REPORTAJES

Domingo 20 de Enero de 2013

Jorge Pinto y Sergio Villalobos:
Dos premios nacionales de Historia enfrentan posturas por La Araucanía

Son maestro y discípulo; se admiran mutuamente y se respetan. Pero en el tema mapuche piensan de manera antagónica como queda reflejado a continuación. Sergio Villalobos y Jorge Pinto se refieren a la crisis en el sur, a sus causas, al rol del Estado y a las posibilidades de diálogo en medio del conflicto.  
Mariela Herrera y Renata Fernández Jueves. 13:30 horas, dependencias de "El Mercurio". El Premio Nacional de Historia 2012, Jorge Pinto, saluda al Premio Nacional de Historia de 1992, Sergio Villalobos. "Es un honor encontrarme con mi maestro, porque tenemos algunas diferencias, pero nunca dejaré de reconocer lo que él hizo por mí. Esta ocasión para mí es una emoción, por todo lo que le debo al maestro", comenta Pinto antes de iniciar la conversación.

"Yo tengo que replicar a eso", dice Villalobos. "También es un orgullo enorme tener aquí al frente a Jorge, que de alguna manera reconoce la influencia y que ha trabajado duramente y con mucha honestidad y sinceridad personal los temas de la historia", agrega.

El debate entre maestro y discípulo -Pinto fue alumno de Villalobos a mediados de los 60 en la Universidad de Valparaíso- podría extenderse por horas sólo en las anécdotas que tienen en común. Y si bien la conversación continúa cordial, al momento de enfrentar el conflicto en La Araucanía sus miradas son diametralmente distintas. Mientras Pinto aboga por el reconocimiento constitucional de los mapuches y critica la deuda del Estado con los pueblos indígenas; Villalobos se cuestiona, incluso, si existen los mapuches -"son todos mestizos"- y se pregunta quién realmente le debe a quién en La Araucanía.

-¿Cómo define el momento actual que vive La Araucanía?

-Villalobos: "La situación en la que se ha desembocado es un poco ficticia, absurda. Por supuesto que la violencia la rechazamos todos, pero creo que falta una verdadera comprensión del proceso histórico largo y cómo se ha llegado a esto. Para mí hay un gran falseamiento de las cosas. El conflicto es utilizado por tendencias ideológicas mundiales, que por supuesto tienen su parte en Chile. Se ha aprovechado la conflictividad para crear una situación gigante de violencia y que complota contra el entendimiento, contra la real integración. Tras esto hay intenciones políticas. Se trata de socavar el sistema social, político, económico, para llegar a unas transformaciones muy profundas, revolucionarias. Se aprovecha el conflicto. Afortunadamente se está reaccionado y hay formas de entendimiento que parece que van a surgir y que podrán dar buen resultado".

-Pinto: "Creo que la percepción de Sergio es equivocada, con todo el respeto que me merece el maestro. Porque no creo que se trate de un conflicto que haya sido inventado o manipulado. Este es un conflicto que se generó en la segunda mitad del siglo XIX cuando el Estado llegó a la región. En ese momento, se abortó un espacio fronterizo que había permitido relaciones medianamente armónicas entre el pueblo mapuche, la corona y la naciente República. Acá hubo una invasión con un ejército que llega a la región, que desintegra el espacio fronterizo y, mediante un proceso muy violento, ocupa el territorio indígena. Eso generó heridas que se conservan en la memoria del pueblo mapuche y que, de alguna manera, rebotan hoy día en el conflicto que tenemos. Creo que le haría bien al Estado reconocer lo que hizo. Sergio, creo que hay que correr el velo a la historia"

-¿Es posible que hoy se recuerde lo ocurrido en aquel entonces?

-Villalobos: " No, la guerra es un mito. He probado que la guerra existió hasta mediados del siglo XVII y que después hay grandes periodos de paz que se renuevan cada cierto tiempo. Pero la convivencia ha sido la regla más importante, más que el despojo del que habla Jorge. Ellos aceptaron la dominación. Algunos la rechazaron, algunas comunidades Y, ¿por qué ver toda la acción del Estado como negativa? ¿Por qué se introdujo el ferrocarril? ¿Por intereses del Chile central? Sí, pero el ferrocarril beneficia al pueblo araucano. ¿Por qué se construye una red de caminos que hoy es la más extensa regional del país? ¿Por qué se construyen puentes? ¿Por qué se levantan escuelas, liceos, hasta la Universidad de La Frontera? Hospitales, policlínicos. Toda una acción concertada del Estado para dar vida moderna a La Araucanía. Que eso chocaba con las tradiciones del pueblo indígena, sí. Pero en el fondo era llevar el progreso. El pueblo araucano fue beneficiado también por el Estado. No niego que ha habido fechorías, depredaciones... Pero también está esto otro, entonces ¿quién debe a quién? ¿Dónde está la deuda histórica?"

