REPORTAJES

Domingo 28 de Diciembre de 2003

EVALUACIÓN MINISTERIAL 2003. El equipo que sacó al Gobierno de las tinieblas:
Un gabinete término medio... como el año

Es cierto que ninguno de los 18 ministros consiguió en esta oportunidad una calificación impecable, ni siquiera sobresaliente. Pero tampoco hay nadie que arriesgue su cargo debido a sus falencias. Ni muy malo ni muy bueno. O quizás las dos cosas. Así fue el 2003 para la administración de Ricardo Lagos, lo que coincide con las evaluaciones a sus secretarios de Estado.

EQUIPO REPORTAJES

Más de 160 personas participaron este año en la novena evaluación ministerial de Reportajes. Parlamentarios, académicos, profesionales destacados, dirigentes políticos y gremiales, intelectuales, etc... Un selecto grupo que revisó el desempeño de cada uno de los ministros del gabinete del Presidente Ricardo Lagos, hizo comentarios y luego puso una nota, de uno a siete. Éstas se promediaron y se convirtieron en la libreta de calificaciones de los secretarios de Estado.

En balances anteriores era posible encontrar ministros que lucían orgullos un 6,5 y otros que figuraban con notas mínimas, y que tarde o temprano fueron reemplazados. Ahora, en cambio, no hubo de lo uno ni de lo otro. Las evaluaciones fueron de clima templado, con altibajos, con muchos "si bien es cierto, no es menos cierto". No podía ser de otro modo. Porque así fue el año para el Gobierno laguista. Partió mal, muy mal, con escándalos de corrupción que divulgaron la terrible pregunta de si éste sería capaz de terminar su mandato, pero justo hacia mitad de año, las cosas comenzaron a cambiar, quizás con la firma del Tratado de Libre Comercio en Miami. En adelante, todo se hizo más fácil, hasta llegar a diciembre, que observa cómo los problemas ahora se trasladaron al terreno de la Oposición mientras el oficialismo mira con indisimulada esperanza el 2004.

Con un período electoral a punto de comenzar - y con el dato no menor de que dentro del gabinete hay varios presidenciables esperando la largada- , la evaluación de este año, se puede leer con un ojo puesto en el 2005: quizás de este grupo saldrá el contendor de Joaquín Lavín.

Un último dato: el promedio general para el gabinete 2003 es un 5, la mejor nota de los últimos nueve años·.

SONDEO

Evaluadores

Alberto Cardemil, diputado RN, comisión de Defensa

Alberto Espina, senador RN, comisiones de Salud y Constitución, Legislación y Justicia

Alberto Robles, diputado PRSD, comisión de Vivienda

Aldo Casali, director del Departamento de Ingeniería de Minas, Universidad de Chile

Alejandra Sepúlveda, diputada DC, comisión de Familia

Alejandro Foxley, senador DC, comisión de Hacienda

Alejandro Navarro, diputado PS, comisión de Agricultura

Alejandro Novoa, presidente de Fedecarnes

Alfredo Joignant, director del Departamento de Ciencia Política de la Universidad de Chile

Andrés Allamand, director de la Escuela de Gobierno de la Universidad Adolfo Ibáñez

Andrés Concha, secretario general de la Sofofa

Andrés Santa Cruz, presidente de la SNA

Andrés Tagle, vocero Asociación de Isapres

Andrés Velasco, economista, catedrático de la Universidad Harvard

Andrés Zaldívar, presidente del Senado

Antonio Horvath, senador RN, comisión de Obras Públicas

Arturo Longton, diputado RN, comisión de Relaciones Exteriores

Arturo Martínez, presidente de la CUT

Baldo Prokurica, senador RN, comisión de Vivienda

Boris Yopo, Instituto de Estudios Internacionales

Carlos Antonio Gómez, comité de defensa de la Minería y académico de la Universidad del Desarrollo

Carlos Cantero, senador RN, comisión especial para la Sociedad de la Información y el Conocimiento

Carlos Montes, diputado PS

Carlos Peña, decano de la Facultad de Derecho de la Universidad Diego Portales

Carlos Shaerer, presidente de la ANP y de la Federación de Medios de Comunicación de Chile

Carolina Tohá, diputada PPD, comisión de Educación

Cecilia García Huidobro, vicepresidenta ejecutiva de la Corporación del Patrimonio Cultural de Chile

César Molfino, presidente de la ARCHI

Claudio Hohmann, presidente de COPSA

Cristián Leay, diputado UDI, comisión de Minería

Daniel Ibáñez, dirigente estudiantil Academia de Humanismo Cristiano

Edgardo Rivera, presidente de la Asociación de Empresas de Tranporte de Pasajeros

Eduardo Santos, analista de Defensa

Eliana Caraball, diputada DC, comisión de Vivienda

Enrique Accorsi, diputado PPD, comisión Salud

Enrique Bermudes, presidente de la Asociación Metropolitana de Transporte de Pasajeros

Enrique Correa, director de 'Correa&Correa Asociados'

Enrique Silva Cimma, senador institucional PRSD, comisión Constitución Legislación y Cultura

Ernesto Schiefelbein, ex ministro de Educación

Esteban Valenzuela, diputado PPD, comisión de Minería

Eugenio Bauer, diputado UDI, comisión de Educación

Eugenio Heiremans, Premio Bicentenario año 2000

Eugenio Tironi, sociólogo

Eugenio Tuma, diputado PPD

Evelyn Matthei, senadora UDI

Felipe Salaberry, diputado UDI, comisión de Obras Públicas, Transportes y Telecomunicaciones

Fernando Echeverría, presidente de la Cámara Chilena de la Construcción

Fernando Harambillet, presidente de Pucobre

Fernando Quilodrán, presidente de la Sociedad de Escritores de Chile

Fidel Espinoza, diputado PS

Francisco Javier Celedón, presidente empresa comunicacional Crisis

Francisco Orrego Vicuña, Instituto de Chile y Universidad de Chile

Francisco Walker, profesor Universidad de Chile, consultor OIT

Gabriel Valdés, senador DC, Comisión de Relaciones Exteriores

Gerardo Arteaga, presidente de la Corporación Chilena del Vino

Giorgio Solimano, director de la Escuela de Salud Pública de la U. de Chile

Gonzalo Grebe, decano Escuela de Medicina, Universidad Católica

Gonzalo Martner, presidente PS

Gonzalo Vargas, gerente Fundación Paz Ciudadana

Guillermo Ceroni, diputado PPD, comisión Constitución, Legislación y Justicia

Guillermo Pattillo, economista U. de Santiago y cientista político de la U. Católica

Guillermo Torres, presidente del Colegio de Periodistas

Gustavo Lagos, profesor de la Escuela de Ingeniería y jefe del centro de minería de la UC

Gustavo Martínez, cientista político

Hans Eben, Icare

Hernán Larraín, senador UDI, comisión de Educación

Hernán Sommerville, presidente Asociación de Bancos

Hosain Sabag, senador DC, comisión de Obras Públicas

Hugo Montes, Premio Nacional de Ciencias de la Educación

Ignacio Irarrázaval, investigador asociado al CEP

Instituto Libertad

Instituto Libertad y Desarrollo

Isabel Allende, presidenta de la Cámara de Diputados

Jaime Andrade, ex subsecretario Mideplan

Jaime Gazmuri, senador PS, vicepresidente del PS

Jaime Orpis, senador UDI, comisión de Minería

Jeannette Irigoin, directora Instituto de Estudios Internacionales, U de Chile

Joel Bendersky, presidente de la Asociación de Proveedores de Internet

Jorge Araya, presidente Confenats

Jorge Burgos, diputado DC, comisión de Constitución, Legislación y Justicia

Jorge Lavandero, senador DC, comisión de Minería

Jorge Pizarro, senador DC, comisión de Transportes y Telecomunicaciones

Jorge Schaulsohn, abogado.

