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Alas
de Chile. Aeronaves de la Fuerza Aérea 1913-2006
Andrés Pérez-Cotapos
y Francisco Poblete |
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Introducción
(1/2)
Noventa y cinco años han pasado desde que una tarde fría
de agosto de 1910, en una chacra de Ñuñoa, se
echaba a volar un sueño que, con el paso de los años,
se convertiría en una maravillosa realidad: la conformación
de una Fuerza Aérea como institución defensora
de la soberanía nacional sería el alero para miles
de compatriotas que le servirían o estarían directamente
relacionada con ella. Pilar fundamental de este sueño
son los aviones, vistos para unos, en los primeros años,
como máquinas inexplicables mientras que para otros son
potentes aparatos ideados por la infinita capacidad creadora
del hombre.
Con nostalgia se repasan los años y se recuerda el primer
avión que tuvo Chile, el Bleriot XI, hecho de tela y
madera, el que con un titánico esfuerzo hizo en 1913
el primer raid entre Batuco-Valparaíso-Santiago. Desde
entonces los cielos de nuestro querido Chile han sido testigos
de las hazañas de una larga lista de personajes y aviones
que han desarrollado esta actividad que apasiona, que absorbe
y que hace ver las cosas desde la óptica distinta de
las alturas.
"Quien domine el aire, dominará los espacios".
Ésta fue la visionaria conclusión a la que llegó,
a comienzos de siglo pasado, el general Dartnell, enviado por
el Presidente Ramón Barros Luco a observar el entonces
naciente campo de la aeronáutica en el viejo continente.
Chile se convertiría en el cuarto país del mundo
en formar una Escuela de Aeronáutica Militar, que dependió
del Ejército hasta 1930, cuando nació la Fuerza
Aérea como arma independiente de la Defensa Nacional.
La Fuerza Aérea de Chile fue creada mediante Decreto
Supremo el 21 de marzo de 1930, firmado por el entonces Presidente
de la República, general Carlos Ibáñez
del Campo, quien determinó la creación de esta
nueva institución debido a la urgente necesidad de centralizar
bajo una sola dirección el esfuerzo destinado a la apertura
de rutas aéreas a lo largo de nuestro país; a
la conformación de un Poder Aéreo responsable
de la integración, defensa y control del espacio aéreo
nacional. Su
primer comandante fue el Comodoro Arturo Merino Benítez,
y muchos otros siguieron, con tesón y espíritu
visionario, el valioso proyecto de formar y desarrollar una
capacidad aeronáutica acorde con las exigencias económicas,
políticas y de defensa de un estado moderno. Alas de
Chile comprende los principales aviones y helicópteros
con que ha contado esta institución a lo largo de su
vida.
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