Stgo. Bizarro
Sergio Paz
 
Notas de prensa    (2/4)

Zona de Contacto


Su guía es bizarra: un compilado de casi 300 páginas con más de 100 fotos de todas las cosas que para él definen a Santiago como una ciudad harto menos normal de lo que uno piensa. "Santiago es bizarro, es cosa de buscar no más. No se trata de que todo sea tan extraño como lo que se puede encontrar en Nueva York o Los Angeles, por ejemplo. Pero esta ciudad tiene muchas cosas raras que van conformando su identidad.

Creo que tiene que ver que hace unos años hubiera toque de queda y fuera un lugar fome, donde podías estar en todos los lugares en una sola noche. Eso me apestaba. Eso ha cambiado un poco, pero ni tanto. Por eso empecé a salir más allá de los barrios onderos. Ahí no hay nada. O poco. Hay que caminar por Mapocho, por ejemplo, o por Independencia, por Las Condes o Lo Barnechea. No tiene que ver solo con lo que hay, tiene que ver con la mirada.

Me preguntan, ¿y qué tiene de bizarra la discotheque Luxor? Y yo pienso que cómo no va a ser bizarro tener una réplica de una pirámide egipcia con momias, sarcófagos, camellos y jeroglíficos de discoteca en Santiago? No solo es lo bizarro por sí solo, también tiene que ver ese orgullo de los dueños por tener lo que tienen. Los lugares están ahí y algunos son conocidos, pero no todos conocen el detalle. ¿O sabías que puedes invitar a tu sobrinito a ver la cabeza de la elefanta Fresia que está en un museo?". La verdad, no. Qué bizarro.

Se suponía que esto sería una suerte de road movie con Paz mostrándome los lugares bizarros que no se publicaron en su libro. Pero paramos por una roncola y eso basta para empezar a entender eso de que solo un tipo así podía escribir esto. Algunos datos sobre el autor: es de San Bernardo y estudió tres años periodismo en la Chile.

Hizo una práctica en la APSI y en La Época al mismo tiempo (sí, es ilegal), donde escribió la Guía de Pecadores en la primera (del tipo yo fui, vi, opino y recomiendo este carrete) y La Guía Dominical en la segunda. Lo echaron el '90. Su abuela enviudó de un checo que trabajaba en una fábrica de misiles en Tucson, Arizona y heredó mucha plata y más encima se ganó la lotería, y le regaló algo dinero. Con eso se fue a recorrer Sudamérica. Ahora conoce 40 países. Pensó escribir algo de ese viaje, pero no escribió nada.


 
 
  Términos y Condiciones de la Información
© El Mercurio