Jorge Tarud, diputado PPD, Comisión Relaciones Exteriores

José Antonio Galilea, diputado de RN, comisión de Agricultura

José Antonio Gómez, ex ministro de Justicia

José Antonio Kast, diputado UDI, comisiones de Educación y Familia

José Antonio Viera-Gallo, senador PS, comisión Medio Ambiente y Bienes Nacionales

José Ignacio Letamendi, presidente de la Corporación Chilena de la Madera

José Joaquín Brunner, ex ministro, director de Educación de la Fundación Chile

José Ramón Ugarte, presidente del Colegio de Arquitectos

Juan Antonio Coloma, senador, vicepresidente de la UDI

Juan Bustos, diputado PS, comisión Constitución, Legislación y Justicia

Juan Carlos Eichholz, presidente de la Fundación Chile Unido

Juan Enrique Vargas, director del Centro de Estudios de Justicia de las Américas

Juan Giaconni, decano Facultad de Medicina Universidad Mayor

Juan Guillermo Espinoza, economista DC

Juan Luis Castro, presidente Colegio Médico

Juan Pinto, presidente Federación Siglo XXI

Julia Requena, Departamento de la Mujer, Familia y Trabajo de la CUT

Julio Canessa, general (r) y senador designado, ex vicecomandante en jefe del Ejército

Julio Dittborn, diputado UDI

Julio Pertuzé, presidente de la Feuc

Leonardo Moreno, secretario ejecutivo Fundación para la Superación de la Pobreza

Lucas Sierra, abogado, investigador del Centro de Estudios Públicos

Magdalena Piñera, directora ejecutiva de la Fundación Futuro

Manuel Feliú, presidente de Amigos del Arte

Marco Antonio Alfaro, presidente del Instituto de Ingenieros de Minas de Chile

Marco Cariola, senador UDI, comisión de Relaciones Exteriores

Marcos Lima, director programa de Investigación en Economía de Minerales (UC), ex vicepresidente ejecutivo de Codelco

Mauricio Cordaro, presidente de la Confederación Nacional de Dueños de Camiones

Miguel Navarro, abogado y cientista político

Nano Acevedo, presidente del Sindicato de Trabajadores de la Música

Nelson Caucoto, jefe de oficina de DD.HH. de la Corporación de Asistencia Judicial

Nicolás Monckeberg, diputado RN, comisión Constitución, Legislación y Justicia

Nicolás Pavez, presidente de la Confederación de Federaciones de Educación Superior

Pablo Galilea, diputado RN

Patricio Cartagena, vicepresidente ejecutivo de Cochilco

Patricio Cornejo, diputado DC, Comisión de Salud

Patricio Hales, diputado PPD, comisión de Obras Públicas, Transportes y Telecomunicaciones

Patricio Hales, diputado PPD, comisión de Vivienda

Patricio Lanfranco, líder de "Ciudad Viva'

Patricio Melero, diputado UDI, comisión de Salud

Patricio Rojas (DC), ex ministro de Interior y de Defensa

Patricio Walker, diputado DC

Paulina Villagrán, directora de estudios Fundación Chile Unido

Paulo Slaschevsky, presidente de Editores de Chile

Pedro Sabat, presidente de la Asociación Chilena de Municipalidades

Rafael Moreno, senador DC, comisión de Constitución, Legislación y Justicia

Rafael Villarroel, general (r) del Ejército, presidente de Chile Mi Patria

Raúl Leiva, sicólogo y socio de 'RLeiva y asociados'

Renato Valenzuela Ugarte, contraalmirante (r)

René Cortázar, presidente del Celah

Ricardo Ffrench Davis, economista, Cepal

Ricardo Michaelis, presidente de Fedeleche

Ricardo Núñez, senador PS, comisión de Relaciones Exteriores

Ricardo Paredes, académico UC

Ricardo Utz, decano de la Facultad de Arquitectura de la Universidad de Concepción

Roberto Fantuzzi, presidente Asexma

Roberto Muñoz Barra, senador PPD, comisión de Educación

Rodolfo Seguel, diputado DC, Comisión de Trabajo

Rodrigo Pizarro, director ejecutivo de Fundación Terram

Ronald Fischer, director del Centro de Economía Aplicada de la Universidad de Chile

Santiago Escobar, Instituto de Estudios Estratégicos y de Seguridad Internacional

Santiago Schuster, presidente de la Sociedad Chilena del Derecho de Autor

Sebastián Burr, empresario PYME

Sebastián Edwards, académico UCLA

Sebastián Piñera, presidente de RN

Sergio Fernández, senador UDI, miembro de la comisión de Defensa

Sergio Lavanchy, vicepresidente del Consejo de Rectores

Sergio Romero, senador RN, comisiones de Agricultura y Transportes

Sergio Urrejola, presidente del Colegio de Abogados de Chile

Silvio Caiozzi, Presidente de la Plataforma Audiovisual de Chile

Teodoro Ribera, ex diputado RN, rector Universidad Autónoma del Sur

Teresa Valdés, coordinadora del Área de Género de la Flacso

Víctor Barrueto, diputado, presidente del PPD

Víctor Pérez, diputado UDI, comisión de Constitución, Legislación y Justicia

Vito Sciaraffia, director Instituto de Administración de Salud, Universidad de Chile

Walter Sánchez, Instituto de Estudios Internacionales

William Thayer, ex ministro del Trabajo, profesor UC

Ximena Díaz, directora del Centro de Estudios de la Mujer

Ximena Vidal, diputada PPD, comisión de Familia

MINISTRO DEL INTERIOR

José Miguel Insulza:

El riesgo de la fatiga de material

Lo bueno:

Mientras el país descorchaba champaña en el Año Nuevo 2003, varias botellas quedaron sin abrir en el Gobierno y la Concertación. Los casos Coimas y MOP-GATE no sólo abatían los ánimos del oficialismo, sino que amenazaban la base de sustentación del gobierno laguista, en la medida que éstos fueron ampliando sus ramificaciones y se desataban nuevos escándalos, como los casos MOP-CIADE y Corfo-Inverlink. Hasta que el fuego fue controlado en parte gracias al oficio del bombero Nº1 de La Moneda: el "panzer", la llave maestra, el ministro todoterreno...

A pesar del desgaste que evidencia José Miguel Insulza luego de más de una década en tres gobiernos sucesivos, su talento se despliega plenamente en tiempos de crisis.

Su mayor logro lo anotó con el "Acuerdo para la Modernización del Estado, la Transparencia y la Promoción del crecimiento del país", firmado el 31 de enero, al dirigir las negociaciones con la derecha, cuya iniciativa le permitió al gobierno una salida al problema del control de la corrupción. Eso, y la actitud pragmática y cauta que mostró en el desarrollo de la peor crisis del oficialismo, logró alejar al Ejecutivo del epicentro de los escándalos.

