces blandos, a veces duros; con cuerpos delineados, sugeridos o evidentes; con tijeras sobre la cabeza, con una pera en la mano, o con alas en la espalda, o incluso con las alas solas, la protagonista será siempre una mujer. Si ocasionalmente hay un hombre, es porque acompaña a la mujer que da la pauta de la obra.

Lucía Waiser no ha dejado nunca de indagar el universo femenino, pleno de energías y fragilidades, de belleza y dolor, donde ha descubierto a la vez la vivencia y el modo de expresarla, el contenido y la forma. El cuerpo y el alma. En la muestra recién inaugurada en la galería ArtEspacio, el cuerpo es de bronce y madera. El alma, por su parte, es de aire y de arcilla. El aire discurre a voluntad por el interior de sus torsos, se filtra por sus hendiduras o sus heridas, atraviesa los intersticios entre la madera y el metal; la arcilla, en cambio, se ha sublimado en el bronce: la artista modela todos sus rostros y cuerpos en barro, para luego encargar el vaciado a una fundición.

Los materiales han sido determinantes en el trabajo de Lucía Waiser, marcando los periodos de su obra. Por largo tiempo, y en un gran número de creaciones, ocupó la pulpa de madera, la celulosa, para elaborar delicados relieves de cuerpos turgentes, recortados y reiterados, de cabezas ensoñadoras con el rostro pintado a lápiz, de voluptuosas peras transformadas en torsos, de ángeles con alas y sin ellas. Como la piel desnuda, la sensualidad de las formas y su textura incitaban al tacto. Como la piel, también, el paso del tiempo acusó su fragilidad y finitud.

Sin dejar de moldearlas a mano, la escultora decidió entonces perpetuar a sus mujeres en bronce. Su trabajo de los últimos años ha ocupado este material, que ella patina en una gama que va del dorado natural al marrón. Parte primero con una pléyade de cabezas sobre las cuales se posan seres y objetos diversos, culebras y caracolas, las peras y las tijeras, o un pájaro que alude a los vuelos de la imaginación femenina, libertarios a la vez que receptivos en el nido que siempre aguarda y acoge. Hoy sus cabezas de bronce se engastan en cuerpos de madera, algunos articulados y cuya estructura cita a las santas de vestir que aún son celadas en nuestras iglesias rurales. Estas figuras son más clásicas, pero a la vez más expresivas que las cabezas anteriores, conformando un conjunto de mujeres interrumpidas cada cual en un diálogo íntimo con algún ser imaginario. Cerca de ellas, los torsos de lámina metálica evocan una ausencia aún más sensible: la nostalgia del alma por su cuerpo efímero, del cual finalmente se desprende.

FICHA

Lucía Waiser

Galería ArtEspacio

Alonso de Córdova 2600, piso 2.

Hasta el 20 de octubres


Herramientas Reducir letras Aumentar letras Enviar Imprimir

  • Servicios El Mercurio
  • Suscripciones:
    Suscríbase a El Mercurio vía Internet y acceda a exclusivos descuentos.

    InfoMercurio:
    Todos los artículos publicados en El Mercurio desde 1900.

    Club de Lectores:
    Conozca los beneficios que tenemos para mostrar.

Versión Digital

  • Revistas
    El Mercurio
  • PSU@ElMercurio.com Ediciones Especiales