Notas
de prensa (3/4)
Zona de Contacto
Volvió y trabajó de redactor creativo en una
agencia y reemplazó a Fuguet como columnista en Wikén.
Duró dos meses. Lo echaron y se fue a vivir a Tucson,
Arizona, con una gringa que conoció en Ecuador. Allá
pelean, se va a un hotel y justo cuando empieza a pensar en
el suicidio, escucha unos balazos en la pieza del lado. Era
una escritora que se había suicidado mientras escribía
la obra The capture of John Dillinger. Vuelve a Chile a hacer
la ZooZona en 1993.
También ha escrito en la Capital, Paula, Revista del
Domingo y El Sábado. Conoce 40 países con la
política del marinero. Y la inspiración para
este libro viene de tres partes. Uno: El ABC de la Lectura,
de Ezra Pound ("Si es corto y bueno, es doblemente bueno",
decía el libro). Dos: la columna La Dolce Mosto que
Michael Mosto escribe en el Village Voice de Nueva York. Y
tres: Jim Fitzgerald, el editor del sello Saint Martin Press,
el que le mostró una copia de L.A. Bizarre. O sea,
la idea. Ya conocen a Paz. Ahora, lo que leerán.
Santiago Bizarro es un buen libro para tipos que caminan por
esta ciudad con los ojos abiertos y que más que oir
historias, les gusta buscarlas y vivirlas para después
contarlas ellos. Son 11 capítulos en los que al dato
se une un texto breve al estilo Pound, en el que te cuentan
por qué la cosa es digna de ser llamada bizarra. Cosas
como: el bar donde una vecina vieja enojada tira baldes de
agua a los clientes, una tanguería donde se arriendan
parejas de baile por 2 lucas, otro bar donde juegan a meter
la mayor cantidad de gente en una citrola, y otro donde te
reciben dos cabezas degolladas en la entrada. Nada es invento.
Todo está allí. Una completa guía de
moteles con el touch, un restorán donde se comen ratones
fritos, otro donde se puede jugar mini golf y uno que tiene
una mesa en la cocina.
Lugares donde venden tragos bizarros como el ponche de Culén
y donde comprar carne de caballo y zorzales para un asadito.
Una guía de magos y brujos para vengarse de gente y
limpiarse el alma. Si necesitas terapias, hay una clínica
donde bebes tu orina y te sanas, otro centro donde caminas
sobre brasas y te sanas, y otro donde te encierras unos días
en una pirámide y te sanas. Sí, aquí
en vivo y en Santiago. ¿Más? Ok: viene una guía
para ver fantasmas y marcianos, y la dirección de un
doc que hace regresiones para que sepas si fuiste abducido
y no te diste cuenta. Qué bizarro.
 |
 |
|