Lo malo:

Hacia mediados de año hubo mares más calmos y perdió su brillo. Como subraya un evaluador, "siendo un gran jefe de gabinete, no es un buen ministro del Interior: es bueno para resolver conflictos de corto plazo, pero no para ejercer una conducción estratégica de largo plazo". O sea, si bien sabe apagar incendios, no le interesa plantar las semillas para reforestar el bosque. Y es aquí donde baja su buen rendimiento del primer semestre: los nulos avances en la seguridad ciudadana. Cuando a mediados de año los índices alcanzaban sus niveles más altos, asumió el cargo de coordinador de políticas de seguridad, se enfrascó en polémicas con Joaquín Lavín por la delincuencia en el centro, hizo declaraciones, pero al poco tiempo se frustró - o se aburrió- y pasó a otros temas, al menos en forma visible.

El fin de año lo encuentra con una nueva prioridad. Su candidatura a la secretaría general de la OEA presenta dudas respecto de su viabilidad. Y si bien algunos ven en esa postulación el mejor argumento para rebatir el supuesto aislamiento regional de Chile - Insulza ya consiguió el respaldo clave de Brasil y el Mercosur- e incluso una buena forma de abandonar el buque, sus afanes por instalarse en Washington le han restado presencia en el gabinete e introdujo el ruido sobre su eventual reemplazo. Una tarea que no será fácil para el presidente Lagos.·

En una frase: "El auto no es malo, pero a los 700 mil kilómetros ya quema un poco de aceite".·

MINISTERIO DE RELACIONES EXTERIORES

Soledad Alvear:
Y después del TLC... ¿qué?

Lo bueno:

Hoy se desenvuelve con más seguridad en temas complejos. Ganó la confianza del grupo más progresista de la Cancillería, lo que le da apoyo interno. Activa, inteligente, Soledad Alvear enfrenta los desafíos con audacia y sabe comprometer a sus equipos.

Logró plasmar tratados de libre comercio después de años de esfuerzo. Serán un hito en su carrera política y en la historia del país. Aunque sabe que la estabilidad política y económica fue clave para la consecución de ese objetivo, además del aporte de personas, incluso ajenas a su ministerio.

Se evalúa correctamente el manejo en el Consejo de Seguridad de la ONU, dada la actitud independiente del país frente al tema iraquí.

También se destaca que Chile haya sido factor constitutivo del llamado grupo de los 20 - surgido luego del fracaso de la ronda de la OMC en Cancún- que ha dado más posibilidades a que los países desarrollados asuman una responsabilidad en el levantamiento de subsidios agrícolas.

Lo malo:

El nulo avance en la modernización del ministerio. Aún se nota en nombramientos de embajadores a la "amistocracia" más que a la preparación técnica. Para que los acuerdos sean exitosos, se necesitan representantes diplomáticos preparados en el ámbito económico. Sobre todo para responder a los desafíos de la Comunidad Europea, donde el 2004 ingresarán otros 10 países de Europa Oriental, que competirán en temas agrícolas con Chile.

No ha acogido la petición de crear una subsecretaría de Comercio Exterior, para apoyar a los pequeños y medianos empresarios.

Ha existido escasa o ninguna defensa de los inversionistas y exportadores chilenos en controversias en el extranjero.

Falta coordinación en la gestión política con los países del Cono Sur. Hay ausencia de gestos integracionistas y no se ha logrado transformar los éxitos económicos en liderazgo e influencia regional. No se visualizó a tiempo la campaña antichilena en Bolivia por el gas y Venezuela - por el acceso al mar de Bolivia- . Faltó reacción inicial más enérgica en torno al tema de Hugo Chávez. En el del espionaje en Punta Arenas, en cambio, se sobrerreaccionó.

Falta, además, una estrategia de largo plazo que permita incidir en temas clave para el futuro del continente, como el Alca y la crisis de gobernabilidad que afecta a varios países del área.

La cumbre de la Apec en Chile el 2004 es una oportunidad para aumentar la presencia en el Asia, pero no se advierte un compromiso real del Estado con ese proyecto.

Desde la oposición se le critica haber avalado una persecución interna por el tema "Hamlet".

En una frase:

Bien por los acuerdos de libre comercio, pero falta preparar a la cancillería para los desafíos económicos futuros.·

MINISTERIO DE DEFENSA

Michelle Bachelet:
La chica popular no hizo todas las tareas

Lo bueno:

En dos años puso en un plano de igualdad a las mujeres en este campo tabú. Su simpatía, magnetismo, capacidad intelectual, prudencia y habilidad política generan una relación fluida de normalidad y confianza entre el gobierno y los mandos de las Fuerzas Armadas.

Ha puesto al ministerio en la agenda mediática en una óptica positiva y su conocimiento de los temas militares sembró condiciones para el desarrollo de un liderazgo civil. Sorteó con éxito momentos complejos, como el trigésimo aniversario del golpe militar. Ha colaborado para que las Fuerzas Armadas participen en misiones de paz y se ha preocupado de construir confianza con los vecinos, que contrarrestan las críticas por la renovación de material bélico.

Debido a esta fluida relación los jefes castrenses tuvieron el gesto de ignorar la denuncia de su supuesto pasado en el FPMR. Su conducción ha conseguido legitimidad social en los temas de Defensa. Opera como autoridad civil y no como un asimilado militar, logros que contribuyen a su perfilamiento como precandidata presidencial, consolidándose en las encuestas como la figura más popular del gabinete.

Lo malo:

Ha mostrado poca capacidad de gestión y de manejo político para realizar los cambios mayores que necesita su cartera. Es el caso de la reforma al Servicio Militar Obligatorio (cuyo proyecto duerme en el Congreso), por lo cual el general Juan Emilio Cheyre resolvió el problema contratando soldados profesionales y terminando de hecho con el esquema antiguo. O el sistema de pensiones (es grave el desfinanciamiento de los fondos previsionales), tema en el que se transformó en una suerte de representante de los militares. O el mecanismo de asignación de recursos a las FF.AA. de la ley del cobre.

No existe planificación ni coordinación en la compra de armas, pues cada una actúa por su cuenta. El segundo Libro de la Defensa Nacional no fue novedoso. Tampoco asumió la responsabilidad que pudo tener en el espionaje en Punta Arenas.

Su imagen como candidata del Partido Socialista le ha hecho perder grados de libertad en la toma de decisiones, no entra a diseños más grandes para no despertar resistencias. Sin embargo, todo presidenciable debe exhibir logros, pero el tiempo político del gobierno se encuentra agotado para realizaciones de fondo. Por eso, y debido a que las FF.AA. deben ser políticamente neutras, pronto su cargo le será incompatible con la carrera presidencial.

En una frase:

La estrella de su popularidad brilla tanto que cuesta ver si de verdad es una gran ministra o si lo suyo es sólo carisma.·

MINISTERIO DE HACIENDA

Nicolás Eyzaguirre:
Con el timón firme y las cuentas claras

Lo bueno:

Al ministro de Hacienda le tienen buena. Porque ha llevado el control de la situación económica en escenarios adversos, porque mantiene a raya "a los pedigüeños"
- como llaman economistas y tecnócratas a todos quienes piden recursos o reajustes salariales- , y porque ha sabido trabajar por la apertura del mercado de capitales y mantener a firme la política de superávit estructural...

