WIKÉN

Viernes 4 de Agosto de 2006


Tamara Acosta: Aprendí a dejar de ser tan grave

Radicarse en Madrid le sirvió para paliar su depresión. "Allá soy una espalda mojada cualquiera’’, dice sobre su vida en España, donde no tiene la presión de ser la diva del cine. Pero Acosta regresará a la pantalla grande chilena con la cinta ‘‘El rey de los huevones’’, de Boris Quercia, y evalúa volver a las teleseries de TVN. ‘‘Tener dinero es una de las cosas que te da libertad’’, dice sobre sus trabajos en Chile. ‘‘En España está difícil la cosa’’.
Ernesto Garratt Viñes

La puerta la abre Amparo Noguera. En un departamento de Providencia, Tamara Acosta se mueve rápida y ligera por los pasillos. Está hablando por teléfono y Amparo, una de sus amigas cercanas en Santiago, le dice que la buscan. La diva del cine chileno, la mujer más recordada de la pantalla grande según encuestas aprovecha a concho su corta estancia en Chile. "Sí poh, soy una espalda mojada cualquiera allá en España", le cuenta a su interlocutor al otro lado de la línea, con un guiño se excusa y pide con gestos un minuto de espera.

Todos quieren hablar con la visita.

"Este departamento es de la Amparo y a veces me quedo acá cuando vengo a Chile", comenta luego, más tranquila, Tamara. Su itinerancia no ha parado desde que se erradicó en España hace tres años. Va y viene. Y viaja por el mundo. De hecho, en las siguientes horas se embarcará con el Indiana Jones chileno, Ricardo Astorga, en una nueva aventura de "La ruta...". En 2002 fue "La ruta de la seda" y ahora será un periplo por América Latina, siguiendo el cauce del Amazonas.

"Cuando venía a Chile, me tocó luz de día y desde el avión pude ver el río, el paisaje y la verdad es impresionante", narra. Mientras miraba ese imponente paisaje, Tamara tenía en su cabeza varias cosas que debía resolver y planificar en su paso por nuestro país: desde promocionar la cinta "El rey de los huevones", de Boris Quercia, que debuta el 31 de agosto en salas, estudiar las culturas que visitará con Astorga en "La ruta..." durante tres meses y analizar propuestas para futuros trabajos. "Posiblemente estaré en la nueva teleserie de TVN, es la oferta más cercana que tengo", dice y no descarta avencindarse unos meses en Santiago como lo hizo para "Los Pincheira".

Pero dejar de vivir en España y viajar ni pensarlo. Se trata de una rutina clave en su vida. Sin embargo, hacer maleta, tomar el avión y cambiar de escenario ipso facto no siempre ha sido parte de sus hábitos. "De chiquita nunca salí de Chile", recuerda sobre una niñez en San Bernardo, dentro de una familia de clase media tradicional y trabajadora. "No salí hasta que fui a La Habana, siendo vieja. Fue después de la universidad. Tenía 24 años y fui a Cuba con la Aline (Kuppenheim), la Amparo (Noguera) y Felipe (Braun). Entonces me acuerdo que me fui sentada en el avión con la Aline y yo tenía pasaporte nuevo, limpiecito, blanquito y la Aline me dijo 'ahora tienes que llenarlo"'.

"Y lo llené y lo he cambiado".

Al otro lado del espejo. Y la mayoría de los timbres en su pasaporte comenzaron con su viaje de estadía en Madrid, hace tres años. Cuando cruzó una especie de espejo hacia otra realidad y cual Alicia en el País de la Maravillas, encaró una existencia diametralmente distinta a la que llevaba en Chile. "Es curioso. En Madrid me saludan la vecina, el señor del bar. Pero nadie más. Soy anónima. Pero llego acá a Chile y me gritan 'Tamarita, Tamarita' (...) Eso es un descanso en Madrid, no es que me molesta la fama, pero sí es un descanso estar allá con una vida mas tranquila y con tiempo para investigar otras cosas que no son la actuación".

