CULTURA Y ESPECTÁCULOS

Martes 7 de Diciembre de 1999

Cayó Caiga Quien Caiga

El 21 de diciembre, el programa argentino que cambió la manera de analizar la actualidad, se despedirá para siempre de las pantallas, sin haber concretado el proyecto de una versión chilena. La despedida será en vivo, en el Teatro Rex de Buenos Aires.
"Caiga quien caiga" ("CQC"), el programa que, por su irreverencia, revolucionó la pantalla argentina hace cinco años y que logró este año una nominación al norteamericano premio Emmy, finalizará el próximo 21 de diciembre. Pero le sobrevivirán las licencias que la productora Cuatro Cabezas (dueña de la idea) vendió a España e Italia, un proyecto que esa misma compañía gestiona en Estados Unidos.

Mientras llega el día del fin, su responsable, Mario Pergolini, se debate entre dos sensaciones opuestas. Por un lado se repite a diario que el final de "Caiga quien caiga" (canal América, señal 65 en VTR Cablexpress) es simplemente eso: el final. Y que no que hay que darle tantas vueltas al asunto: "Es sólo un programa de TV".

Pero por el otro lado, lo remece el que el jueves pasado, en una hora y media, tres mil 200 personas agotaron las entradas para asistir al teatro Gran Rex, el martes 21. Todo, para presenciar el juego final de este equipo que supo convertirse, a fuerza de ingenio, en el moscardón molesto que sobrevoló la realidad del país durante los últimos cinco años.

"Me gané a mí mismo", grita Pergolini con ese vozarrón que alcanza para dominar todo el edificio de su productora, Cuatro Cabezas.Y algo de razón tiene. Pergolini viene jugando el juego de la despedida desde hace años. Sólo que esta vez, por desconfianza a sí mismo, se construyó una estructura que conduce sin desvíos a la puerta de salida. "Si confiara en mí sería más sencillo. Pero armé todo para cumplir mi palabra. Ahora ya está".

- ¿Por qué termina "CQC"?

"Porque cinco años está bien. Porque no quiero hacer toda la vida lo mismo ni estirar un programa para que funcione. Me parece que hay que dejar que este hijo, que inicialmente estaba programado para tres meses, termine. Quiero que "CQC" quede en la historia de la TV, pero bien".

Hace días que Pergolini pelea con su inspiración. Ya escribió diez veces el monólogo con el que piensa iniciar el último programa: "Todavía no sé cómo decirlo. Pero quiero que quede claro lo agradecido que estoy con esta gente que me hizo crecer tanto".

Esa gente que incluye en una sola palabra es Eduardo de la Puente, Juan Di Natale, Daniel Tognetti, Daniel Malnatti, Nacho Goano, Andy Kusnetzoff; todos los que están delante de la pantalla. Y también el equipo que lo secunda anónimamente.

Aquel crecimiento al que alude también tiene una explicación. Pergolini, el que está sentado en su despacho, tiene poco que ver con el que escupía a la pantalla como adolescente incomprendido, ocho años atrás. A fuerza de golpes, este Pergolini aprendió que con un buen corte de pelo y un traje prolijo se podía decir lo mismo, pero de otra manera.

- ¿Con qué buenos recuerdos te quedas de CQC?

"Me quedo con notas como la que vi una noche en CNN, cuando apareció Daniel Tognetti entregándole el Kamasutra a Clinton (en la Cumbre de Presidentes en Chile, en 1998); me quedo con aquel día en que vimos en directo el "CQC", en España, y al final aparecieron los nombres de Diego Guebel (su socio) y el mío. Me quedo con esas cosas. Y con el grupo que se armó. Nunca nadie quiso irse... Está bien lo que le va a pasar. Está bien asesinarlo como lo vamos a asesinar".

- ¿De verdad quieres que termine "CQC"?

"Si alguien me pregunta cómo vivo estas tres semanas que nos quedan diría que es como tener un enfermo de cáncer en la familia. Realmente quiero que se muera ya porque estoy sufriendo... Además, por el momento tengo que autoconvencerme de que la decisión que tomé es la correcta".

- ¿Y el día después?

"Voy a ir al sicólogo... No sé, creo que ese día voy a sentir tristeza. Sólo pido que la emoción no me gane el último día, en el teatro, porque tiene que terminar divertido. Cuando la gente me dice en la calle, "qué pena que termina", les digo: es sólo televisión; es sólo una hora y media. Tan intrascendente como eso".

"La Nación" de Buenos Aires,
especial para "El Mercurio".

Los Clones Locales

"Caiga quien caiga" logró marcar presencia en Chile. Su análisis irreverente de la actualidad no sólo consiguió que dos programas nacionales se inspiraran en él, sino que además, a comienzos de 1998, hubo un intento real por hacer ese mismo espacio acá.
"Llegamos a un acuerdo con Diego Guebel y Mario Pergolini para traer la estructura de "Caiga quien caiga"", aseguró Luis Venegas de la productora Providencia Televisión. "Fuimos a conversar con la gente de TVN y les gustó, pero no se pudo concretar porque no encontramos las personas que pudieran conducir el espacio, a excepción de Nicolás Larraín, el único confirmado y aprobado por Cuatro Cabezas".

Nicolás Larraín, el elegido para la versión chilena de ese espacio, recogió algunos elementos de él para su programa de Megavisión "Chile tu day", en el que trabaja junto a su hermano Fernando y a Felipe Izquierdo. "Tenemos influencia de "CQC", pero no lo copiamos. Se puede hablar de similitud en el sentido de meter el cuchillo, del estilo punzante, de los movimientos de cámara".

Rafael Gumucio también reconoce la injerencia "CQC" en el fallecido espacio "Gato por liebre" de Canal Rock & Pop, del cual fue conductor junto a Carolina del Piano y Angel Carcavilla: "Su influencia se notó más fuertemente en la concepción del programa, que no fue nuestra. Con los de "CQC" nos encontramos una vez, en la Cumbre de Presidentes. Al principio nos rechazaban por las similitudes, pero al ver que los carabineros no nos dejaban entrar, les bajo un sentimiento de hermandad".




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