VIDA Y SALUD

Viernes 2 de Marzo de 2007

Especialistas opinan a propósito de nuevas propuestas:
Mechoneo pacífico refleja un cambio juvenil

Una generación más madura estaría detrás de estas modificaciones. Expertos coinciden en que es clave que la tradición se mantenga viva, pero sin violencia.

AMALIA TORRES

Un gato ahorcado en marzo de 2006 durante una fiesta de bienvenida, un "mechón" con el rostro quemado con ácido y otro encontrado intoxicado en plena vía pública el año anterior, y en 2005, un alumno con TEC y policontusiones producto del novateo. Ése es el saldo de los últimos años del mechoneo, sin contar los kilos de pintura y huevos que cada marzo son usados para recibir a los estudiantes que recién ingresan a la universidad.

Ante este escenario, el presidente de la Federación de Estudiantes de la Universidad Católica (FEUC), Fernando Zavala, ha propuesto una bienvenida amistosa a los recién llegados y por eso su federación ya está haciendo llegar a todos los centros de alumnos una carta de compromiso para que se adhieran a esta postura.

Además, como otras casas de estudio, está promoviendo un concurso en que se premiará al mechoneo más simpático. "No queremos más miedo", ha repetido Zavala hasta el cansancio.

El peso de la tradición

Sin embargo, otros, como Ignacio Imas, encargado de la Federación de la U. Diego Portales, no piensan lo mismo.

"Yo me tuve que meter a una piscina hedionda, darle un beso a una cabeza de chancho, incluso sacarle un dulce de la boca, y pedir plata, y me pareció divertido", relata.

"Creo que muchos estudiantes esperan que les pase algo así. Es una tradición que no se puede perder. Es bueno que los mechones sientan este nerviosismo en el estómago, que anden preguntando cuándo será el mechoneo", agrega, aunque aclara que no está de acuerdo con medidas más extremas, como los golpes, los cortes de pelo, ni obligar a una persona a ser mechoneada.

Los especialistas tampoco están de acuerdo con que se acabe esta tradición, aunque sí sobre darle un giro a su forma de llevarla a cabo: "Es importante cuidar los ritos porque marcan pasos", explica el psicólogo social Julio Villegas.

Algo con lo que coincide Raúl Zarzuri, sociólogo del Centro de Estudios Socioculturales: "Los rituales nos ayudan a seguir un orden, a darle un significado a la vida. Y tal como los ritos religiosos, la vida civil también tiene sus tradiciones, aunque cada vez han ido desapareciendo. De hecho, el mechoneo es de los pocos que van quedando".

El problema, coinciden los especialistas, es que en la actualidad el rito que significaba décadas atrás llegar a la universidad, como símbolo del ingreso a la vida adulta y responsable, ya no se está cumpliendo, y por eso se estarían viendo excesos de violencia en los mechoneos.

"Antes había fiestas, incluso, regatas por el Mapocho; eran actividades más lúdicas. No la barbarie en la que ha derivado en los últimos años", explica el sociólogo experto en jóvenes, Mario Sandoval.

El psicólogo Julio Villegas lo avala: "Antes, entrar a la universidad era ingresar a la edad adulta. Ahora es diferente porque los tiempos se han alargado y como los jóvenes de 20 años siguen siendo niños, reaccionan como tales, sin tomar en cuenta las consecuencias de sus actos. Para muchos jóvenes, más que un acto de iniciación, el mechoneo es una excusa para desobedecer y transgredir".

Y por eso, admite: "Ver ahora que los mismos alumnos quieren frenar esta violencia significaría una señal de madurez por parte de la juventud".

Sus consecuencias

Pero el mechoneo, tal como existe hoy, tiene significados claros para los que lo viven. "Hay un juego psicológico de humillar al que viene llegando, de hacerlo sentir poca cosa, de mostrarles que otros están adentro y que para estar ahí necesita pasar por todas estas pruebas que lo califican como parte del grupo", explica el sociólogo Mario Sandoval.

