VISIÓN NACIONAL

Miércoles 25 de Julio de 2001


La Joya Olvidada

El palacio Abaroa, histórica edificación antofagastina, se encuentra en un deplorable estado. Autoridades y empresarios luchan por sacarlo del abandono y evitar su destrucción.
El escaso amor del nortino por su rica historia, y en particular por la gloriosa época salitrera, tiene un nuevo ejemplo: el Palacio Abaroa, última gran expresión de la arquitectura local durante el auge de la industria calichera.

Sus derruidos techos y paredes que cobijaron a una de las familias más prominentes de la zona, hoy sólo dan refugio a vagabundos que comparten el inmueble con cientos de palomas, las que con sus excretas producen un cuadro de total desolación y olvido. A ello se suma el interés de empresas inmobiliarias por adquirir el predio - no la casa- de ubicación privilegiada, cuyos 1.540 metros cuadrados de superficie tienen un valor que sobrepasa los 740 millones de pesos.

Amenazados por la sombra de la picota que podría destruir la casona, autoridades locales y empresarios libran una desesperada batalla por preservar y recuperar el Palacio Abaroa, cuya salvación estaría en ser declarado Monumento Nacional.

Magnate Boliviano

La casona fue edificada en 1920 en terrenos que pertenecían al héroe boliviano de la Guerra del Pacífico, Eduardo Abaroa, en el corazón de la avenida Brasil, un hermoso paseo público situado muy cerca del centro de la ciudad, en donde se concentraron las residencias de importantes ejecutivos del salitre, azufre y el ferrocarril.

En el palacio predomina el estilo neoclásico francés. Por sus dos pisos y al estar aislada por jardines poseía un aire de edificio institucional.

Con un gran tejado de faldones con buhardillas - hoy punto de entrada y salida para las aves- , su diseño de colocación de las ventanas de arco tendido presenta en la parte superior una moldura contínua con clavos sobre los vanos.

Mención aparte en su ornamentación merecen las otrora elegantes balaustradas de las escaleras del acceso principal, ubicado hacia el oriente, a la avenida Brasil. Por el otro extremo tiene una entrada que da a la avenida Costanera, antes usada por el personal de servicio y hoy por el húmedo aire marino que ha hecho estragos en las descascaradas paredes de indeterminado color.

Andrónico Abaroa, hijo del héroe boliviano y próspero industrial nacido en San Pedro de Atacama, fue el primer propietario del palacio. Conocido prohombre de la zona, se le recuerda por ser el primer comerciante que, atravesando los Andes, trajo ganado argentino hacia los campamentos mineros de la actual Segunda Región. También, por haber dotado a Calama de iluminación eléctrica.

Rescate

El palacio Abaroa fue donado por esa destacada familia al Estado chileno, para luego ser entregado en comodato a la Fuerza Aérea de Chile (FACh). Posteriormente, el inmueble pasó al ex Sermena, que después se convirtió en el Fondo Nacional de Salud (Fonasa), su actual propietario.

Gerardo Claps, vicepresidente ejecutivo del Consejo Regional de la Cultura, las Artes y el Patrimonio, señaló que si bien el palacio Abaroa no fue escenario de ningún hecho histórico, al desaparecer quedarían en el olvido aportes de prominentes familias vinculadas al quehacer económico local.

Sobre la casona hay dos solicitudes para declararlo Monumento Nacional, una de ellas hecha en 1998 por la Universidad Católica del Norte, y la otra, el año pasado, por el Gobierno Regional.

El Consejo de Monumentos Nacionales ya aprobó, preliminarmente, la declaratoria de Monumento Histórico, pero la materialización de esa condición choca con la reticencia de Fonasa. El organismo requiere de un terreno en donde habilitar un edificio institucional, pero carece de los 600 millones de pesos necesarios para la recuperación absoluta del palacio Abaroa.

Para evitar su demolición se ha propuesto convertir esta joya arquitectónica en el Palacio de Bellas Artes de Antofagasta o un Museo de la Minería. Para conseguirlo, se ha pedido la colaboración de distintos empresarios, entre los que destaca Andrónico Luksic, quien vivió varios años en esa casa.

Los últimos esfuerzos apuntan a que Bienes Nacionales entregue otro terreno a Fonasa a cambio del palacio Abaroa y así salvar al histórico inmueble de la destrucción y, lo más grave, del olvido al cual fue condenado por el pueblo nortino.
Por Jorge Melin




Región de Antofagasta y su patrimonio



http://oasis.fortunecity.com/monaco/127/region02/monumentos02.html



Historia familia Luksic-Abaroa



www.sonami.cl/boletin/bol1133/art4.html







Herramientas Reducir letras Aumentar letras Enviar Imprimir
El Palacio Abaroa es uno de los últimos hitos arquitectónicos de Antofagasta de las primeras décadas del siglo pasado. Hoy, un nuevo auge inmobiliario en el sector amenaza con dejar en el olvido esta casona, cuyos defensores intentan salvar mediante su declaratoria como Monumento Histórico.
El Palacio Abaroa es uno de los últimos hitos arquitectónicos de Antofagasta de las primeras décadas del siglo pasado. Hoy, un nuevo auge inmobiliario en el sector amenaza con dejar en el olvido esta casona, cuyos defensores intentan salvar mediante su declaratoria como Monumento Histórico.
Foto:Glenn Arcos
  • Servicios El Mercurio
  • Suscripciones:
    Suscríbase a El Mercurio vía Internet y acceda a exclusivos descuentos.

    InfoMercurio:
    Todos los artículos publicados en El Mercurio desde 1900.

    Club de Lectores:
    Conozca los beneficios que tenemos para mostrar.

Versión Digital

  • Revistas
    El Mercurio
  • PSU@ElMercurio.com Ediciones Especiales