Desde la oposición le celebran su capacidad para contener presiones políticas internas y gremiales externas, además de la modificación de la estructura financiera del Estado; los avances en transparentar la asignación de los recursos públicos y su participación en la firma del TLC con EE.UU. Se las ha jugado por políticas de Estado y ha pagado costos como, por ejemplo, cuando peleó por mantener un reajuste de 2,2% nominal para el sector público, cifra que a la vista de la ciudadanía parece baja. Pero Eyzaguirre, sostienen los encuestados, opta por el Estado, tal como lo hizo a comienzos de enero cuando acordó con la oposición una modernización de la gestión.

Ante todo, al secretario se le valora su estricto apego a la regla fiscal, asunto imprescindible y necesario para resultar confiable ante la economía internacional. Pero es de este punto donde surge el gran desafío para el 2004: ahora que la situación económica promete y las presiones se multiplican, se pondrá a prueba su capacidad y decisión para mantener la regla y ahorrar.

Lo malo:

El listado de sus "positivos" es largo, pero conocido. Sin embargo, en estos años difíciles, el crecimiento fue bajo, un 2,5% promedio, lo que le acarreó críticas. "Si el país creciera al 6%, al ministro le pondría un 6; si crece 3,5%, le pongo un 3,5", dijo un prestigiado economista de organismo internacional. Él y otros lamentan que Eyzaguirre no haya logrado una reactivación hace un par de años porque "había espacio para eso".

En el mundo político concertacionista también lo cuestionan por "parecerse a otros ministros de Hacienda recientes, que viven de lo que aprendieron en EE.UU. y trabajan por aprobar examen ante ese país".

¿Qué no tiene debilidades? Algunas, como "cuando trata de ejercitar su cintura política, que no es su fuerte". Se refieren a las oportunidades en que siendo jefe del equipo económico se ha mostrado ambiguo frente a temas como el "royalty" o algunos cambios laborales.

"Pecados por omisión" de ese tipo habría cometido varios, sin embargo éstos no empañan su ejercicio. Ahora, agregan, a Eyzaguirre le corresponde ir mirando más allá del corto plazo y apostar por las políticas micro.

En una frase:

"A raya con los pedigüeños".·

MINISTRO SECRETARIO GENERAL DE LA PRESIDENCIA

Francisco Huenchumilla:
El empleado del mes

Lo bueno:

Su nombramiento en febrero despertó inquietud, no por sus condiciones, sino por su capacidad de saltar la valla con la que sus antecesores habían tropezado. La Segpres no vivía un buen momento: el cumplimiento de la agenda legislativa y la coordinación con el Congreso eran deficientes y las quejas parlamentarias por la falta de diálogo con el Ejecutivo un tema recurrente. Pero Huenchumilla con su bajo perfil, capacidad de trabajo y seriedad, pudo ajustar las piezas sueltas en el ministerio y recuperar la interrelación con el Parlamento.

Le ayudó su condición de ex diputado por tres períodos. Domina el submundo de las comisiones legislativas y la burocracia del Congreso. Además, como es abogado, detecta los aspectos medulares de los proyectos de ley y se concentra en lo principal.

No tiene las ambiciones políticas o la influencia partidaria de José Miguel Insulza (PS) y Francisco Vidal (PPD), lo que que le ha permitido concentrarse en su trabajo sin agendas propias de por medio. Es un buen continuador de acuerdos alcanzados por figuras de mayor peso político. No es él quien inicia una negociación con Pablo Longueira o Sebastián Piñera, pero si el resultado de esas conversaciones se debe traducir en proyectos de ley, sabe jugar su papel.

Por último, ha sabido sortear con éxito la dualidad de ser ministro del gobierno de Lagos y militante de una DC comandada por un díscolo Adolfo Zaldívar.

Lo malo:

Su bajo perfil lo hace verse eclipsado frente a Vidal e Insulza, con poco liderazgo político y - a veces- con falta de vigor para enfrentar ciertos temas. Si bien recuperó la buena relación entre el gobierno y el Parlamento, la Segpres se ha convertido en una pieza funcional, pero no protagónica. Volvió a ser una instancia que resuelve los conflictos con pragmatismo y credibilidad, pero en la trastienda. "Falta una mirada estratégica y mayor análisis prospectivo. Edgardo Boeninger - el paradigma de este ministerio- estaba en conocimiento de todos los temas y apuntalaba bien a Aylwin, pero hoy ese papel lo cumple Lagos, que no necesita otro Boeninger", dice un evaluador.

Se le cobra su carencia de liderazgo para ordenar las bancadas de la Concertación en torno a las iniciativas que el gobierno ha presentado. Así ocurrió en el proyecto de Derechos Humanos, en el de las licencias médicas y, ahora último, en el de la autoridad sanitaria. Asimismo, se le critica no haber aterrizado bien los enunciados que se incluían en la Agenda de Modernización del Estado.

En una frase:

"Es como un auto japonés: no es de lujo, no luce mucho, pero falla poco".·

MINISTERIO SECRETARÍA GENERAL DE GOBIERNO

Francisco Vidal:
La voz de los con voz

Lo bueno:

En la compleja tarea de explicar hasta lo inexplicable, dicho con seguridad, sin fruncir el ceño, el ministro Vidal dicta cátedra.

Se le reconoce al vocero del gobierno la pasión que muestra por el cargo y su convicción de que ese puesto es clave para una evaluación positiva de la administración presidencial. Por eso este operador del laguismo se esmera en que todos escuchen lo que el gobierno quiere decir.

Trabajador, no elude la prensa y, en una de sus virtudes, suele explicar lo complejo de manera simple.

Dotado de "inteligencia emocional", su trato y cercanía suele crear en los interlocutores la sensación de que son importantes y que sus planteamientos están siendo escuchados. Ello, pese a que después no se llegue a nada concreto: lo importante es "crear" la sensación de acogida.

En este sentido, su experiencia política le permite desarrollar su veta más "articuladora" a fin de lograr consensos que resultan comunicacionalmente atractivos para el gobierno.

Lo Malo:

Vidal parece estar condenado a seguir siendo sólo el tercer vocero del gobierno, después del Presidente y del ministro Insulza, los dos "vozarrones" del Ejecutivo.

Los evaluadores señalan que el ministro adolece de cierta liviandad en sus comentarios, que suele quedarse en generalidades y que rara vez demuestra conocimiento profundo de los temas que trata.

Frases como que "Frei se salió del ADN de la Concertación" han servido para ejemplificar el estilo directo y poco diplomático del ministro, el que no ha agradado a la DC, que lo ven más comprometido con su partido y con Lagos que con la Concertación.

En el mundo parlamentario, se dice que habla y promete mucho, pero que cumple poco.

Ese estilo grandilocuente y verborreico ha hecho que sus estereotipadas declaraciones - del tipo "la ciudadanía debe confiar en los tribunales de justicia"- terminen en una fraseología simple, obvia y vacía.

Buena parte de las críticas a Francisco Vidal se relacionan con su errática posición ante el proyecto de privacidad y honor de las personas.

El ministro está presente en cuanto premio periodístico se entrega y su cartera, se supone, es un cimiento de la libertad de expresión, por lo que las agrupaciones ligadas a la prensa no entienden cómo permitió que se tramitara una legislación que limitaría severamente el papel de los medios de comunicación en el país.

En una frase:

Es como el pololo eterno, que promete y promete... pero que cumple poco.·

MINISTERIO DE ECONOMÍA

Jorge Rodríguez Grossi:
Un eficiente colaborador

Lo bueno:

Los que lo estiman, dicen que el suyo es un ministerio de bajo perfil y que no se trata - como dicen sus críticos- que haga poco o casi nada en relación con las pequeñas y medianas empresas o con el sector exportador.

