Diario de un reencuentro. Chile treinta años después
Mauricio Rojas
 

Notas de prensa    

El Mercurio, Cuerpo Reportajes
9 de diciembre 2007

Mauricio Rojas, diputado Sueco
El mirista de la Alianza por Chile


Los 34 años que ha pasado viviendo en Suecia dejaron una marca en Mauricio Rojas. Del joven de 23 años que se escapó en un bus a Argentina, cinco semanas después del golpe militar, y que solía hablar de la lucha de clases y la dictadura del proletariado, queda bien poco. Hoy está cursando su segundo período como diputado por el partido liberal sueco y vino a Chile por una semana para presentar su último libro: "Diario de un reencuentro" (El Mercurio-Aguilar).

-¿Cuántos años tenía al ingresar al MIR?
-17 años. A esa edad uno se convierte en mártir y santo, pero también en asesino en potencia.

-¿Y sólo fue un asesino en potencia o llegó a convertirse en uno de verdad?
-Afortunadamente, yo sólo fui en potencia, lo que no hace menor el dilema. Si hubiésemos tomado el poder, lo que hubiésemos hecho... Un día me asusté de mí mismo. La moral deja de existir cuando uno es parte de una causa como ésta.

-¿Arrepentido de haber sido mirista?
-Arrepentido sería poco decir. No dudo de la terrible responsabilidad que tuvo el extremismo de izquierda en la destrucción de la democracia, que para nosotros era burguesa y falsa. Para llegar al socialismo había que destruir el Estado y el enfrentamiento era inevitable.

-¿Sintió el rechazo de sus camaradas por huir a Suecia?
-El MIR prohibió el exilio. Uno siente que está dejando la lucha, pero te autoconvences con una coartada: "Me voy para volver". Pero después, en el exilio, ejercíamos una represión terrible sobre nosotros mismos para evitar que la persona se empezara a arraigar en la nueva sociedad, era terrible. A un compañero del MIR le hicimos un proceso por aburguesamiento. Las cosas se volvieron de una violencia absurda.

-¿Qué episodio específico le hizo renunciar a la izquierda extrema?
-El 76 llegó un camarada del comité central del MIR que venía saliendo de la cárcel. Él nos reunió a unos 30 miristas en Estocolmo y nos dijo: "Muchachos, la causa está perdida en Chile, el MIR está destruido. Les están contando puros cuentos, el partido lo que quiere es carne de cañón, llevarlos de vuelta para que tiren una bomba y lograr presencia a cualquier precio". Él nos autorizó moralmente a dudar.

-Muchos miristas se desligaron del extremismo, pero siguieron alineados con la izquierda. Mañana usted presentará su libro con la ayuda de Hermógenes Pérez de Arce y el Instituto Libertad y Desarrollo. ¿Por qué?
-Es cierto que mi tránsito ha sido más radical que la mayoría. Pero...

La voz se le interrumpe entre varios suspiros. Finalmente agrega en voz baja:
-Es una pregunta muy, muy difícil de explicar. A finales de los 70 y mediados de los 80 hice mi tesis doctoral sobre el marxismo y mientras más entendía, más se profundizaba mi distanciamiento.

Coqueteos aliancistas

-En su última visita se reunió con los presidentes de RN, la UDI y Sebastián Piñera. ¿Alguna tentación aliancista?
-Mi ideología está con la Alianza, pero no comparto su clima de rencilla. Esos desencuentros y discordias sin un fondo ideológico profundo no me gustaron. Es políticamente desastroso.

-¿Ve posibilidades de que la Alianza se transforme en gobierno en 2009?
-Así como es hoy día, no es creíble como alternativa de poder. Lo paradójico es que el otro lado es cada día menos creíble.

-¿Pero no tiene ganas de volver a Chile en un posible gobierno de la Alianza?
-La presentación del libro también es una manera de medir mi capacidad de comunicarme con Chile. Cada paso en su momento.

-¿Piñera 2009?
-No creo. Si este hombre no reúne a su gente, no va a poder ser Presidente. Ahora, sí me gustaría. Él puede personalizar lo que a mí me parece que es la vía chilena del desarrollo.
"No dudo de la terrible responsabilidad que tuvo el extremismo de izquierda en la destrucción de la democracia, que para nosotros era burguesa y falsa".
"Después, en el exilio, ejercíamos una represión terrible sobre nosotros mismos para evitar que la persona se empezara a arraigar en la nueva sociedad, era terrible. A un compañero del MIR le hicimos un proceso por aburguesamiento".
"A finales de los 70 y mediados de los 80 hice mi tesis doctoral sobre el marxismo y mientras más entendía, más se profundizaba mi distanciamiento".
"Mi ideología está con la Alianza, pero no comparto su clima de rencilla. Esos desencuentros y discordias sin un fondo ideológico profundo no me gustaron. Es políticamente desastroso".

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CONFESIONES:
Diario de un reencuentro
El libro, editado por El Mercurio-Aguilar, nació de una invitación que Cristián Larroulet le hizo a Rojas a mediados de año. A lo largo de 90 páginas, el parlamentario sueco analiza la realidad chilena desde la óptica de un extranjero que conoce a la perfección la manera criolla de pensar. Aborda temas como la posible elección de Piñera, la revolución pingüina y las sensaciones que le provoca el nuevo Chile a la luz de su experiencia en Estocolmo.

   
 
 
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