Prólogo
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Una vez más Neva nos regala uno de esos libros que
uno siempre quiere tener a mano. Esos que se leen de una vez
con interés de principio a fin y que dejan una sensación
de optimismo y de ganas de hacer mejor las cosas. Esos libros
que son justo lo que uno necesita, que hablan de algo conocido,
en un lenguaje ameno y cercano, y que a la vez introducen
siempre, y aquí vale el siempre, algo nuevo, algo distinto,
alguna situación, idea o sentimiento que no habíamos
considerado y que uno se propone integrar a su vida porque
le hace sentido. Porque siente que hará más
feliz a los que uno quiere y, por tanto, a uno(a) mismo(a).
Éste es uno de esos libros que uno deja por ahí
encima, por ahí cerca, para abrirlo al azar en cualquier
página y encontrar algo para ese día, o para
volver a ver el índice y releer eso que le sirvió
tanto la otra vez.
Neva tiene el don de escribir en un lenguaje sencillo, con
sugerencias prácticas novedosas y a la vez entrega
una información rigurosa conceptualmente acerca de
los temas cotidianos con que cada familia, cada padre y cada
madre tiene que lidiar constantemente en el transcurso de
la crianza, el cuidado y la educación de cada uno de
sus hijos. Tiene también la genuina preocupación
de hablarnos de los contextos actuales, de «aterrizar»
en el mundo real en que vivimos y viven nuestros hijos e hijas,
aceptando la diversidad de mundos y las nuevas tecnologías
para aprovecharnos de ellas y ayudar a los niños a
utilizarlas.
Como dice la autora, cuando uno les pregunta a los padres
qué
desea para su hijo(a), la respuesta suele ser siempre la misma:
«Sólo
quiero que sea feliz». La gran pregunta entonces es
cómo, qué lo hará feliz a él(ella)
y a nosotros con ellos, en un mundo cargado de desafíos,
que a veces parece estar torturando más que preparando
a los niños con tanta exigencia académica y
tan poca enseñanza afectiva, con tan
poco énfasis en conocer y disfrutar de la vida pacífica
y amorosamente,
donde no existe preocupación por conocerlos mejor a
ellos y apoyarlos en ampliar sus intereses y potenciar sus
capacidades.
Como dice la autora, «la educación ha estado
muy centrada en las normas, en el control de los niños
más que en cómo vivir mejor con ellos y potenciar
sus características». Este libro habla de las
relaciones que toda persona necesita para crecer, de la importancia
de las relaciones cercanas, seguras y estables. Habla también
de sentimientos, actitudes y comportamientos que madres y
padres, habitualmente las personas más cercanas a los
niños y niñas durante su infancia y adolescencia,
pueden cultivar para hacer que esas relaciones sean nutritivas
y orientadoras para los hijos y también para los padres.
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