Todo comenzó en Curanilahue...
Felipe Berríos
 
Introducción   

Quienes están presos, sueñan con la libertad que echan de menos. Añoran volver a ser parte de la sociedad. Aceptan a regañadientes que sus vidas están límitadas. Los muros de la cárcel parecen ser el único obstáculo, la única frontera, para hacer realidad sus sueños y añoranzas. Viven luchando por escapar, por romper los muros, los cercos; por reincorporarse a la sociedad.

Quienes fuimos jóvenes cuando el Muro de Berlín nos dividía y las fronteras de nuestros países estrechaban nuestros horizontes, de alguna manera compartíamos las añoranzas y los sueños de los presos. Quienes hoy son jóvenes han crecido en un mundo sin “Muros de Berlín”, sin fronteras, sin límites. Pero, curiosamente, esta cultura sin limitaciones y sin obstáculos pareciera limitarlos más, achicarles los sueños, llenarlos de miedos, hacerlos desconfiar de la sociedad, meterlos en ellos mismos.

Este texto está escrito para quienes son jóvenes en un mundo globalizado sin fronteras. Pretende provocar en ellos debates, conversaciones y reflexiones que les ayuden a madurar y profundizar sus opciones. Las instituciones, al igual que las personas, van
madurando. Siento que Un Techo para Chile1 ha alcanzado un nivel de madurez que nos obliga a reflexionar ciertos temas. Temas que en forma implícita siempre han estado presentes y que ahora nos exigen definirnos y explicitarlos.

En una primera parte, basado en las experiencias de los jóvenes de Un Techo para Chile, el texto plantea cómo fueron ellos descubriendo y comprometiéndose con quienes viven en la pobreza y cómo este compromiso pasa necesariamente por revisar ciertas actitudes y
conceptos que todos deberíamos examinar. Es de estas actitudes y conceptos que se desprenden opciones y acciones que pueden ser generadoras de mayor pobreza e injusticia o, por el contrario, contribuir a combatirlas.

En la segunda parte, el texto plantea que para generar un cambio real en la sociedad y en nosotros mismos no podemos esquivar el tema espiritual-religioso. Nuestras acciones y opciones nacen de una experiencia espiritual de la cual es necesario hacernos conscientes y
saber explicitar, porque hoy se hace urgente proyectar nuestra experiencia espiritual en una experiencia religiosa.

Debemos desnudarnos de nuestras seguridades y teorías sobre Dios y dejarnos evangelizar por los más pobres, debemos desenmascarar ídolos y acercar la Iglesia al pueblo, del cual nunca debió haberse alejado. Si bien el origen de este escrito es responder a múltiples
inquietudes de jóvenes que son y han sido parte de Un Techo para Chile (y pretende generar en ellos aún más inquietudes...), también es un texto dirigido a todos aquellos jóvenes que no se han paralizado a pesar del miedo que los adultos solemos transmitirles, y para todos esos jóvenes y adultos que, con una mezcla de desilusión y esperanza, alguna vez han exclamado “es lo que hay”.

   
 
 
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