Prólogo
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El nombre de Neva Milicic ocupa hace muchos años un
lugar destacado en la literatura especializada sobre psicología
y desarrollo infantil. Más allá de ello, tanto
en sus libros como en las columnas sobre psicología
para padres en la Revista Ya de El Mercurio, sus palabras
se han convertido en voz de aliento, ayuda o estímulo
para muchos padres y madres que deben enfrentar a diario dificultades
con sus hijos. Se trata de una colaboración constante
en la construcción de esperanza y confianza en las
propias capacidades de las familias y las personas para salir
adelante. Uno de los muchos méritos de esta destacada
psicóloga ha sido el traducir las complejas formulaciones
de la psicología a un lenguaje sencillo y cercano,
que las hace accesibles justamente para quienes más
las necesitan. La capacidad de transformar lo complicado en
simple sin que pierda la profundidad, es un don.
Leyendo sus columnas tenemos la sensación de que la
ciencia psicológica deja de ser un territorio críptico,
monopolio sólo de los especialistas iniciados, y pasa
a ser del dominio público, donde siempre debió
estar. Neva Milicic salda así una deuda que la psicología
y la psiquiatría han tenido durante décadas
con la gente común: el mito de que sólo los
expertos son capaces de aliviar nuestro sufrimiento psicológico.
Explicaciones que nos ayudan a entender el porqué de
ciertos sufrimientos, a reescribir nuestras historias, y,
lo más importante, a cómo dar el primer paso
para salir adelante cuando nos enfrentamos a situaciones difíciles
y dolorosas.
En estas páginas se devuelve a las redes sociales,
a los vínculos de afecto, al entorno cariñoso
y acogedor de las personas significativas, el poder que siempre
han tenido para contener las tristezas, para compartir las
alegrías, para ayudarnos a sobrellevar las crisis esperadas
o no esperadas en nuestras vidas. La autora hace referencia
en varias de sus columnas a Boris Cyrulnik, psiquiatra que
nos ha enseñado en forma muy cercana el concepto de
resiliencia, esa capacidad que algunos tienen de sobrevivir
y sobreponerse a situaciones adversas. Cyrulnik acuñó
el término «tutor de resiliencia» para
referirse a aquellas personas significativas que han jugado
un rol fundamental en la recuperación de víctimas
de todo tipo de atrocidades y dolores: violencia, abandono,
exilio, abusos. La forma de operar de los tutores de resiliencia,
que muchas veces ni siquiera saben el papel que han jugado,
es a través del vínculo afectivo y de la transmisión
de confianza al otro en sus propios recursos para salir adelante.
Pienso que en las páginas de Cuánto y cómo
los quiero.
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