POESÍA
Autorretrato de memoria
Ediciones Universidad Diego Portales, Santiago, 2005, 45 páginas

Texto: Gonzalo Millán

Viernes 23 de junio de 2005



Con anteojos ahumados

Disimula una lucidez dudosa
Bajo los lentes ahumados.
Es perito en el asco y la fatiga.
Despierta de un largo sueño
donde rara vez fue dios
Y ahora cuenta sus recuerdos,
Las limosnas de la memoria
Como un avaricioso mendigo.


Autorretrato en la Chimba

1. Mapa

Si el Centro es máscara de nuestra legalidad,
la Chimba es espalda, contracara, reverso.
Carlos Franz, ''La muralla enterrada''


Todavía desfigura la cumbre del cerro
Que domina el paisaje oeste de la memoria,
La dentellada que fue cantera de forzados.
Una herida pirámide fue mi primer templo
Natural de verdes y largas faldas
Con el viejo altar de Tupahue en la cima
Después llegaron los misioneros
con cruces y capuchas negras,
El aeroplano de Santos Dumont
Y la calle Recoleta que tenía por sur el río
Y por norte los Cementerios.

El Cerro Blanco era de una aridez deslumbrante
como una vértebra perdida de la cordillera.
La calle Olivos coronaba la Casa de Orates
Y los locos vagaban por las desoladas laderas
Vestidos con viejos uniformes militares.
El viento prendía hilachas de sudarios en las zarzas
Y alojaba perros con escápulas bajo los espinos.

El molino oponía un dique de nieve tibia
A la muerte y la locura.
El Polígono se defendía con fracotiradores
Extendidos disparando a blancos fantasmas.

Crecí oyendo el eco de esas balaceras lejanas,
El zumbido de las hilanderías en algún garaje
Y los relinchos de las caballerizas fúnebres.

2. El paradero

...donde acaban las líneas de los buses
y empieza el invierno.

Fernando Alegría

Después venía el paradero
De las micros Funicular - San Ramón,
La garita delante del cañaveral
Con la grasa, el aceite y el humo.
Las máquinas vacías antes de partir,
Al pie del cerro de la memoria
En el Monte del Olvido,
Está el kilómetro cero
De mis salidas y llegadas,
Despegues y relámpagos,
Navegaciones y regresos.
Es el muelle inicial, el primer andén.
La pista del primer vuelo y aterrizaje.
Aquí se inauguraron las fugas breves y discretas
Y las largas ausencias del niño cortaboletos.
Me hice un adicto a los viajes
Elásticos de los autobuses,
Un circo de vértigo regular y ambulante
Con choferes y trapecistas,
Payasos y mecánicos,
Cantinflas con baldes y escalas,
Inspectores y pasajeros contorsionistas,
Amazonas pintadas y pintores de letras.
Banderas y coronas de flores
Colgando de las ventanas.
Es la calcomanía del equipo
Del lucero matutino (Santiago Morning Star)
Y el botín de lana huacho
Colgando del parabrisas con números.


Autorretrato ecuestre

Huyo de huasos, gauchos y charros,
De quijotes y llaneros solitarios.
Soy un centauro de potrillo y niño
Embalsamado en el gesto de la huida.
Huyo de la amenaza de un septiembre
Todo el año con el mismo cacho de chicha
Y las palmas de las cuecas trágicas en falsete.
Zapatean los cascos que se evaden.
Huyo del Guatón Loyola y la Comadre Lola.
Deserto del Cuadro Verde
Y la Real Policía Montada del Canadá.
Mi caballo tiene mil nombres y colores,
Es el albino caballo de Napoleón
Relinchando con furiosa locura.
Tiene los mil visos del espejismo
Y la polvorosa mentira.
Pegaso, Clavileño, Ñandú, Ketchup.
Se evade en reversa perdido los estribos
Galopando de la meta al punto de partida.
Retrocede sin moverse de una alameda infinita.
La perspectiva es un simulacro del vértigo;
Ayer y hoy son la falsa profundidad
De dos espejos encontrados en un recuerdo.
Escapo de la amenaza de los peones
Que prometieron caparme si los delataba.
No sé qué hacían cuando entré al establo.
Me escabullí entre las patas de los potros.
Esquivo el rostro a los primos que torturaban
Pollos midiéndoles el aceite con un palo.
Vuelvo el rostro a la matanza de los pavos
Con mazos de croquet.
Me despego de la prima fermentando
Como un brebaje embriagador oculta
En el armario de un bar de cañas.
Me persigue mi padre montado en Código Civil
Y mi madre en Bonjour Tristesse.
Huyo de mi familia de héroes y tumbas
Y de las paradas militares todos los días.
Huyo de la violenta sombra de la estatua.
Huyo de la medialuna de arena consagrada
Donde se despanzurran los novillos
Y sangran las bellas bestias espoleadas.
Me alejo del Champion y el vacuno del silencio.

 
   
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