El cóndor negro
Patricia Mayorga
 
Prólogo    (1/2)

Este no es un libro amable. Tampoco es fácil de leer. Es la suma de hechos producto de una profunda y acuciosa investigación periodística que nos hace dar una mirada al lado oscuro del ser humano y que nos lleva a lo inimaginable. Es, en definitiva, la planificación y ejecución de un asesinato por encargo a una pareja de ancianos, a pocas cuadras del Vaticano.

Fue un ataque armado realizado por un hombre solitario amparado por la penumbra de un anochecer otoñal. Sin embargo, muchos otros se confabularon para llevar a cabo ese atentado. Y la orden partió desde un frío cuartel militar situado a unos 25 mil kilómetros de esa apacible y milenaria calle romana.

Si bien los criminales no lograron dar muerte a Bernardo Leighton y a su esposa Anita Fresno, lo cierto es que ese día de octubre marcó el fin de una carrera política ejemplar y, de paso, borró de la lista de opositores a quien se perfilaba como un factor de unidad de quienes buscaban la forma de articular un proceso de retorno a la democracia en Chile.

Bernardo Leighton nunca volvió a ser el mismo y murió en 1995. Su esposa Anita no ha logrado borrar de su mente esas imágenes que dieron un giro total a su vida y las recuerda día a día, sentada en su sillón del departamento que ocupa en un edificio del sector oriente de Santiago. La acompañan sus muebles, sus recuerdos, sus fotos junto a su esposo, especialmente aquella que los muestra a ambos con el papa Paulo VI, en junio de 1968.Pero en su corazón no hay odio, solo pena; una pena infinita. “Desde el primer momento, como cristianos, perdonamos a los culpables, pero también deseamos que la justicia siga su curso para que nunca más les suceda a otros lo que nos sucedió a nosotros", dice.

Una justicia que ha tardado décadas en desentrañar un caso en el que se dan cita los argumentos más repetidos -pero no por eso menos siniestros- de las novelas de espionaje de la peor época de la guerra fría. El intento de asesinato de Leighton y su esposa fue parte de un plan maquinado en Santiago de Chile y que apuntaba a “neutralizar” a opositores que pudieran poner en peligro la estabilidad del régimen que nació el 11 de septiembre de 1973 y que derrocó al Presidente Salvador Allende.


 
 
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