A Rodríguez se le valora su preparación técnica y su capacidad para persistir en el trámite de proyectos difíciles pero necesarios para el Estado, como la ley de pesca o la ley eléctrica. Ahora deberá poner el mismo empeño en la tramitación de la ley de tarifas telefónicas, lo que le ocupará fácilmente el primer semestre del 2004.

También se considera un buen logro suyo el haber logrado unir al sector exportador a través de la formación del Consejo Público Privado Exportador. A su haber tiene además la ley del nuevo Tribunal de la Libre Competencia, incluida en la Agenda Pro Crecimiento.

Entre lo positivo se menciona, además, la gran coordinación entre Economía y Hacienda; él es eficiente colaborador de Nicolás Eyzaguirre. Y probablemente tenga que hacer uso de ello para sacar adelante las tareas pendientes: fuera del tema telefónico, Rodríguez tiene un plan para las Pymes que ya está en el Parlamento, un proyecto - el de título ejecutivo de la factura- que será un valioso instrumento para que las pequeñas y medianas empresas accedan de mejor forma al mercado de capitales.

Lo malo:

Básicamente, que se espera más de él.

La oposición, en temas como flexibilidad laboral, mercado de capitales, tecnología. Los trabajadores y pequeños empresarios, frente a problemas propios de las Pymes. Y otros, incluso, se quedaron esperando escuchar su voz decidida frente a la millonaria pérdida de Corfo en documentos transados por Inverlink.

De él se dice que es "hombre práctico de buena formación y equilibrio técnico, pero de limitada capacidad política".

Pero se le cuestiona también su estrecha relación con el sector privado y su distancia con pequeños empresarios y trabajadores. "No ha hecho ni el 50% de lo que debe", sintetiza un dirigente sindical. "Pero la verdad es que no puede hacer nada", contraargumenta una economista de oposición, "porque las Pymes, después del brutal alza de tasas de 1998 más cinco años de baja actividad económica, se fueron de espaldas, perdieron mercado, y hoy no tienen otra salida que un cambio de propiedad". De eso, Rodríguez no ha dicho nada.

Con todo, se le pronostica un mejor 2004.

En una frase:

"Hombre práctico de escasa capacidad política".·

PLANIFICACIÓN Y COOPERACIÓN

Andrés Palma:
El antónimo de Roberto Carlos

Lo bueno:

El ministro no conseguirá "un millón de amigos", ya que según los evaluadores es el menos simpático del gabinete. Sin embargo, ha logrado, con perseverancia, la continuidad del programa Chile Solidario, donde consiguió establecer algunos consensos.

Se le reconoce su intento por tener más presencia que sus antecesoras (Cecilia Pérez y Alejandra Krauss), mostrándose más dinámico y con capacidad para motivar.

Los jóvenes valoran la posibilidad de trabajar en conjunto con el Fosis para superar la pobreza en Santiago y regiones aisladas.

Lo malo:

Tuvo un pésimo debut, ya que después de las críticas que formuló contra la Oposición que votó en contra del alza de impuestos para financiar la agenda social, se ganó la antipatía de varios sectores.

Se le critica no haber modificado el sistema de medición de la pobreza (ficha CAS), que data del gobierno militar y no está acorde con los tiempos. En esta área no ha podido tener un diálogo fluido con los alcaldes, quienes lo acusan de no tomarlos en cuenta. En cuanto al Chile Solidario, expertos aseguran que este programa tiene poca capacidad de integración intersectorial, aunque es prematuro evaluar sus resultados.

En el tema de los pueblos originarios ha sufrido un retroceso desde la salida de su subsecretario y coordinador ejecutivo para las Políticas y Programas Indígenas, Jaime Andrade, reconocido por su capacidad negociadora.

En descentralización, tampoco sale bien evaluado, hay coincidencia en que la idea de modificar la Constitución para cambiar el sistema de los consejeros regionales es "maquillaje", que no soluciona el problema que es la no dispersión del país. Además ha cedido casi toda la responsabilidad a la Subsecretaría de Desarrollo Regional.

Las políticas para los jóvenes están mal evaluadas, básicamente porque el INJUV no sería el mejor canalizador de las inquietudes juveniles. Las federaciones de estudiantes creen que el organismo no tiene claro cuál es su misión.

Varios piensan que más que el ministro, el problema está en el ministerio, que se ha vuelto irrelevante. No tiene respaldo político para los temas que quisiera abordar y las demás carteras, como Secretaría General de la Presidencia y Hacienda, lo han absorbido.

En lo personal, a Palma se le critica su mala disposición para discutir con representantes de todos los sectores y su falta de creatividad para abordar el tema de la pobreza.

En una frase:

¿Por qué no se concretó la idea de cerrar este ministerio?·

MINISTERIO DE EDUCACIÓN

Sergio Bitar:
El ministro bilingüe

Lo bueno:

Ha pesado mucho su experiencia previa como senador. Y es que Sergio Bitar se ha lucido en el Congreso negociando con sus ex colegas temas como la acreditación de la educación superior, donde se anotó un triunfo convenciendo a parlamentarios de RN. Similar lectura se le da al cierre del conflicto con los profesores, con quienes llegó a un histórico acuerdo salarial - con un reajuste que establecerá incrementos remuneracionales por desempeño- , claro que para sus críticos aquello le puede jugar en contra.

El solo hecho de que no se tenga en la retina imágenes del magisterio protestando por las calles ya es un triunfo, puesto que mantiene a un sector - que históricamente ha sido conflictivo- ordenado y tranquilo.

Puede anotar también como tarea cumplida la reforma constitucional que consagra los 12 años de educación obligatoria.

Su discurso "pro tecnología" y pro "país bilingüe" le ha granjeado comentarios favorables de opositores, como "Bitar le pone altura a la educación".

Y es que se valora la transversalidad que exhibe el ex senador, como cuando integró a la comisión Simce a especialistas de distintas corrientes o al incorporar en sus visitas a terreno a políticos de todos los sectores.

Lo malo:

Las mismas habilidades políticas que se le aplauden a Bitar son las que le juegan en contra. "Es demasiado político", dicen sus críticos.

Y en este sentido, en el mundo universitario le echan en cara que la mayoría de sus proyectos se han quedado como actos de pirotecnia. "Parece estar cuidando más su imagen de presidenciable y no parece dispuesto a sacrificar parte de ésta en pos de temas que requieren reformas importantes, pero que son conflictivos, como el financiamiento de la educación superior", comenta un evaluador.

El acuerdo logrado con los profesores también tiene su lado negativo. Indican que cedió a las presiones del magisterio, llegando a un acuerdo de incremento de remuneraciones por sobre la inflación y el resto de los trabajadores del sector público.

De ahí que se exija en esta cartera un ministro que sea "menos candidato", y que no intente "caerle bien a todo el mundo". Es decir, que lo bilingüe sea para el tema del idioma y no para hablar simultáneamente como ministro y como candidato.

También la PSU le pasa la cuenta. Más bien los jóvenes que acaban de rendir la prueba de selección para ingresar a la universidad sin saber bien en qué consistía.

Como anotación negativa le quedará el haberse prestado para ir a "la escuelita" del programa de TV "Morandé con compañía".

