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Foto: El Mercurio |
POESÍA
Esquizofrénicas o La balada de la lámpara azul
Texto: Leopoldo María Panero
Viernes 3 de diciembre de 2004
La Humanidad a lo largo de los siglos
nunca se ha planteado una pregunta
¿qué es el dolor? Y ello por cuanto
el enigma del dolor reenvía al acuciante
problema del otro, del prójimo
que está ahí mudamente ante nosotros,
y es probable que exista.
Aquí estoy yo, Leopoldo María Panero
hijo de padre borracho
y hermano de un suicida
perseguido por los pájaros y los recuerdos
que me acechan cada mañana
escondidos en matorrales
gritando porque termine la memoria
y el recuerdo se vuelva azul, y gima
rezándole a la nada porque muera.
Soy un cuerpo muerto, y como el mar
me deseo a mí mismo: ah, la retórica del llanto
como dijera Sor Juana Inés de la Cruz,
la mecánica del sufrimiento, el potro
azul de la nada, el silbido
atroz de la nada
mientras inmóvil, clavado en la cruz del dolor
lloro como una vieja, y babeo
ofreciendo mi espalda a la nada:
cincuenta y cuatro clavos en el cuerpo
de una vieja, de un viejecito que llora
al fondo de la habitación, acurrucado
junto al silencio, junto a lo oscuro,
sin ver nada, llorando.
PER YEMAHA,
señora de la locura y de la muerte
Oh tú, paloma negra
que sobrevuelas el abismo
y tienes las llaves del pozo
de la locura: tú como yo
sólo crees
en el abismo.
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