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Revista de El Domingo

jueves 24 de mayo de 2012

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El Viaje Posible

Es primera vez, desde que somos "Revista del Domingo en Viaje", que una publicación nuestra sale a quioscos. Por eso vale la pena una explicación. Esta edición especial no es la enumeración precisa y selectiva de los cincuenta lugares de Chile y el mundo que uno debe conocer, porque se trate de los cincuenta mejores lugares del planeta. Esa sería una pretensión vana. Esta edición especial es una mirada, una propuesta, una invitación a viajar junto a nosotros y con la mayor libertad posible por el escenario en el que se desarrollan nuestros gustos, nuestros sueños, nuestras nostalgias, nuestros viajes, nuestro trabajo.

Francisco MouatViajar y estimular el viaje son parte de nuestra vida cotidiana. Intentamos hacerlo sin ansiedades ni estridencias. Estamos en movimiento permanente. Lo que no significa que no podamos quedarnos quietos un momento. Esta edición especial es, también, una manera de detenerse, de hacer una pausa, de sentarnos a conversar con nuestros lectores sobre el viaje y su circunstancia.

Nos gusta cuando vamos por una carretera y un letrero abandonado en el camino nos dice que hay ahí la posibilidad de un desvío, de toparse con un mundo hasta entonces inexplorado. Nos gusta saber que la preparación de un viaje ayuda, pero que casi siempre se queda corta. Nos gusta experimentar con gente nueva, desconocida: ellos son, casi siempre, protagonistas involuntarios de nuestras historias.

 

Nos gusta la sensación de andar lento, aunque tengamos poco tiempo.

Cuando viajamos, dentro y fuera de Chile, no somos los primeros en las filas de los aeropuertos, ni necesariamente los primeros en levantarnos por las mañanas para aprovechar mejor el tiempo. Vamos por la ruta con nosotros mismos a cuestas, lo que no es ni mucho ni poco, sino la única manera posible de ejercer el trabajo de observador consciente de vidas ajenas.

No sabemos cuál es el viaje ideal, el viaje perfecto. Ese rompecabezas lo arma cada uno con las piezas de su propia historia. A nosotros nos mueve el viaje posible, el que se puede hacer: un viaje real, un desplazamiento en el que echamos encima nuestra imaginación y algunas cuotas de entusiasmo. Podemos ir en tren, en auto, en avión, en barco o a pie. Podemos incluso no ir a ningún sitio. Podemos llevar un libro o aprender de la conversación. Podemos quedarnos pegados en las esquinas, dejando que pase primero el que lleva apuro.

Leo un texto de Borges y me quedo pensando: Un hombre se propone la tarea de dibujar el mundo. A lo largo de los años, puebla un espacio con imágenes de provincias, de reinos, de montañas, de bahías, de naves, de islas, de peces, de habitaciones, de instrumentos, de astros, de caballos y de personas. Poco antes de morir, descubre que ese paciente laberinto de líneas traza la imagen de su cara.

A fin de cuentas, somos también nuestros viajes. Los cincuenta viajes que proponemos, las mil y una historias que aún están por escribirse en los viajes de ustedes.

 
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