En una frase:

Fue mejor senador que ministro, pero es mejor ministro que candidato presidencial.·

MINISTERIO DE JUSTICIA

Luis Bates:
La lentitud de un peso pesado

Lo bueno:

Con su presencia Luis Bates le da estatus y aura de respeto al ministerio. Muchos lo consideran un "pater familia".

Seriedad, profesionalismo, honorabilidad, son los epítetos más recurridos a la hora de enumerar sus cualidades. Se le reconoce su peso académico y su estrecha cercanía con el mundo judicial. Se afirma que el trato de Bates con los supremos es de "tú a tú" (a diferencia de su predecesor, José Antonio Gómez), en parte por su peso específico, en parte por un tema "generacional". Gracias a estas ventajas comparativas logró mayor fluidez en la relación gobierno-Poder Judicial, la que se ha visto empañada por el rechazo de la Corte Suprema a las iniciativas legales sobre su autonomía.

Pero su mayor plus sería comunicacional: que Lagos designara como ministro de Justicia al presidente de Transparencia Internacional en un momento en que la imagen del Gobierno estaba haciendo agua por casos de corrupción, fue un "antiácido" que ayudó a restablecer la confianza ciudadana en el Ejecutivo.

Lo malo:

Casi todas las críticas surgen de la comparación con su antecesor, a quien se lo recuerda como "un buen ministro". La mayoría coincide en que Bates no ha tenido el mismo empuje en materia de agenda legislativa y que, por el contrario, se le ha visto lento, pasivo, distante.

En el Parlamento varios diputados se quejan de "abandono". Algunos recuerdan a Gómez como "un profesor" que se daba tiempo para explicar los proyectos a cada honorable. De Bates, en cambio, dicen que le gusta "mantenerse en un podio".

Pero su karma es la falta de liderazgo en la Reforma Procesal Penal. Se le enrostra la ausencia de un plan de gestión eficiente (que se evidencia con los atrasos y los problemas de infraestructura); la carencia de evaluación y seguimiento en las regiones en las que ya está funcionando; y la falta de programas estratégicos de desarrollo en el sector.

Con la perspectiva del tiempo quedó la impresión de que los planteamientos sobre la independencia del Poder Judicial no pasaron de una estrategia para superar el difícil momento que el Gobierno vivía en tribunales, a propósito de los casos Coimas y Gate. Su cercanía con organismos internacionales que luchan contra la corrupción hacían suponer que con él vendrían iniciativas para fortalecer la probidad del servicio público, y eso hasta el momento no ha sucedido.

En una frase:

Un "saurio" jurídico, grande y respetable, pero lento para un cargo que requiere más dinamismo.·

TRABAJO Y PREVISIÓN SOCIAL

Ricardo Solari:
Poco ruido, pocas nueces

Lo bueno:

La mayoría de los evaluadores concuerda en que Ricardo Solari es un ministro preparado, serio, de trato fácil, estudioso y detallista. Conocedor de los temas laborales y previsionales, y de todas sus variables económicas.

Asimismo, le reconocen una gran capacidad de diálogo tanto con los trabajadores como con los empresarios, siendo un interlocutor válido para ambas partes al mantener un nivel aceptable de acercamiento entre los sectores.

Solari también es visto como un buen negociador, con capacidad para conformar equipos y de una irrestricta lealtad al Presidente Lagos.

Lo malo

Claro que tanto elogio palidece cuando se analiza su gestión 2003.

Y es que casi todos coinciden en que en este período debió haberse zanjado el tema de la flexibilidad laboral, con la aprobación de dicha ley, lo que finalmente no se concretó. Fracaso legislativo que se suma al de otros proyectos, como los de contratos especiales, en donde destacan las iniciativas de ley sobre trabajo en régimen de subcontratación y en empresas de servicios "temporarios". También el proyecto de Rentas Vitalicias, que arrastra una historia de 10 años.

Igualmente, desde la izquierda y el mundo sindical ven con recelo su creciente cercanía con el empresariado, sosteniendo que ha dejado en un segundo plano a los trabajadores en pro de fortalecer vínculos con los empleadores.

También le reprochan poca actividad en políticas laborales e insuficiencias en cuanto a velar por el cumplimiento de la ley.

Así, el gusto a poco es compartido a la hora de hacer un balance, señalando éste como un año prácticamente perdido en estas materias.

"Se quedó en la conversa, pero conversar no es suficiente, lo importante es concretar y este año no hubo nada concreto", señalan.

Otros reparos son la falta de orientación del Sence y, en particular, el desangre que genera una mala focalización de la franquicia tributaria, junto con el excesivo poder y discrecionalidad de la Dirección del Trabajo.

También se le enrostra el no haber terminado con el llamado "riesgo empresarial", derivado de la contratación de trabajadores sin tener la suficiente claridad y fluidez para determinar el término del contrato, lo que hace que en períodos inquietos y de poca seguridad, como los actuales, las personas pierdan muchas posibilidades temporales de trabajar.

Un último punto cuestionado es que si bien Solari dice lo que hay que hacer, termina por no hacerlo o por hacer otra cosa.

En una frase:

Bien en las intenciones, pobre en los resultados.·

MINISTRO DE SALUD

Pedro García:
Las vacas no respondieron

Lo bueno:

Pedro García es mejor evaluado entre los opositores al gobierno que entre los oficialistas.

Su gran plus - se dice- es haber conseguido un equipo más técnico y orientado a mejorar la gestión de la salud pública. El cambio se nota, sobre todo, después de un ministro como Osvaldo Artaza, netamente mediático. García parece haber intentado unir los aspectos comunicacionales, técnicos y políticos de la reforma.

Se le reconoce una concepción moderna de la administración de la salud: es partidario de la "portabilidad" de los subsidios (lo que permite a los usuarios Fonasa trasladarse al sistema privado), ha avanzado en la autonomía de los 56 hospitales públicos y ha dado buenas señales de orden financiero, al imponer metas a los servicios.

También ha avanzado en el nuevo marco regulatorio a las Isapre. Se trata de normas preventivas que buscan disminuir la probabilidad de insolvencia, fortaleciendo el patrimonio y las garantías, así como la posición de liquidez. Todo, buscando la seguridad para los afiliados.

Lo malo:

Se critica su deficiente relación con la bancada médica en la Cámara de Diputados (con el Senado tiene, en cambio, excelentes relaciones) y con los gremios. No ha sido capaz de negociar con ellos, de modo de garantizar la viabilidad de la reforma. Producto de ello, el Minsal ha debido abandonar la evaluación de pre factibilidad del sistema de concesiones aplicado a los hospitales y el mecanismo que permitía el acceso de enfermos de las Isapre a las salas comunes de los hospitales (aunque la decisión fue más de La Moneda que suya).

También ha sufrido daños por problemas de diseño del gobierno: aunque las licencias médicas eran un asunto sanitario, fue manejado por Hacienda, dándole importancia sólo a la dimensión económica. Pero las secuelas en el parlamento repercutieron más negativamente en el Minsal que en Hacienda.

Ha tenido errores comunicacionales que lo han desacreditado innecesariamente, como cuando dijo que había que preguntarle a las vacas si estaban produciendo menos leche, o cuando intentó explicar el tema de la hepatitis afirmando que los chilenos comíamos caca. Asimismo, tampoco logró realizar una campaña contra el Sida que tuviera apoyo unánime.

Aún no encuentra solución a la deuda hospitalaria, ni a las colas ni a las listas de espera.