Algo que también sienten los nuevos, lo que explicaría por qué para muchos vivirlo es la única manera de sentirse validados como parte de la educación superior.

El psicólogo Julio Villegas es claro: "Para que sea positivo, el mechoneo debería ir hacia una construcción de identidad de la universidad, con responsabilidad, compromisos, seriedad. Con obligaciones que cumplir".

Por eso, a él, como a los otros expertos consultados, la idea de fiestas más calmadas, sin vejaciones ni humillaciones, poniendo énfasis en la acción social, podría lograr grandes resultados.

"Bienvenida" con historia

El mechoneo no es algo nuevo en las universidades chilenas. Según explica el sociólogo del Centro de Estudios Socioculturales, Raúl Zarzuri, "los primeros registros que existen son de mediados de los años cuarenta, cuando a los nuevos alumnos les cortaban un poco el pelo, un mechón. De ahí viene el nombre. La idea era identificar a quién era nuevo en la universidad. Se buscaba decirle: 'Eres nuevo, pero eres parte de nosotros' ".

Y agrega: "Son ritos que tenemos como seres humanos. En Europa en los siglos XVI y XVII los jóvenes también practicaban ceremonias. Hay crónicas similares a las de hoy en día".

Por su parte, el sociólogo Mario Sandoval, quien estudió en Lovaina, Bélgica, explica que Chile no es el único país con este tipo de rituales al entrar a la universidad: "En otros países es mucho más rudo, y se ha terminado incluso con denuncias de vejaciones sexuales".

PUNTAJES NACIONALES Y "MECHONES"

Matías Sahli
Ingeniería Civil

"No me da miedo que me mechoneen, pero tampoco lo encuentro entretenido. O sea, que me corten el pelo no me parece divertido. Pero es parte de entrar a la universidad no más, así que filo. Total, el mechoneo lleva tantos años así, que por último es bueno vivirlo para contar después cómo fue".

Philippe Grandjean
Medicina

"Sé que en Medicina en la Universidad Católica, donde voy a estudiar, el mechoneo es más 'mamón'. Parece que hacen una fiesta, o algo así. Pero tengo entendido que en otras universidades es más complicado, todo más violento. Pero la verdad, el mechoneo me da lo mismo".

Carolina García
Pedagogía

"Si el mechoneo es en buena onda, algo divertido, que no atemorice, ni te haga sentir mal, me parece bien. Además, nunca es tan grave lo que te hacen, al menos no en mi carrera; aunque he escuchado que hay otras, como Agronomía, que no es lo mismo".

Pablo Chamorro
Pedagogía en Matemáticas

"Sé que se han moderado, pero igual me preocupa que me corten el pelo. Más porque entré en primer lugar a la carrera y ya me dijeron que me iban a agarrar fuerte. Pero es una experiencia que tengo que pasar, porque hasta cierto punto es gracioso y además porque tengo que saber cómo es, para cuando me toque hacerlo".


Herramientas Reducir letras Aumentar letras Enviar Imprimir
Amarrar y romper la ropa de los nuevos es una clásica práctica que los alumnos de segundo año emplean contra los recién llegados. Pero en muchas universidades este tipo de acciones estaría llegando a su fin.
Amarrar y romper la ropa de los nuevos es una clásica práctica que los alumnos de segundo año emplean contra los recién llegados. Pero en muchas universidades este tipo de acciones estaría llegando a su fin.
Foto:EL MERCURIO


[+] Vea más fotos    >>
  • Servicios El Mercurio
  • Suscripciones:
    Suscríbase a El Mercurio vía Internet y acceda a exclusivos descuentos.

    InfoMercurio:
    Todos los artículos publicados en El Mercurio desde 1900.

    Club de Lectores:
    Conozca los beneficios que tenemos para mostrar.

Versión Digital

  • Revistas
    El Mercurio
  • PSU@ElMercurio.com Ediciones Especiales