Stgo. Bizarro
Sergio Paz
 

Notas de prensa    (3/4)

Zona de Contacto

Volvió y trabajó de redactor creativo en una agencia y reemplazó a Fuguet como columnista en Wikén. Duró dos meses. Lo echaron y se fue a vivir a Tucson, Arizona, con una gringa que conoció en Ecuador. Allá pelean, se va a un hotel y justo cuando empieza a pensar en el suicidio, escucha unos balazos en la pieza del lado. Era una escritora que se había suicidado mientras escribía la obra The capture of John Dillinger. Vuelve a Chile a hacer la ZooZona en 1993.

También ha escrito en la Capital, Paula, Revista del Domingo y El Sábado. Conoce 40 países con la política del marinero. Y la inspiración para este libro viene de tres partes. Uno: El ABC de la Lectura, de Ezra Pound ("Si es corto y bueno, es doblemente bueno", decía el libro). Dos: la columna La Dolce Mosto que Michael Mosto escribe en el Village Voice de Nueva York. Y tres: Jim Fitzgerald, el editor del sello Saint Martin Press, el que le mostró una copia de L.A. Bizarre. O sea, la idea. Ya conocen a Paz. Ahora, lo que leerán.

Santiago Bizarro es un buen libro para tipos que caminan por esta ciudad con los ojos abiertos y que más que oir historias, les gusta buscarlas y vivirlas para después contarlas ellos. Son 11 capítulos en los que al dato se une un texto breve al estilo Pound, en el que te cuentan por qué la cosa es digna de ser llamada bizarra. Cosas como: el bar donde una vecina vieja enojada tira baldes de agua a los clientes, una tanguería donde se arriendan parejas de baile por 2 lucas, otro bar donde juegan a meter la mayor cantidad de gente en una citrola, y otro donde te reciben dos cabezas degolladas en la entrada. Nada es invento. Todo está allí. Una completa guía de moteles con el touch, un restorán donde se comen ratones fritos, otro donde se puede jugar mini golf y uno que tiene una mesa en la cocina.

Lugares donde venden tragos bizarros como el ponche de Culén y donde comprar carne de caballo y zorzales para un asadito. Una guía de magos y brujos para vengarse de gente y limpiarse el alma. Si necesitas terapias, hay una clínica donde bebes tu orina y te sanas, otro centro donde caminas sobre brasas y te sanas, y otro donde te encierras unos días en una pirámide y te sanas. Sí, aquí en vivo y en Santiago. ¿Más? Ok: viene una guía para ver fantasmas y marcianos, y la dirección de un doc que hace regresiones para que sepas si fuiste abducido y no te diste cuenta. Qué bizarro.

 
 
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