ARTES Y LETRAS

Domingo 22 de Agosto de 2010

Colección Mac Kellar:
Gran regalo para Las Condes

Waldemar Sommer Sensibilidad estética, experiencia, intuición de un chileno, cualidades a las que se suma generosidad para hacer que una magnífica colección de pintura pase al dominio público. Hechos de esta clase no resultan frecuentes en nuestra patria. Es que la donación (en gestión) de la importante colección de Ricardo Mac Kellar a la Corporación Cultural de Las Condes constituye el mejor aporte privado a la celebración del Bicentenario nacional; y el más contundente ejemplo para otros coleccionistas. Hoy día tienen los santiaguinos la oportunidad de conocer una amplia selección de esos cuadros. Se exhiben en el piso principal de la corporación municipal beneficiada. Si bien unas pocas telas se han mostrado antes en retrospectivas diversas, mayoritariamente se convierten en una novedad para el público. Por otro lado, en una pequeña sala de Las Condes, el montaje ha tenido el talento de reconstruir, mediante fotografía, el salón quillotano donde colgaba buena parte de la colección. Ahí, sobre la reproducción fotográfica y en el sitio exacto, luce el propio lienzo correspondiente: uno de los retratos de Óscar Trepte. Para comenzar, digamos que este último pintor, Pedro Luna, Enriqueta Petit y, probablemente, José Tomás Errázuriz se convierten en adalides del conjunto.

De partida, el afiche que sirve de anuncio, con su minimalismo y vigor de imagen, nos parece un acierto. El óleo iniciador de la colección nos recibe al ingresar al segundo piso: un Juan Francisco González de la primera época, "Valparaíso", que ostenta la finura de grises saturados. Del mismo autor, consideramos la "Henriette Petit" su mejor retrato. De los otros tres llamados "maestros" de nuestra pintura del pasado, destacan "El niño de la calle" -con su gesto huidizo, asustado-, de Pedro Lira; y el Valenzuela Puelma con la madura protagonista de rostro bañado por la luz crepuscular. Los típicos panoramas de Valenzuela Llanos se reduce aquí a testimonios en tamaño menor. Entretanto, el atractivo paisaje parisino de Plaza Ferrand se aparta con audacia de la habitual influencia de Lira. Al mismo tiempo, Onofre Jarpa sorprende con bonitas obras de dibujo minucioso y cerúleo resplandeciente.

Llama la atención la calidad de los Errázuriz. Su "Río Támesis, Crepúsculo" deja ver, junto al poder de la composición, el contraste armonioso entre la férrea solidez del puente y la fluidez del correr de las aguas. En "Eugenia Huici, esposa del pintor", su elegancia Belle Époque se une a la exquisita sencillez del negro vestido y al claroscuro que define la pose. El acaso quinto maestro nuestro, Pablo Burchard, con su superación de lo narrativo abre la pintura chilena a la modernidad. Lo demuestran su preciosa vista desde un interior hacia el jardín y una tan despojada como bien poco conocida "Marina". Aunque con visiones marítimas más apegadas a lo reconocible, también descuellan dos grandes de la hispanista Generación del 13. Son Arturo Gordon -lindo "Botes en Concón"- y Pedro Luna -magníficos paisaje de Traiguén y la escena portuaria-. A través de un espléndido conjunto en pequeño formato, el fugaz toque verde de Luna dinamiza el cuadro entero. Otra artista del Grupo, Elmina Moissan, aporta una cúspide, con su muchacha en el baño.

Ya tocados, en muy diferentes medidas, por la novedad y fortaleza del expresionismo, ante todo obligan a detenerse en Las Condes la gran montparnassiana Enriqueta Petit -potente "Camino a Concón"-, a la vez capaz de administrar del modo más personal el ejemplo constructivo cubista, y Óscar Trepte. Insuperables emergen del chileno alemán la mágica ensoñación y la tristeza de "Caseta del embarcadero", las tres hermosas visiones urbanas de Macul y San Sebastián. Si de la Generación de 1940 sobresalen Ximena Cristi y Sergio Montecino, Pablo Vidor, se acerca al volumen con sus superficies angulares y Manuel Quevedo se da a conocer como un convincente descubrimiento del ojo sagaz de Mac Kellar. Dan término a lo mejor del conjunto María Mohor, Ricardo Yrarrázaval y un Zañartu excelente.

También en Las Condes -planta baja-, atrae un grupo de testimonios de la Fiesta del Centenario. Dentro de la más justa de las presentaciones, proporciona medallas con diseños de Lalique y el traje negro de la viuda presidencial, digno de ser llevado por la prestancia de Eugenia Huici de Errázuriz.

 

"La (e)lección de pintura"

Lugar: Corporación Cultural

de Las Condes

Fecha:

El domingo 26

de septiembre

 

Selección de la novedosa Colección Mac Kellar con siete décadas de óleos chilenos, inmejorablemente escogidos.

 

 


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Mujer .SergioMontecinos.

Foto:Colección de Ricardo Mac Kellar


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