CULTURA Y ESPECTÁCULOS

Domingo 11 de Agosto de 2002

Música:
Los Pettinellis debutan con una estética y sonidos chilenos

La nueva banda de Álvaro Henríquez lanza el jueves su disco homónimo, mezclando rock con historia musical chilena.
JORGE LEIVA

Una carátula que evoca una de las más célebres fotos de Quilapayún es la imagen de presentación de Los Pettinellis. Con ella, a 18 meses de su nacimiento y 12 de su debut en sociedad, el nuevo cuarteto de Álvaro Henríquez lanza su disco homónimo. Será el jueves y el menú se arma con 13 canciones que proponen un cóctel de estéticas y sonidos chilenos.
Desde el single "Hospital", que ya rota en las radios con referencias evidentes a Los Ángeles Negros, hasta el juego tecno de "Ch bah puta la güea", el disco de Los Pettinellis constituye para el grupo un buscado abanico de estilos, que recorre cuecas, tonadas y canciones cercanas al rock que hacían Los Tres.

"Somos tercermundistas que han sido colonizados tantas veces y reciben influencias de todos lados. Somos híbridos y eso se nota en este disco", explica Henríquez.

"Por ejemplo", agrega, "en la canción 'Cuando una madre llora' la idea era electrificar una cueca con instrumentos no tradicionales. Entonces, hay un hammond y no un acordeón, mi guitarra tiene un efecto trémolo tipo Bo Diddley, la batería está tocada con una vara cruda y hay bajo eléctrico".

La muerte como tema
Henríquez es el líder evidente de la nueva agrupación, que debe su nombre a su apellido materno. En esta etapa reaparece desprendido de su vieja banda, Los Tres, muerta en el 2000, y del vendaval que se desató con la reciente edición de la biografía no autorizada del grupo (ver recuadro).

"Para mí no fue ningún trauma terminar con Los Tres, sólo quería frenar en seco - por eso el último disco se llama 'Freno de mano'- y se me quitaron las ganas de hacer canciones", explica.

Tras ese ruptura, el guitarrista produjo dos álbumes ("Tributo a Violeta Parra" y "Canción de lejos", de Los Bunkers") y armó Los Pettinellis con Camilo Salinas en teclado, Pedro Araneda en bajo y Nicolás Torres en batería.

"Queremos que este disco suene, pero no para salir en los matinales o para que nos espere 'SQP' (de Chilevisión) en la casa, sino que los taxistas, los porteros y las nanas sientan que en esta música hay algo que les corresponde", dice sobre este trabajo que edita Warner Music y que se estrenará en vivo en septiembre.

De ese espíritu popular proviene también la carátula. La fotografía fue tomada por Antonio Larrea; el diseño es de Vicente Larrea y Luis Albornoz, el mismo equipo que produjo casi toda la gráfica de los discos de la Discoteca del Cantar Popular, Dicap, que existió entre 1967 y 1973 en Chile, y que agrupó a buena parte de la Nueva Canción Chilena.

"Es un homenaje a la estética que se ocupaba en esos tiempos, cuando la música chilena era la que mandaba", dice Camilo Salinas. "Un homenaje al romanticismo de la Unidad Popular", agrega Henríquez.

Letras con constantes referencias a la muerte y la característica poesía de Henríquez distinguen la lírica de Los Pettinellis. "Pero no es un disco oscuro, sino que tiene más que ver con la estética de la muerte y los procesos que la acompañan. La muerte no es una tragedia, porque a veces abre cosas buenas", explica.

¿Un resumen? Henríquez se explaya: "Es música chilena, trabajada con músicos con los que he sido bastante abierto y con los que hemos logrado la música que nos hace feliz. Eso es lo principal. El resto, las expectativas, la fama, si es rock o no... da lo mismo".

"Fue heavy por un día"

En abril, cuando salió la biografía no autorizada de Los Tres rotulada como "La última canción", Álvaro Henríquez se reunió con un amigo. "Tomemos algo fuerte, un whisky para pasar esto, le dije, y así lo pasé, porque fue heavy, pero por un día", dice el ex líder de Los Tres.

"Para mí es mínimo eso, pero era increíble todo lo que se comentaba. Todo Chile me conocía desde el principio, todos eran amigos míos. O en los matinales estaban payaseando y de repente Margot Kahl o Karen Doggenweiler - no me acuerdo- se ponía toda seria y decía: 'Vamos a entrar en un tema álgido y hablaban de mí"', recuerda.

Reacio a comentarla, y refiriéndose en duros términos al autor Enrique Symms ("el subnormal que escribió el libro"), Henríquez resume sus sensaciones: "Me sentí traicionado por gente cercana y eso es lo más fome de todo, esa puñalada por la espalda. Por eso ahora somos más herméticos porque es fuerte darse cuenta de que cuando doy la pasada, al final me cagan".



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Camilo Salinas, Álvaro Henríquez, Nicolás Torres y Pedro Araneda en la carátula del debut discográfico de Los Pettinellis.
Camilo Salinas, Álvaro Henríquez, Nicolás Torres y Pedro Araneda en la carátula del debut discográfico de Los Pettinellis.
Foto:Warner Music Chile
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