Anticuario
Beatriz Montero y El Mercurio
 
Prólogo   (2/2)

Hay una estrecha relación entre la identidad profunda de un pueblo y la
particular forma de disponer su entorno. Es en el espacio íntimo, refugio
del vértigo anónimo de la calle, donde queda contenido nuestro sentido
de pertenencia y donde se prepara y dispone la acogida a los demás. Los objetos con que decoramos nuestro mundo cotidiano reflejan las pulsiones internas que nos mueven y ellos se van superponiendo, mezclándose y combinándose a través de las generaciones. La pátina del tiempo los va dotando de significado y algo de quienes los han poseído va quedando impregnado en sus ribetes.

Beatriz Montero ha hecho una rigurosa investigación de estos objetos,
tan familiares y cercanos en su presencia, pero de origen y características tan desconocidos, para la mayoría. Ha sistematizado una valiosísima información, a través de entregas semanales, durante más de dos años, transformándose en un referente obligado para conocedores y aficionados. La columna ha venido a llenar un vacío que ya se prolongaba por demasiado tiempo, puesto que contábamos sólo con estudios focalizados en temáticas específicas. Estaba pendiente una mirada global y exhaustiva de las antigüedades llegadas a Chile y la difusión de los aspectos más relevantes de ellas.

Este trabajo contribuye, a su vez, a poner en valor a las artes decorativas, como un componente esencial de nuestro patrimonio, constituyéndose, desde ya, en una ineludible herramienta para quienes genuinamente se interesan en desentrañar el origen de los muebles y objetos decorativos.
Una gran dedicación y vocación estética se reflejan en la disposición de los notables conjuntos que ilustran el estudio, con el mérito de que provienen de tiendas de antigüedades y coleccionistas chilenos, aportando una dimensión formadora. Por otra parte, el libro ayuda a entender la labor profesional de los anticuarios, pues su actividad, que requiere rigor y estudio, debería ser considerada como una industria cultural.

El contenido que se despliega en estas páginas es un estímulo que invita a conocer más, a adentrarse en la materialidad cotidiana, a mirar con mayor propiedad los objetos que nos rodean y a establecer al acervo que hemos recibido como parte inherente de nuestra memoria.


Cecilia García-Huidobro Freifrau zu Knyphausen
Directora Consejo Nacional de la Cultura y las Artes

 
 
 
  Términos y Condiciones de la Información
© El Mercurio