Construir la familia que soñamos
Neva Milicic
 

Introducción (2/2)

Cada nueva vida que llega a una familia es una aventura que tiene una finalidad y un sentido único. A lo largo de su desarrollo, sus padres le irán entregando insumos afectivos y cognitivos, así como oportunidades para desarrollarse. Esto les permitirá descubrir ese sentido y tener la energía para cumplir sus metas, para enfrentar los desafíos que supone cada etapa de la vida. En esta aventura conjunta existirán recursos afectivos indispensables de los padres que son signos de una buena inteligencia emocional como, por ejemplo, la empatía frente a los sentimientos y reacciones de los hijos, lo que supone, además, estar atento a sus necesidades emocionales y estar en sintonía afectiva con ellos. La empatía permitirá suplir las carencias afectivas y ser capaz de visualizar cuáles son las fortalezas y potencialidades que es necesario favorecer y a las que hay que darles oportunidades de desarrollo.

La motivación por favorecer su crecimiento, por hacerlos felices y por crear un clima familiar nutritivo en que se sientan acogidos, valorados y en que se exprese alegría de vivir, donde el humor y el juego tengan un lugar privilegiado. El autocontrol, que permitirá regular los enojos y conservar la calma frente a los errores y desaguisados que todos los niños cometen y que es la base de la paciencia, virtud que es indispensable para educar emocionalmente.

La atención a numerosas familias que consultan por los problemas de sus hijos, que generosa y honestamente me han abierto las puertas de su intimidad, me ha facilitado la comprensión de cómo las distintas prácticas educativas con los niños impactan en el desarrollo infantil. La búsqueda en la literatura y las investigaciones han sido esenciales para encontrar evidencia científica que sustente los conceptos que favorezcan a los padres en el logro de las competencias parentales necesarias para que los niños puedan desarrollar su verdadera identidad, en un clima armónico y nutritivo.

He intentado en cada columna dar los créditos a los autores cuyas teorías me han abierto perspectiva en los diferentes temas, de manera que los padres y los profesionales interesados puedan, si así lo requieren, profundizar algunos contenidos a través de la lectura de las obras originales. Cada vez que me ha sido posible he ejemplificado los conceptos con situaciones reales. Los nombres aparecen cambiados para evitar la identificación, pero la problemática descrita es real. A partir de la teoría y de la práctica, he incluido algunas sugerencias que puedan contribuir a la tarea de ser padres. Estas recomendaciones requieren ser evaluadas por ellos, adaptadas a la edad de sus hijos, a su realidad concreta y a las particulares necesidades de cada niño.

Educar responsablemente un hijo requiere de mucha inteligencia emocional, de manera que ellos se sientan cuidados, validados, para que perciban a sus padres como cercanos y disponibles. Agradecer constituye un acto de justicia para quienes han contribuido, en el pasado y en el presente, de diferentes maneras a que pueda escribir sobre un tema de tanta significación vital. Dar las gracias constituye para mí una grata, pero no por ello menos compleja tarea. Hay tantas personas a las que agradecer cuando se escribe un libro como éste, y por tantos motivos diferentes. Básicamente, este libro ha sido posible porque cuento con el afecto, el apoyo y el soporte emocional, expresado en gestos, de las personas que me son más significativas; entre ellos, y corriendo el riesgo de no poner a algunos que han sido un real aporte, quisiera hacer un reconocimiento especial: A mis hijos e hijas, por su gran sentido de familia y por estar ahí en forma incondicional cuando es necesario estar. A mis nueras y yernos, que han enriquecido con su presencia nuestros lazos familiares, por el esfuerzo y el amor con que cuidan a mis nietas, a mis hijos y a mis hijas. A mis nietas, cuya existencia es un regalo invaluable, y que cuando las miro crecer siento una felicidad y una ternura que me reencanta con la vida y con la infancia.

La autora

 
 
 
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