ACTIVIDAD CULTURAL

Domingo 5 de Julio de 2009

 
Lola Falcón, los ojos del mundo

Veinteañera, partió en España con una Kodak de bolsillo. Infatigable, captó rostros y paisajes de distintas culturas? Diego y Frida, Neruda, Arrau y Einstein no escaparon. Desde el miércoles, vea parte de su legado en el MAC.  
Daniela Silva Astorga Desde chica rompió el molde. En vez de quedarse en su Chillán natal, Lola Falcón (1907-2000) voló al París de "los años locos", justo mientras grandes como Picasso y Duchamp merodeaban por ahí con sus ideas frescas. Y tras pisar la cuna del arte, nunca más fue una mujer común. Años después, ya casada con el escritor y diplomático Luis Enrique Délano -y con su hijo Poli, recién nacido-, en vez de collares, prefería colgarse al cuello la cámara Kodak con la que tomó sus primeros retratos en España (a Yin Yin, el niño de la Mistral). Desde esos disparos, jamás se detuvo. Pasó por cuatro continentes fotografiando ciudades, naturaleza, personajes anónimos y también notables, entre los que estuvieron, al comienzo, Diego Rivera, Frida Kahlo y Pablo Neruda (quien compartía casa con los Délano en el México de los 40). Y, en Nueva York, cuando ya había estudiado fotografía en la New School of Arts y no se separaba de su Rolleiflex de medio formato, incluso retrató a Albert Einstein. Y siguió así por décadas, acumulando miles de fotografías. Parte de ese registro se verá desde el miércoles en el Museo de Arte Contemporáneo (MAC Parque Forestal), en la exposición "Lola Falcón: una mujer mirando al mundo".
En dos salas, y agrupadas por temas, habrá cincuenta fotografías que la chilena tomó en rincones parisinos, chinos, neoyorquinos y más, junto a algunas imágenes del archivo familiar, otras de personajes y, también, un registro de las "poblaciones callampas" de 1956 en Chile. Todo es fruto de la iniciativa romántica que tuvo su único hijo y compañero de aventuras, el escritor Poli Délano. Con la asesoría técnica de Andrea Aguad del Centro Nacional del Patrimonio Fotográfico, en 2008 ganó un Fondart para restaurar, clasificar y difundir el gran y osado trabajo de su madre.
Es que, además de gran fotógrafa, dicen que Lola era valiente. "Una corajuda. Se sumergía, cámara en mano, dentro de culturas absolutamente desconocidas, como la China de Mao Tse Tung? porque su pasión por la lente era gigante", cuenta el académico Hernán Soza, el primero que se involucró en restaurar parte del archivo (2003). Y Poli, asiente: "Cuando vivíamos en México erupcionó el volcán Paricutín y mi mamá me dijo: ?¡Cómo no voy a ir a tomarle fotos!'. Así que partimos en burro, en medio del humo y la ceniza". "Claro, tenía carácter y actitud severa, pero detrás escondía un sentido del humor muy original? Para los Dieciocho nos invitaba a comer ?empanadas quemadas', riéndose de que generalmente así le quedaban a ella en la parrilla", dice José Miguel Varas. 


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Foto:Lola Falcón- Colección Poli Délano


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