ACTIVIDAD CULTURAL

Sábado 14 de Enero de 2012

En el Museo Nacional de Bellas Artes:
Un diálogo visual en formato minimalista

El 19 de enero se inaugura una exposición de pinturas en blanco y negro de Rodrigo Vega y esculturas pintadas de Patricia Vargas.  
Marilú Ortiz de Rozas Huele a líquido de revelado y a papel fotográfico esta pintura realista, de pequeño formato, monocroma, que presentará Rodrigo Vega en el Museo de Bellas Artes. Más que a la fotografía misma, este trabajo hace un guiño al encuadre fotográfico -precisa su autor-, por cuanto insiste "en aquello que deja fuera, en este caso el contexto y la explicación, para centrarse en un detalle". Los protagonistas de estas obras, que miden entre 20 y 40 centímetros de alto, son el primer plano de una bota, un fragmento de cuerpo humano, unos damascos, un secador de pelo y otros objetos de la vida cotidiana, razón por la que convino en denominarlas "naturalezas muertas".

Sin embargo, Rodrigo Vega no está plenamente de acuerdo con la definición de los géneros, "que suele ser tramposa". El primero que cayó en la trampa fue él, ya que se salió de los límites que impuso a su categoría; de la misma forma que escapó de su cuadro una tarde en que estaba pintando una figura humana de gran formato y se le ocurrió tomar una fruta para representarla en miniatura. Vega nunca antes había incursionado en la monocromía ni en el pequeño formato, ni tampoco en el soporte de estas obras en tela montadas sobre madera. "Ha sido una experimentación, que curiosamente funciona muy bien con el trabajo de Patricia Vargas, con quien somos amigos desde la universidad", expresa el artista.

En cierta forma, lo que establecen es un diálogo de contrarios, por cuanto él aborda la pintura en blanco y negro (en la mayoría de su docena de obras), y ella esculturas, habitualmente monocromas, pero que en esta ocasión colorea. El montaje, minimalista y preciso, fortalece este diálogo.

Las ocho esculturas que presenta Patricia Vargas también son de pequeño formato; primero las modeló en greda, luego traspasó a bronce y finalmente pintó al óleo. Representan parejas, una temática recurrente en su trabajo y cuya técnica alude también al arte de la Antigüedad, ya que las esculturas solían pintarse en esa época. "En esta exposición se unen las dos vertientes de mi trabajo: la escultura y la pintura, y en cada obra se debe resolver la problemática que atañe a cada disciplina, lo que las vuelve más complejas", explica Patricia Vargas, que demoró seis años en crearlas.

La exposición de estos artistas y docentes estará abierta hasta el 25 de marzo en la Sala Chile del Museo Nacional de Bellas Artes.

 


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<b>Patricia Vargas,</b>
Patricia Vargas, "Sin título", 2008, óleo sobre bronce.
Foto:JORGE BRANTMAYER


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