Conocidas son sus experiencias en el diseño escenográfico y dirección de arte: formas de rodear el competitivo ámbito de la actuación en España.

- ¿Es dura la vida de un actor en España? Has tenido que hacer comerciales de cereales, ¿no?

"Claro, en España está difícil la cosa. Es difícil para los actores españoles, para los que no son Penélope Cruz, pero es como la vida complicada de un actor en Chile. Y sí, soy rostro de un comercial de cereales en Estados Unidos. No es Tamara Acosta, es una niña anónima comiendo cereal. Y sí, he hecho de todo en España. He trabajado en una galería de arte, en una tienda, buscándose la vida, como se dice allá. Y voy a castings y voy a ver representantes y directores de casting. Voy con mi material y me presento".

En Chile no necesita hacer eso. La llaman los peces grandes, como Boris Quercia, rey Midás del cine chileno y autor de "Sexo con amor", para protagonizar "El rey de los huevones". Tamara será una cajera que ayuda al pobre taxista Anselmo (Quercia) en una divertida trama: por un lado el tipo debe cuidar el pequeño hijo de la escultural peruana (Angie Jibaja) y por otro parte, ocultar el amor que siente hacia el personaje de Tamara.

Y en España lo ideal para Tamara sería conseguir un papel en una película. De hecho, en Madrid es vecina del reputado director Fernando León de Aranoa ("Los lunes al sol"), en cuya nueva película, "Princesas", estuvo a punto de aparecer. "Iba a hacer de extra, pero no pude. Iba a salir en una escena... Sí, podría ser, pero también no me ha tocado, en cambio en Francia me ha ido un poco mejor", dice sobre el telefilme "Atacama", dirigido por el francés Jean-Marc Brondolo. "Me fue súper bien con eso e incluso había una representante interesada en tomarme", aclara ilusionada. "Pero todo esto es como un proyecto, no he firmado contrato con nadie". Dice que tampoco tiene agente en España. "Parece que hay que buscarlo más".

- Acá eres grito y plata y en España es empezar de cero, ¿qué pasa con tu tolerancia a la frustración?

"Sirve mucho cuando a uno le va mal en España. No te llaman para algo o te dicen que vas en un proyecto y después te dicen que no. Yo me he frustrado mucho, pero con esta experiencia aprendí que no es tan importante. Cierto que afuera he aprendido la tolerancia a la frustración, pero también aprendes cómo hacerte independiente emocionalmente. A pasar por encima de las frustraciones o de los problemas y es súper satisfactorio saber que puedo conmigo. Y así es mucho más fácil todo: la pareja, el trabajo, todo".

- Viajaste para crecer...

"Claro, onda 'El camino del samurai'. Me fui con un proyecto de teatro, pero me quedé por una cosa súper personal: una necesidad intima (...) No es que me haya ido de Chile huyendo, pero había situaciones que me desbordaban. En España no se puede regalonear mucho, a lo mejor fui muy mimada y por eso me ha costado contenerme a mí y he tenido que aprender y ahora todo es más fácil".

Y ejemplifica el cuadro: "Estando en Chile y trabajando en TV la vida era súper irreal. Es sólo la realidad de unos pocos y entonces uno se va despegando de la realidad y eso yo creo que no hace bien. Ni como actriz ni como persona. Entonces tuve la oportunidad de aterrizar y ser inmigrante, lo que es una cuota de realidad muy, muy fuerte".

Que fantástica fantástica esta fiesta. Cero glamour. Así es su vida en España. "Es rico venir a Chile y jugar a esto de ser diva", comenta y confirma eso de sentirse una "espalda mojada" en Europa. "Claro, tengo que ir a hacer la cola al ministerio de extranjería a presentar mis papeles y tengo que pelear con el guardia porque trata mal a la gente. Pero no es tan terrible, súper normal, no tengo nada del glamour que piensa la gente".

- Dijiste que aceptaste estar en tus nuevas cintas, "El rey de los huevones" y "Casa de remolienda", porque eran buenos proyectos y por el dinero.

