Cuando el liderazgo no es suficiente
David Fischman
 
Íntroducción (Extracto)

Cuentan que había dos pueblos amigos que tenían sus tierras
colindantes y que competían sanamente vendiendo sus cosechas en
el mismo mercado. Por un tiempo estos pueblos fueron prósperos,
obtenían buenas cosechas y vendían sus productos. Ambos sacaban
su agua de pozos subterráneos.

Un día el primer pueblo encontró que sus plantas se marchitaban,
por lo que la producción de frutos bajó sustancialmente. El segundo pueblo aprovechó la oportunidad y aumentó sus precios en los mercados, obteniendo fuertes ganancias. El primer pueblo descubrió
que el agua del pozo con la que regaban sus plantas estaba
contaminada, por lo que cavaron otro, pero encontraron igualmente
agua en mal estado.

El primer pueblo empezó a sospechar del segundo: quizá el segundo pueblo estaba contaminando su agua para vender más caros sus productos. Era la única explicación. Decidieron declararle la guerra al segundo pueblo y tomar sus tierras a la fuerza. Así, se vengarían y contarían con agua no contaminada para regar sus cultivos. La guerra fue ardua, pero el primer pueblo tenía más gente y se apoderó de las tierras. El segundo pueblo tuvo que mudarse a unos territorios lejanos y empezar todo de nuevo. El primer pueblo, que ahora ocupaba las tierras sembradas del segundo, empezó a prosperar. Vendían sus productos a
buen precio y todo parecía caminar bien. Pero, al poco tiempo, nuevamente las plantas empezaron a morir y descubrieron que otra vez
la causa era el agua contaminada del pozo. Ahora no tenían a quién
echarle la culpa: el segundo pueblo estaba lejos y no podía haberles
hecho daño.

Como no había culpables aparentes, investigaron las causas a fondo y se sorprendieron al descubrir que ellos mismos contaminaban su propia agua. La sustancia química que usaban para lavar sus cultivos, para obtener una mejor presentación y precio en el mercado, era el principal contaminante de su agua. El daño era causado por algo que ellos mismos hacían, pero no eran conscientes de las consecuencias en el agua subterránea.

Esta historia es una buena analogía del mundo empresarial. De que las personas actúan en la empresa sin ser conscientes de cómo sus actos afectan la cultura o, en el caso de la historia, de que estos afectan el «agua subterránea». El agua subterránea es un elemento vital para que los campos puedan dar buenas cosechas. De manera similar, la cultura empresarial, que normalmente es subterránea —es decir, no somos conscientes de ella—, tiene un impacto enorme en los resultados de la organización.

Si la cultura es tan importante para los resultados, es crucial que
todas aquellas personas que trabajen en una empresa desarrollen su
inteligencia cultural. La inteligencia cultural la defino como un
conjunto de cuatro capacidades:
• La capacidad de diagnosticar el conjunto de creencias y
supuestos que componen la cultura de una organización.
• La capacidad de tomar conciencia de cómo cada uno de nuestros
actos, comentarios, reacciones y emociones afecta la cultura.
• La capacidad de tomar conciencia de cómo los actos, comentarios,
reacciones y emociones de los demás impactan en la cultura.
• La capacidad de influenciar positivamente, a través de diversas
estrategias, en la creación de la cultura que la empresa necesita
para competir con éxito en su mercado.

Como comentamos antes, la cultura es el agua subterránea de la
historia, es un elemento indispensable para crear una buena cosecha
empresarial. Pero esa «agua» hay que saber cuidarla y protegerla para que sea el «agua» que los campos de la empresa necesitan para desarrollar su máximo potencial. Es allí donde se requiere la inteligencia cultural.

Este libro es el resultado de quince años de estudios de liderazgo, investigación y consultorías en empresas. En mi experiencia he visto que muchas organizaciones invierten miles de dólares capacitando en liderazgo, pero no obtienen buenos resultados. Invierten en talleres, cursos, mandan a capacitar a su personal al extranjero, pero las conductas de liderazgo no mejoran. ¿Cuál es la razón? El liderazgo es difícil enseñarlo. El liderazgo se aprende con el ejemplo y, en muchos casos, es una consecuencia de la cultura de una organización. El libro Cuando el liderazgo no es suficiente nos permite entender el concepto del liderazgo en una perspectiva más amplia, en el contexto de la cultura de la organización.
(Continúe leyendo la introducción en el libro impreso)


 
 
  Términos y Condiciones de la Información
© El Mercurio