Grandes economistas en la historia. 2500 años de pensamiento económico
Francisco José Covarrubias P.
 
Prólogo   (1/4)

El problema económico acompaña al hombre desde que Adán y
Eva fueron expulsados del Paraíso. No obstante, la economía como
ciencia sólo ha conquistado su espacio como una ciencia independiente
en los últimos dos siglos.

Con anterioridad, numerosos pensadores elaboraron sus reflexiones
e hipótesis respecto a las fuerzas que influían sobre la suerte de
los negocios y la actividad económica en general. Sin embargo, hasta
comienzos del siglo XIX prevaleció la estrategia de examinar el funcionamiento de la economía desde de una perspectiva amplia, en la que interactuaban factores sociales, políticos y culturales. Esta visión está presente en los trabajos de Adam Smith y otros economistas
“clásicos”, como Karl Marx.

Así, si bien, por un lado, el carácter de “ciencia social” de la economía
—cercano a la filosofía, la ciencia política y la sociología— estaba
bien establecido en la perspectiva expuesta, por otro, esta estrategia
hacía difícil progresar en el desarrollo de una teoría económica
propiamente tal.

En este contexto predominan las observaciones cuidadosas de
mentes incuestionablemente brillantes, cuyo análisis se basaba esencialmente en su inteligencia e intuición, más que en una confirmación cuidadosa de sus teorías. Desde luego, ello no era posible
puesto que no había suficientes datos para evaluar las teorías; pero,
más grave aún, no existían los modelos a ser examinados.

No obstante, parece evidente que los clásicos habían logrado establecer algún tipo de teoría para las principales variables económicas.
Pareciera que la Revolución Industrial, iniciada a mediados del siglo
XIX, hubiese acrecentado el interés de los científicos sociales por
alcanzar una mayor comprensión del funcionamiento de los sistemas
económicos y las fuerzas que actúan en éstos. No en vano es que a
partir de este episodio la humanidad comienza a experimentar verdaderamente un progreso sostenido en los niveles de vida de la población.

Con anterioridad, el producto por habitante se había mantenido
más o menos estable por un período prolongado .

 
 
  Términos y Condiciones de la Información
© El Mercurio