-Pinto : "Creo que tienes mucha razón cuando das cuenta del progreso que llegó a la región. Pero, Sergio, hoy es impresentable en un país como Chile, que tiene los niveles de desarrollo que tiene, los bolsones de pobreza que hay en Malleco. ¿Han revisado la situación que se vive allá? Y eso es responsabilidad de alguien".

-Villalobos : "Tú dices 'bolsones de pobreza' ¡pero si los bolsones de pobreza de Chile están a la vuelta de la esquina! Están en Quilicura, en Colina, en Combarbalá, si es que el país es pobre, Jorge, y no puede renegar de todos lo problemas. Entonces debería haber unos weichafe también en Quilicura y haciendo planteamientos y tomándose carreteras, y matando gente a lo mejor para llamar la atención?".

-En estos días, hay quienes han planteado un reconocimiento constitucional. ¿Cuál es la postura que tienen al respecto?

-Villalobos: "Yo no entiendo a qué va el convenio 169 de la OIT ¿A la separación? ¿A la creación de otro país? ¿Se pierde la unidad chilena que nos ha dado solidez y grandeza en el pasado y hasta el día de hoy? ¿A dónde van estas fuerzas desintegradoras? Son fatales para un país. El reconocimiento constitucional del pueblo araucano ¿a qué va? ¿Son distintos, diferentes? Ellos mismos se proclamaban chilenos en los parlamentos que impusieron los españoles. Pero después vinieron estas fuerzas extrañas, disgregadoras, rojizas, celestes, rosadas, lo que sea, que tienden a crear un problema artificial y eso es lo que se está cosechando hoy día. Y la gente cree a pie juntilla que hay una injusticia, que hay persecución, que les quitaron las tierras. Somos un país tremendamente unitario. Las diferencias regionales son poquísimas, casi anecdóticas. Hay una unidad espiritual, de conciencia nacional. Es lo que nos ha dado fortaleza y nos tiene hasta el día de hoy en un buen pie".

-Pinto: "Los mapuches no están hablando de una separación sino de un reconocimiento y estamos avanzando en ese camino. Dos grandes mitos de la historia de Chile se instalaron en el siglo XIX: que la unidad es clave y que todos somos iguales; y la obsesión por el orden. Pero nunca hemos pensado en la riqueza de la diversidad, entonces, negamos al mapuche, negamos al aymara, hicimos desaparecer al diaguita. ¡Cuánto podemos crecer en la diversidad! Y eso no significa necesariamente que nos separemos. Creo que el país crece más en la diversidad que en la unidad ficticia. En segundo lugar ¿por qué desconfiar de la gente? ¿Por qué no poder traspasar parte de los poderes regionales a autonomías locales que sin necesidad de derivar en la separación podrían contribuir mejor a resolver los problemas?".

-¿Cómo evalúan las políticas que se han aplicado sobre entrega de tierras para las comunidades mapuche?

-Villalobos: "Se les han repartido tierras pero hasta decir basta, miles de hectáreas mal utilizadas porque no tienen preparación, no han tenido asesoría técnica, y ahí te concedo, Jorge, que ha habido una falla del aparato oficial, de no haber promovido lo suficientemente todo eso. Pero ellos mismos se han ido a la ciudad. El 42% vive en Santiago, otro porcentaje en Concepción y en Temuco, es decir, han abandonado sus tierras, sus tradiciones, porque están admirados con la vida moderna que ofrece nuestra cultura urbana. Incluso los que hablan mapudungun son un porcentaje pequeñísimo".

