EL SÁBADO

Sábado 23 de Agosto de 2008

Magdalena Atria sin plasticina


Tránsitos de oficio

MARIO FONSECA

Un ejercicio habitual para alcanzar un estado neutral en la percepción, de manera de dar paso a la meditación que decanta los conflictos y los reedita en su dimensión precisa ?muchas veces inocua o irrelevante?, es reiterar pacientemente una acción hasta hacerla mecánica e imperceptible para su autor. Cuando un artista se propone este ejercicio como un proceso de trabajo, una suerte de preconciencia se instala en sus movimientos ahora semiautomáticos y va guiando la mano en texturas reiteradas, paralelismos y simetrías que lenta y casi involuntariamente van dando forma a una obra tan impensada y sorprendente como un ejercicio irreflexivo y gestual. Es posible suponer que algo de esta descripción corresponde al trabajo hasta ahora conocido de Magdalena Atria, con su medio tan exclusivo como excluyente, la plasticina.

Atria presenta por estos días en la galería Moro un conjunto de obras ocupando nuevos lenguajes que impelen a pesquisar las pistas de su tránsito de la plasticina y el arabesco simétrico al collage, el dibujo y la fotografía intervenida de ahora. En ocasiones recientes se ha comentado aquí sobre los cambios, las evoluciones y las involuciones de artistas que han llegado, en algunos casos, a depender de atavismos insoslayables que los definen y los sostienen y a los cuales se enfrentan con mayor o menor suerte, como sería el caso del salto que efectúa esta artista. Los resultados, que no sólo difieren formalmente de la obra anterior de Atria sino entre ellos mismos, instalando una suerte de tríptico en busca de sus respectivos autores, son primero que nada encomiables en cuanto al riesgo con que la autora se juega el pellejo. En segunda instancia, es evidente que no emergen aún de la etapa de experimentación ?de ensayo y error, según el decir de científicos y sociólogos?, dejando perímetros abiertos y gestos inconclusos en piezas no obstante solventes en sus propósitos. Mas, finalmente, lo que se percibe que subyace las obras, acudiendo a aquella preconciencia en el proceso semiautomático de trabajo de la artista, es la misma urdiembre con la que confecciona pausadamente sus discursos y la cual, más allá de la plasticina o cualquier otro medio empleado, permite mantener exclusiva y excluyente la obra de Magdalena Atria.

MAGDALENA ATRIA – AHORA TODO ES PEOR

DÓNDE: Galería Moro

DIRECCIÓN: José Victorino Lastarria 305, Santiago

DURACIÓN: Hasta el 30 de agosto






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Fotografía calada de Magdalena Atria.
Fotografía calada de Magdalena Atria.
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