ACTIVIDAD CULTURAL

Sábado 13 de Abril de 2013

Su obra pionera se reúne, por primera vez, en una publicación:
Ojo con la implacable Lola Falcón

Nada. Ni una erupción volcánica ni un mundo tan desconocido como la China de Mao Tse-Tung lograban que soltara su cámara. Esta fotógrafa chilena viajó por cuatro continentes retratando escenas urbanas, paisajes y autores ilustres. Todo está en el libro "Lola Falcón. Por las calles del mundo".  
Daniela Silva Astorga Nadie lo creería. Albert Einstein de melena y bigote canos, mirada suspicaz e insinuando una sonrisa. Ella, una chillaneja que emigró al París de los años locos y ahora merodea, curiosa, por la Nueva York de 1948. Y entre ellos -ahí aparece lo increíble-, como punto en común solamente existe una cámara Rolleiflex de 6 x 6. Jamás se habían visto, pero ante la insistencia de unos cuantos artistas amigos y del diplomático y escritor Luis Enrique Délano, su mujer, Lola Falcón (1907-2000), bloqueó su timidez y contactó al físico alemán con una pregunta: "¿Puedo hacerle algunos retratos?". A él le pareció de lo más cómico y posó, divertido, para todo un rollo.

Han pasado 65 años de esa escena de película. Y otros tantos desde la única vez que Falcón, quien viajó por cuatro continentes retratando personajes históricos, ciudades y naturaleza, expuso su obra en vida. Fue en 1949 y en una galería del centro de Santiago, cuando regresó tras nueve años en Nueva York. Pero eso sólo ocurrió por un tirón de orejas de uno de sus amigos, el escritor Tomás Lago. Aunque ella era una gran fotógrafa, formada en la New School of Arts, con el maestro Breitenbach, y una absoluta pionera de la disciplina en Chile, era muy modesta con respecto a su trabajo. "Muy quitada de bulla. Nunca buscó que la entrevistaran ni una exhibición. Era tímida socialmente", dice el escritor Poli Délano.

Él es el hijo único, fiel compañero de aventuras de la artista, y quien hizo -junto a Andrea Aguad y al Centro Nacional de Patrimonio Fotográfico-UDP- algo que su madre jamás habría buscado: el libro "Lola Falcón. Por las calles del mundo". Es una edición de lujo, de 25 x 25 centímetros y tapa dura, que se financió, en parte, con un Fondart del Consejo de la Cultura.

Una artista incansable

El volumen contiene textos de ambos autores, además de Carlos Pérez y Hernán Soza, y casi doscientas de las cinco mil fotografías de Falcón que aún se conservan. Escenas de ciudades, como Nueva York, París, Panamá y Beijing; retratos de creadores de la talla de Pablo Neruda -quien compartió casa con los Délano Falcón en el México de los 40-, Rayén Quitral, Tótila Albert , Mariano Latorre y César Moro, entre otros. Sin embargo, también hay fotografías familiares, donde aparece el pequeño Poli vestido de vaquero y de polera a rayas, vistas de la naturaleza e instantáneas de corte social, como las que ella tomó en las primeras poblaciones callampa de Chile.

"Lo que la movía era una pasión, un deseo mayor por capturar el presente fugaz. Esa condición, de mujer determinada, se refleja plenamente en su obra. Y eso ha sido para mí, por lejos, lo más motivante e inspirador", comenta Andrea Aguad, quien comenzó a trabajar con la obra de la fotógrafa hace unos cinco años. Lo primero fue conservar las imágenes sobrevivientes (con los viajes, Falcón perdió buena parte de sus archivos); lo segundo, una muestra en el Museo de Arte Contemporáneo (2009).

Y ahora este libro -que a fines de abril estará en librerías- llega como un tercer y necesario ajuste de cuentas. Además de ser una mujer corajuda y obstinada, y una fotógrafa insaciable y trotamundos que rompió los moldes de inicios del siglo XX, fue una autora de impecable técnica e inigualable sello, que no tuvo reconocimiento a tiempo. "Me siento feliz -confiesa Délano- de que ahora haya quedado registrada una parte, aunque sea mínima, de lo que ella hizo. Y también de que así quede establecido su nombre entre las pioneras de la disciplina. Me habría gustado que ella hubiese recibido una especie de recompensa por su trabajo de toda la vida".

Lola Falcón murió a los 93 años y de salud casi impecable, pero con problemas a la vista. Por eso, no pudo volver a hacer las imágenes que se extraviaron en sus trayectos, siempre motivados por la coyuntura o el trabajo de su marido. Todo comenzó al escapar de la Guerra Civil de España, donde vivían por una beca del escritor. Y siguió en México y al menos en siete países entre 1940 y 1984, como Estados Unidos, Brasil, China, Cuba y Francia.

"En todas partes -afirma Andrea Aguad-, Lola andaba con la cámara colgando al cuello, a la altura del abdomen. Miraba a través de un visor superior, porque así era más cómodo al apuntar a la gente en la calle. Su cámara era muy pesada, no tenía fotómetro para medir luz y la imagen se veía al revés: no era simple de manejar. Pero ella hacía varias tomas, hasta lograr lo que quería". Esas instantáneas que, ahora, hablan por sí solas de ella y su mundo.

COORDENADAS"Lola Falcón. Por las calles del mundo" (2013) , de Andrea Aguad y Poli Délano, estará en preventa hasta el 24 de abril (contacto@cenfoto.cl, $18.000). Ese día, Darío Oses presentará el libro, a las 19:00 horas, en la Biblioteca Nicanor Parra de la U. Diego Portales (Vergara 324).

 


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El poeta César Moro en 1948. Él fue uno de los máximos amigos de la artista chilena.
El poeta César Moro en 1948. Él fue uno de los máximos amigos de la artista chilena.
Foto:LOLA FALCÓN/CENFOTO-UDP


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