El Ministerio de Salud ha tomado la dirección correcta bajo su conducción, pero su manejo con los gremios hace temer que la reforma a la Salud siga su trayectoria inercial, con pocas posibilidades de lograr cambios concretos.

En una frase:

Un hombre capaz, bien encaminado, pero que no tiene manejo político y sí, ingenuidad para tratar con los gremios.·

OO.PP., TRANSPORTES Y TELECOMUNICACIONES

Javier Etcheberry:
El cazafantasmas aún no puede despegar

Lo bueno:

Aplauden los evaluadores el tenaz esfuerzo realizado por el ministro Etcheberry para ordenar una cartera que a comienzos de año estaba al borde de quedar paralizada a causa de los escándalos de irregularidades.

"Es un perro que no suelta la presa. Eso se demostró en su casi obsesivo interés por la probidad", dice un evaluador.

Efectivamente, terminó en gran medida con los tratos directos y las licitaciones privadas, redujo al máximo los aumentos de obras que atentaban contra la transparencia del sistema, puso fin a las consultorías de "outsourcing", creó la subdirección de ética (que se ocupa de que los funcionarios cumplan con las leyes de probidad) y logró que se terminaran los sobresueldos en su cartera.

Para conseguir estas metas ha sido esencial su perfil más técnico que político, su fama de "mateo" ("Juntos hicimos un viaje de cinco horas y lo único que hizo fue estudiar el Plan de Transporte Urbano de Santiago", señaló un entrevistado), y su capacidad de diálogo con el sector privado.

Lo malo:

Si bien se le celebra su afán por "limpiar" al MOPTT y devolverle la credibilidad, muchos coinciden en que la excesiva preocupación del ministro por la probidad ha gatillado una "paralización creativa" de la cartera. Algo que fue una de las principales críticas que se levantaron a fines del 2002 en su contra. Un parlamentario concertacionista asegura que la rebaja presupuestaria que se ha decretado en el MOPTT para el 2004, de cerca de cinco mil millones de pesos, "obedece a que no hay convencimiento de priorizar proyectos del sector debido, justamente, a la etapa de reorganización en que entró la cartera, donde se priorizó más lo interno que lo externo".

Igual que el 2002, este año no ha podido superar sus problemas en Telecomunicaciones, donde según los entendidos "no se maneja". Hay incertidumbre respecto de la propuesta tarifaria de telefonía móvil que el Gobierno entregará en enero al sector, donde no ha sido capaz de construir una política clara ni aunar criterios.

En materia de Transporte el reclamo es unánime: Etcheberry delega mucho en el subsecretario Guillermo Díaz, cuando a veces se necesita la participación de una autoridad política en los problemas. No son pocos los que dicen que si un ministro no es capaz de hacerse cargo de los dos ministerios, debería dividirse la cartera. Porque si una cosa alegan los gremios, es la distancia con que los trata Etcheberry.

En una frase:

La paradoja es que cuando asumió, su ministerio estaba paralizado por la corrupción. Y ahora está detenido por las medidas anticorrupción.·

MINISTERIO DE VIVIENDA, URBANISMO Y BIENES NACIONALES

Jaime Ravinet:
Con la "polvorita" mojada

Lo bueno:

Ravinet tiene la capacidad de concitar alabanzas desde distintos sectores que reconocen en el colorín "polvorita" y aplicado ministro un tipo serio, entendido en los temas de su cartera y con capacidad de liderar reformas para el sector. Se le sindica como un personaje dedicado, tenaz y prolijo.

Estudioso, Ravinet pregunta y escucha.

Gracias a su talento político, el ministro echa mano de ese oficio para interactuar y convencer al mundo legislativo de la importancia de los proyectos que encabeza.

Si una idea no se concreta de manera completa, él prefiere que se apruebe de a poco antes que se estanque.

Así, una de las vetas de Ravinet es su capacidad de gestión, la que se ve premiada por el hecho de que logra resultados en plazos relativamente breves.

Afamado es su gran archivador con separadores de colores que le acompaña en la discusión de los proyectos que su cartera tramita en el Congreso.

Apreciadas son sus iniciativas en su política de vivienda social sin deuda.

Lo malo:

Los cambios rápidos que desea para su cartera llevan a Ravinet a un estilo "apresurado". Su excesiva impaciencia algunos evaluadores la ven como una falla en la que debe trabajar.

Otro de los aspectos que no es sorpresa es el carácter del jefe de Vivienda. El zamarreo que dio a un dirigente ecologista que intentaba interrumpirlo es un ejemplo de su personalidad. Quienes opinan de Ravinet aseguran que, por más que se moleste con el desatino de un manifestante, un ministro como él, con su trayectoria y proyección política, pierde puntos al aparecer fuera de control.

A ello se agrega la compleja situación que vivió a raíz del conflicto que se generó entre la toma de Peñalolén y la Comunidad Ecológica.

Los evaluadores más críticos aseguran que ese ribete político que posee Ravinet y sus ansias de instalarse en La Moneda, lo llevan a privilegiar la solución de los problemas que le presentan grupos de presión.

Y otra queja no menor: que al ministro le falta "romanticismo" urbano, pues no todo debiera ser tan técnico ni tener en mente sólo el número de cintas cortadas.

Finalmente, pese a sus aciertos, su gestión ha pasado extrañamente desapercibida y el ministro no logra encumbrarse como alternativa presidencial.

En una frase:

Un ministerio que le ha rendido mucha menos popularidad de lo que esperaba y por eso tiene la "polvorita" mojada.·

AGRICULTURA

Jaime Campos:
Aprendizaje insuficiente

Lo bueno:

Ha despejado en estos años las dudas que levantaba su escaso conocimiento de los problemas agrícolas. Su gestión ha ido de menos a más y hoy son pocos los que reclaman un cambio en la conducción del ministerio. Entre los logros se cuenta su fuerte compromiso para incorporar al sector agrícola al modelo exportador de Chile y facilitar el camino para resolver los obstáculos que van apareciendo, producto de restricciones de los países que son socios comerciales; las permanentes gestiones para apertura de nuevos mercados; exhibir habilidad política para manejar conflictos, y el creciente respaldo al desarrollo del sector forestal.

Asimismo, se valora el envío al Parlamento de la indicación sustitutiva al proyecto de ley sobre el bosque nativo, después de 12 años de tramitación y los esfuerzos por modernizar y mejorar el Servicio Agrícola y Ganadero (SAG), clave en el proceso de exportaciones. También ha generado espacios en favor del sector privado para ser parte de los temas sectoriales de mayor trascendencia nacional.

Lo malo:

Aunque tiene una oratoria envidiable, con la que logra empatizar con sus interlocutores, los más críticos afirman que se queda en el discurso de diagnóstico, pero sin alcanzar soluciones concretas. No se ven propuestas macizas del Ministerio ante los Tratados de Libre Comercio y tampoco ha logrado reestructurar el ministerio de Agricultura con miras a los nuevos acuerdos comerciales. Por otro lado se le critica que en ocasiones supedite su accionar al criterio del ministerio de Hacienda.

Su manejo del problema indígena, en lo que le compete, cuenta con una evaluación deficiente.

Otro punto débil es su carencia de liderazgo, tanto dentro del gabinete como frente a reparticiones del ministerio, como Indap, Conaf, etc...

Desde el Parlamento se escuchan voces que le enrostran estar "completamente desconectado del Poder Legislativo", como también hay sectores que le cobran su incapacidad de crear el Ministerio de la Agricultura y la Alimentación, para evitar los perjuicios que causa la dualidad de funciones con otras secretarías de Estado.

