ACTIVIDAD CULTURAL

Viernes 19 de Septiembre de 2008

Canción nacional:
Puro Chile... tiene una larga historia

Compuesto por un músico criollo, el primer himno sería más acorde con el espíritu patrio de la época. Parte de la letra también fue cambiada.

MARILÚ ORTIZ DE ROZAS

El primer himno nacional se estrenó para el cumpleaños de Bernardo O'Higgins, el 20 de agosto de 1820, y el día en que partía la expedición libertadora al Perú. Constituyó un magno acontecimiento que reunió a los chilenos en el teatro Coronel Domingo Arteaga. Su compositor, el violinista chileno Manuel Robles y el autor de la letra, el poeta argentino Bernardo de Vera y Pintado, no cabían en sí cuando se entonó la primera de las diez estrofas:

"Ciudadanos, el amor sagrado / de la Patria os convoca a la lid:
Libertad es el eco de alarma; / la divisa: triunfar o morir.
El cadalso o la antigua cadena / os presenta el soberbio español:
Arrancad el puñal al tirano / quebrantad ese cuello feroz...".

"La letra del primer himno es muy belicosa y antiespañola, como era el sentir de la época. Musicalmente es una marcha muy enérgica, acorde con las gestas de liberación", precisa Carmen Luisa Letelier, quien interpretó recientemente este himno para un registro de la U. de Chile.

"Mariano Egaña encargó una nueva versión al músico catalán Ramón Carnicer, quien nunca pisó Chile e impregnó a su obra un cierto tono operático, que es lo que él componía", afirma Rodrigo Torres, académico de la Facultad de Artes de la U. de Chile. De hecho, hay quienes han sugerido que la música que Carnicer compuso para nuestro himno patrio plagia la ópera "Lucrecia Borgia", de Donizetti.

"En esa época, la aristocracia criolla sentía gran admiración por la ópera italiana, pero según testimonios, en los sectores populares se siguió entonando la versión de Robles, que de hecho es mucho más fácil de cantar que la de Carnicer, debido a la complejidad melódica de esta última", asegura Cristián Guerra.

La pugna entre los dos himnos se mantuvo hasta fines del siglo XIX, y de hecho, cuando Vicuña Mackenna organizó la Exposición de Artes e Industrias, en Santiago (1872), pidió que el himno nacional que se cantara en su inauguración fuera el de Robles.

Torres y Guerra opinan que la versión de Robles, que se realizó por encargo del edecán de O'Higgins, era más local y de hecho fue arduamente defendida por José Zapiola (quien recompuso de memoria su perdida partitura). Para Manuel Robles, el reemplazo de su himno, en 1828, fue un golpe del que no pudo recuperarse. Murió en la absoluta miseria unos años después.

La letra del Himno Nacional también sería cambiada, pues en 1847 Chile restableció relaciones diplomáticas con España, y se le encargó al joven poeta nacional Eusebio Lillo versos menos "injuriosos" hacia la Madre Patria. Andrés Bello fue quien aprobó el nuevo texto, pero objetó el coro, que decía: "Libertad, invocando también tu nombre; / la chilena y altiva nación / jura vivir libre de tiranos / y de extraña, humillante opresión". Entonces se optó por conservar el coro de De Vera y Pintado, el "Dulce Patria...".

Tradicionalmente, en actos oficiales se ha cantado la quinta estrofa de las seis de Lillo, "Puro Chile..." con el coro de De Vera y Pintado. En el gobierno militar se incorporó la tercera estrofa de Lillo: "Vuestros nombres valientes soldados...", la que se suprimió al concluir ese gobierno.


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Foto:ALFREDO CÁCERES
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