"Pero lógico, la mayoría de la gente de Chile trabaja en lo que le gusta y por plata. Puede parecer que uno está en una situación privilegiada por ser conocido. Pero hay que sobrevivir. Nadie habla mucho de esto: de los actores y la plata. Y sí poh, es súper importante. Tener dinero es una de las cosas que te da libertad, creo que es una forma de resistencia, bien burguesa, pero tener dinero sirve para estar tranquilo".

- La vida del artista puede ser efímera, ¿qué pasa con los ahorros?

"Soy precavida, tengo seguro de vida, inversiones, todo, porque no quiero envejecer pobre. No es un miedo que me inventé, es un miedo súper real y tengo casi asegurada mi vejez. He tenido la suerte de poder invertir. Eso sí, es imposible tener casita propia en España ¡$100 millones puede costar un depto. de 40 metros cuadrados!".

Como obreros que trabajan con la cantera del ego, todos los actores, dice Tamara, son inseguros. "A veces me pregunto y angustio al especular si volveré a tener trabajo de nuevo", dice. "Pero generalmente siempre que necesito un trabajo llega. He tenido mucha suerte. He ido superando mis miedos y ese temor ancestral de los chilenos a la pobreza ya no lo tengo".

- ¿Qué más aprendiste en España?

"La tolerancia a la diferencia. Siempre he sido como rebelde y 'pro'. Pero he descubierto que soy súper conservadora en el fondo, porque es difícil ser súper open mind en España. Vengo de una familia cristiana de izquierda y colegio católico, una familia constituida y claro, uno ve tantas formas de vivir que aprendes a tolerar la diferencia".

Y lo que le ha cambiado la vida a Tamara es la fiesta. Salir de marcha. "Los chilenos tenemos esta cosa nostálgica que tiene que ver con mirarse adentro. Somos más melancólicos", dice y compara: "En cambio los españoles son más expresivos. A los sicólogos no les va muy bien en España. En Madrid hay fiesta siempre. Están en la calle y hablan fuerte y golpean la mesa y uno dice qué miedo esto. Pero uno aprende a ser un poquito más liviano, más feliz, a tomar las cosas más relajadas. Aprendí a dejar de ser tan grave. Yo era de una gravedad pero así ya, mucho. Descubrí que era buena para el leseo. Que me gusta estar contenta, hacer chistes y hacer reír a los amigos. Me he descubierto a mí misma y me he sorprendido con lo que he encontrado... Ahí tienes el titular".

- ¿Este nuevo ambiente te sirvió para superar tu depresión endógena?

"Sí, porque tengo menos presión de trabajo, menos de todas las presiones que uno pueda tener y más fiestas (y ríe)".

- ¿Qué te falta por hacer en España?

"No sé pero tampoco me quita el sueño. Me gustaría pero ahora estoy así en un estado zen chistoso. Si no sucede, no sucede no más y ya".

- ¿Cómo logras eso de zen?

"Ahora quiero ser deportista. Siempre he sido súper floja pero ahora hago yoga. Ahora me agrada la cosa física. Es súper bueno para la cabeza moverse harto".

- ¿En qué período te ves ahora?

"En uno en el que estoy aprendiendo. Uno aprende a vivir cada día. Hay que dejarse iluminar un poco".

- Tus profesores más importantes...

"Mis siquiatras... En España tengo seguridad social. Eso es maravilloso. No me sale nada porque soy extranjera sin recursos. Como soy inmigrante. Y sobre mis maestros en España, he tenido la oportunidad de conocer mucha gente que no es de mi ambiente. Gente muy joven también, más que yo, y he aprendido de ellos. Las generaciones nuevas vienen así".

- ¿Y qué podrías enseñar tú?

"Puede ser mmm... quiero enseñar a aprender". w

Vea el trailer de “El rey de los huevones”


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Foto:Fotografía: Juan Ernesto Jaeger / Vestuario: Tienda Enfit


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