-Pinto : "Hay que tener en cuenta, Sergio, que ellos no migraron voluntariamente. A partir de 1940 una serie de factores golpearon muy duramente a las comunidades mapuches. Vino el problema de la erosión que castigó los suelos, la caída de los rendimientos, el tema de las bandas de precios que colocaban a los productos que ellos exportaban muy por debajo de lo que debería haber sido. Es decir, una serie de factores que obligaron a los mapuches a emigrar. No es que ellos hayan querido venirse. Porque ¿a qué se venían a Santiago? A ser panaderos".

-Diferentes sectores plantean que el diálogo es crucial, ¿cómo debería desarrollarse esta instancia?

-Pinto: "El diálogo siempre es posible. Además la propia Araucanía ha demostrado a través de la experiencia histórica que durante casi dos siglos y medio fue posible mantener relaciones relativamente armónicas gracias a los parlamentos. Fue una frontera que funcionó exitosamente hasta que el Estado llegó. Y aunque los acontecimientos que hemos vivido en los últimos días han sido muy horrorosos, y en eso no hay dos opiniones puesto que condenamos enérgicamente esa violencia que se desencadenó en La Araucanía a raíz del asesinato del matrimonio Luchsinger MacKay, sí es posible conversar. El diálogo es la única manera de avanzar en las soluciones. Lo más interesante ha sido la convicción que han manifestado los líderes mapuches el último tiempo de estar dispuestos al diálogo, incluso la CAM. Pero este diálogo no debiera atender sólo a las comunidades indígenas, sino que también deben estar presentes los agricultores y la sociedad civil".

-Villalobos: "Respecto de este diálogo, soy un hombre que se maneja de manera muy poco práctica en las cosas actuales, tratándose del pasado sí. En un principio creo que sí debe haber diálogo, pero sin mitos, sin fantasías, ni politización de las cosas".

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"Se ha aprovechado la conflictividad para crear una situación gigante de violencia que complota contra el entendimiento y la real integración. Tras esto hay intenciones políticas. Se trata de socavar el sistema social, político, económico".SERGIO VILLALOBOS

"Hubo una invasión que desintegró el espacio fronterizo y se ocupó el territorio indígena. Eso generó heridas que se conservan en la memoria del pueblo mapuche y que de alguna manera rebrotan hoy día".JORGE PINTO

 DefinicionesLey Antiterrorista

Villalobos : "El orden y el respeto a la vida debe mantenerse con las herramientas que haya. El terrorismo es inadmisible y si es necesario aplicar esta ley, que se haga donde sea".

Pinto: "El derecho a la vida es el que todos tenemos que defender, pero no creo que haya terrorismo en La Araucanía, sino episodios de violencia que son condenables".

Mapuche

Villalobos: "No son mapuches, son araucanos, no son una raza pura, no existe la raza pura. Son mestizos y en ellos predomina la sangre dominante. Yo soy mestizo, nací en Angol, en medio de La Araucanía y no me siento araucano, sino mestizo chileno. Los que se dicen mapuches son mestizos chilenos como todos".

Pinto: "El pueblo mapuche, sus costumbres y su cultura existen y se conservan. No deberíamos sentirnos orgullosos de que haya desaparecido el mapudungun. El sólo hecho de perder la lengua creo que estamos perdiendo una expresión cultural".

Entrega de tierras

Villalobos: "La capacitación para trabajarlas existe. La ha dado Conadi. No sé por qué no ha resultado, estará mal administrado o no hay interés de parte de los afectados. Ahora... que han quedado con tierras malas... en parte sí y en parte no".

Pinto: "No se les está regalando, se les está devolviendo las tierras. Creo que el Estado, y esto no es responsabilidad de este Gobierno, ha puesto en marcha políticas asistencialistas en medio del esfuerzo por reparar la situación".

Quiénes sonSergio Villalobos

Formado como historiador en la Universidad de Chile, obtuvo el Premio Nacional de Historia en 1992. Entre sus obras destaca "Vida en La Araucanía: El mito de la guerra de Arauco". En 2012 publicó sus memorias donde dice haber formado a más de 40 historiadores nacionales. Hoy hace clases en la Universidad de Chile y en la Universidad Bernardo O'Higgins.

Jorge Pinto

Autodenominado como "experto en estudios fronterizos", es el último Premio Nacional de Historia. Cursó sus estudios en la Universidad de Valparaíso. Sus libros más reconocidos son "El pueblo mapuche" y "La formación del Estado y la Nación". Hoy lleva 29 años como docente de la Universidad de La Frontera.



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diego martin
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