Imágenes 1973
Introducción Jorge Edwards
 
Notas de prensa    (2/9)

CENTRO DE ALUMNOS DEL COLEGIO GRANGE
Fernando Espina:"Si no había clases, en la casa nos repartíamos para hacer colas. El que llegaba primero hacía la del pan en Lo Castillo. Lo increíble es que uno dejaba la bolsa y se iba a dar una vuelta y te la respetaban. La otra era la cola de las carnes, el pollo y el chancho chino en el Unimarc. Yo acompañaba a mi papá a la cola de la bencina, teníamos una Citroneta y se paraba el motor y había que empujarla para no gastar bencina".
Pablo Halpern: "La única imagen que tengo es que iban a venir los cordones industriales a sacarnos la cresta. Durante la Unidad Popular mi padre tuvo la idea que emigráramos a Sudáfrica; nunca entendí por qué Sudáfrica y nunca se materializó. La otra cosa que me llamaba mucho la atención es que la gente andaba con fajos de billetes, porque la plata no valía mucho".
Alberto Espina: "Hasta septiembre de 1973 registraba una nota en matemáticas y tres días de asistencia. Nosotros tuvimos paralizado el colegio el 80 por ciento del año. Con Jaime (Orpis) tomábamos la decisión de ir a una marcha y lo anunciábamos en la asamblea. Después del 11 me obligaron a dar los exámenes del primer semestre y me perdonaron la vida con la asistencia".
Jaime Orpis: "Lo normal era que los que estaban en tercero medio asumieran el centro de alumnos en cuarto. Con Alberto Espina formamos una lista en segundo medio y ganamos. Por primera vez el Grange integró al movimiento estudiantil de colegios particulares. Un mes y medio antes del 11 me fui a Victoria con mi hermano a cuidar el campo de mi papá para que no se lo tomaran. El 11 salimos a vender mantequilla, llegamos a la casa de mi padrino y estaban todos celebrando".

WILLY DUARTE
En esos días en los que el clima de Chile ­estaba lleno de nubarrones, Willy Duarte ­aparecía en escena con su calva lustrosa y la sonrisa por delante para hablar de chubascos, niebla matinal y las extremas del día. El espacio que él conducía -breve, informativo, ameno- debió ser uno de los más vistos y, sin dudas, hizo escuela tardía. Recién ahora, 30 años después, los informadores del tiempo han plagiado su estilo y se refieren a los frentes, a las corrientes y a las altas y bajas ­ presiones en tono coloquial, didáctico y empático.

ENRIQUE LAFOURCADE
"Yo tenía una librería que se llamaba El Caballo Azul y que quedaba a media cuadra del liceo ­Lastarria. Se llamaba así porque había heredado de una exposición una escultura que teníamos en el segundo piso de la librería y que era, precisamente, un tremendo caballo de color azul. En esos tiempos, si llegaba a vender un libro, armaba un cóctel. Me acuerdo de que cuando pasaban los alumnos del Lastarria enfrente de la librería, yo me ponía ahí, en la vitrina, y les sacaba la lengua. Claro que esto ocurría mucho antes del Once, porque para esa fecha yo llevaba seis meses haciendo clases en la Universidad de San Juan, en Puerto Rico".


 
 
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