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Rodrigo Rey Rosa
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Poesía
Acción que en un momento creí
gracia
Texto: Eduardo Milán
Barcelona: Ediciones Igitur, 2005
14 de octubre de 2005
El poema nace de la nada
pero el amor lo llena.
Al concepto de peso
lo fecunda el hecho frágil.
A la moldura de hierro,
completamente ausente en sí misma,
la derrumba el roce de un revoloteo.
Alto, clara, ala
de nuevo vence a la dureza.
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Puestos en blanco los ojos,
puestos en una imagen que atraviesa
este estar aquí lleno de cosas -papeles, sobre todo-,
su travesura inmaterial. Ese alimento:
el de poner los ojos en blanco
-blanco es un decir para no ver-
cuesta trabajo conseguirlo.
Ese blanco no es el éxtasis de los ojos blancos
en el momento clave del amor que abre hacia
adentro
la puerta de perderse. Es ver sin ver,
mirar sin mar,
mar sin mar pero con peces.
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No se oye nada.
Un pájaro no se oye.
Una mujer no se oye.
Un niño no se oye.
Hay imágenes, ojos,
una mujer que levanta un niño en brazos
está mirando en esta dirección.
Tal vez un pájaro también está mirando
en esta dirección y no lo siento
porque no tiene pie de foto, posado
para un dios que está mirando, firme
sobre la rama tensa.
Pie de foto que dice: "Otra madre con su hijo,
hay hambre". Y ninguna mano se le tiende.
¿Cómo hay palabras si no se oye nada?
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Quiero quebrar una lanza
por los que no pudieron,
por los que perdieron la partida,
no partieron. Quiero quebrar una rama
como antes se hacía una canción
sin espantar al pájaro.
Quiero hacer una canción
por los que no pudieron,
por los que perdieron la partida
-se les quebró, partida en dos.
Quiero inventar, para que todo quede,
no irse, un arte de estarse
un rato quieto entre las piedritas,
en la espuma, en la orilla otro momento.
Por los que no partieron porque nada tenían que partir
-estaba todo partido de antemano:
la mano antes repartida en pocas manos,
pocos dedos realmente tocan.
Quiero hacer una canción que diga eso:
desde antes, desde mucho antes.
Quiero hacer, tengo el deseo, lo sostengo:
un deseo que sea como sos.
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Estoy donde debo estar
tentativamente en una arena
donde el dedo evoca un eco
de algo gritado entre algas:
sobre la arena cierro un círculo
que el dedo desconoce, fuera.
El garabato cumple conmigo, garabatea
sobre la arena húmeda, gira.
Cumple también con el garabato,
cumple con el cumplir, saluda
al saludo, alcanza una cumbre: "Nos vemos"
-así el albatros.
Estoy donde debo estar
- no sé en que otro podría
donde la palabra puede estar.
* Eduardo Milán ofrecerá una lectura en la Universidad Diego
Portales, el miércoles 19 de octubre, a las 13 horas, en el Auditorium
de la Facultad de Comunicación y Letras (Vergara 240).
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