A nivel más técnico, algunos evaluadores plantean un mal manejo de las bandas de precios.

En una frase:

En tres años se ha granjeado el respeto de los actores de su sector, pero para muchos de ellos "ser buena gente no basta".·

MINERÍA

Alfonso Dulanto:
El amor de Penélope

Lo bueno:

Todos coinciden en que Alfonso Dulanto sabe de lo que habla. Tiene una trayectoria exitosa como empresario minero y su experiencia en Codelco y la fundición Refimet es un punto a favor.

Con apertura al diálogo, se destaca que este ingeniero civil fue capaz de enterrar la arremetida de la Concertación que pretendía aplicar un "royalty" - impuesto que se cobra por la explotación de los recursos- a la minería. Sus últimas declaraciones, desestimando versiones que señalaban que las empresas mineras no pagaban sus impuestos, fueron consideradas positivas por los privados.

El ministro cumplió con la meta propuesta para el 2003 de presentar al Congreso un proyecto de ley que autoriza la venta de la Fundición y Refinería de Ventanas de la Empresa Nacional de Minería (Enami) a Codelco, pero no está claro si esta medida será útil para el futuro de Enami.

Por otra parte, se destaca que haya patrocinado e iniciado la creación de un código de recursos-reservas, el cual pone en buen pie a Chile respecto de otros países mineros.

Lo malo:

Al sector privado le irrita la insistencia del ministro por una mayor contribución de la minería al desarrollo del país. Estas eventuales contribuciones, dicen, aunque no sean bautizadas como "royalty" provocan una nebulosa que le hace un flaco favor a la inversión minera. La idea de crear un "fondo de sustentabilidad", que reúna dinero para capacitar gente o para generar empresas que apoyen a la industria, hasta ahora no convence. Falta una definición clara y categórica acerca de la tributación en la minería.

Lo critican porque, como presidente del directorio de Codelco, no ha impulsado políticas para cumplir con los planes de la compañía. El compromiso de duplicar el valor de la empresa no se logró, al observarse un bajo precio promedio del cobre. "Codelco no puede esperar crecer dependiendo si el precio del cobre baja o sube", dicen.

También se echó de menos una participación más activa del ministro frente a la polémica sobre la conveniencia o no del recorte de producción que este año llevaron a cabo Escondida y Codelco, aun cuando el recorte y sus efectos es responsabilidad exclusiva de las mineras.

Le faltó realismo político en algunas propuestas. Por ejemplo, apenas 36 días duró el nuevo directorio de Enami.

Además, no es muy "político". En la comida anual del Consejo Minero se refirió a sí mismo como el "viejo amor de Penélope", porque los empresarios mineros esperaban más de él y cuando llegó al cargo no quedaron muy satisfechos.

En una frase:

Gestión conservadora, responsable, pero poco ambiciosa.·

CONSEJO NACIONAL DE LA CULTURA

José Weinstein:
El debutante

Lo bueno:

Sólo en agosto de este año José Weinstein fue nombrado presidente (con rango ministerial) del recién creado Consejo Nacional de la Cultura y las Artes. Por ello, más que evaluar su gestión, los consultados coinciden en destacar su idoneidad para echar a andar la nueva institucionalidad cultural a partir de marzo próximo.

Se le reconoce como un profesional inteligente, capaz de trabajar en equipo y, por sobre todo, un hombre tolerante y creativo que ha sabido acercarse al mundo de la cultura. Crea confianza su voluntad de diálogo y apertura manifestada en estos cuatro meses, pues no ha dejado de reunirse con representantes del mundo artístico y cultural para oír sus demandas, propuestas y expectativas. Esta característica se considera fundamental dado el papel de coordinador que tendrá que asumir cuando se constituya el Consejo Nacional, que contará con 11 miembros que tomarán decisiones colegiadas.

Lo malo:

Su gestión hasta ahora ha sido sólo una interesante declaración de intenciones, entonces no se pueden hacer juicios tajantes sobre su desempeño. En materia presupuestaria, la creación del Consejo trajo grandes expectativas en el mundo artístico en cuanto al aumento de recursos con los que contaría la institución. Si bien los dineros destinados al Consejo aumentaron en un 8,6% en relación al presupuesto disponible el 2003 para actividades culturales, se estima que Weinstein no dio la lucha que se esperaba por un aumento presupuestario contundente. Además, se le critica que, tras la derogación de la Ley Valdés, que limitó considerablemente las donaciones que las empresas privadas pueden realizar a las iniciativas culturales, se haya alineado con la postura del Gobierno sin demostrar autonomía para defender una legislación que durante 10 años había generado buenos resultados.

Frente a la nueva institucionalidad una de las pruebas que tendrá que superar Weinstein será la sospecha de un dirigismo oficialista por parte del Consejo en materia cultural, por lo que deberá velar porque sus integrantes representen con independencia y de manera amplia a creadores y gestores culturales.

En una frase:

Por ahora tiene "buen lejos"... ya veremos.·

SERNAM

Cecilia Pérez:
La desconocida de siempre

Lo bueno:

En un ambiente donde domina el afán de figuración, en especial con tanto ministro presidenciable, a Cecilia Pérez se le valora su imagen de sobriedad y de poco interés por ser protagonista.

Los evaluadores destacan su trabajo en el Congreso, específicamente en la ley de violencia intrafamiliar y las modificaciones al sistema patrimonial de los matrimonios.

Le celebran, también, el haberle dado al Sernam una orientación más abierta y no tan ligada a ciertas posturas ideológicas en torno al tema de la mujer; es allí donde destacan temas como la superación de la pobreza, materia que le preocupa a esta asistente social.

En el tema "mujer-trabajo" se ha caracterizado por valorar a las pequeñas y medianas empresas que utilizan políticas de apoyo a la mujer trabajadora.

Sencilla, directa y permeable a distintas corrientes de pensamiento son cualidades que le subrayan. Además de que transmite tranquilidad, "demasiada calma de repente. Pero en esa pausada energía es bastante consistente en su trabajo".

Lo malo:

O es ella o los ministerios en que ha estado (antes en Mideplan), lo cierto es que cualquier política que haga aparece deslucida por su nula presencia en los medios como referente en los temas de actualidad. Lo que es grave si se piensa que el 2003 fue marcado por temas de mujer y de familia, como la ley de divorcio, las licencias postnatales, la flexibilidad laboral para la mujer, y los tribunales de la familia.

Si en un aspecto se le celebra su bajo perfil, también se le critica, porque evidenciaría falta de liderazgo. Lo malo es que los problemas de mujer y familia los terminan abordando otros ministros. Su nulo peso político es lo que le urgen que revierta, ya que debería imponer los temas referidos a la mujer durante el año, para que no se utilicen como eslóganes de campaña política, como suele ocurrir.

Las carteras de Hacienda, Salud y Trabajo la han apabullado sin que se imponga o que se note su voz.

Ha sido tan explícito lo anterior que hay quienes cuestionan la existencia futura del Sernam.

Se le critica que no haya seguido con la mesa "mujer y trabajo" que impulsó su antecesora Adriana Delpiano en el marco del diálogo social, algo que en el sector de las trabajadoras se echa de menos por los avances que se lograron en aquella instancia.

En una frase:

Ella es como el mago del gabinete, porque ministerio que toca desaparece... Lo que quizás no es tan malo.


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José Miguel Insulza
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